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“El campamento Hebrón es parte de mi vida”

Jorge Daruich 

Ya pasaron diecisiete años desde que se adquirió el predio en donde se
está construyendo “Hebrón” (Sede de las Convenciones Internacionales
en el mes de Febrero de cada año). Lo que era una locura de fe, hoy se
está convirtiendo en una realidad, aunque todavía falta mucho por hacer.
En esta nota Jorge Daruich nos cuenta algunas de sus vivencias en todos estos
años y comparte su visión y proyectos para el futuro, entre otros, un tabernáculo
para los jóvenes y un sistema de pequeñas viviendas para pastores.

 Desde 1986 Jorge Daruich es administrador del campamento “Hebrón”, un gigantesco predio de dieciocho hectáreas, ubicado en Chapadmalal, una localidad ubicada a doce kilómetros al sur de Mar del Plata (la ciudad balnearia mas importante de la Argentina) en donde todos los años se realizan las Convenciones Internacionales del Movimiento. Llevando a cabo la visión de su padre, y prácticamente sin respaldo económico, solo un hombre del carácter y el coraje de Jorge Daruich, (Y con la ayuda del discipulado de la iglesia de Necochea y otras iglesias), pudo convertir un gigantesco maizal en un cómodo camping forestado y con todos los servicios. Hablar del campamento “Hebrón” es hablar de lucha, de desafíos constantes y de un esfuerzo enorme realizado por un grupo de valientes que año tras año invierten, sin pedir nada a cambio, mas de dos meses de su vida para que la familia del Movimiento disfrute de su Convención anual.

Vista de una de las instalaciones del campamento
El pastor Oscar Daruich predicando en "Hebrón"

Luego de años de grandes batallas con los compromisos económicos, batallas con el clima (tormentas que ocasionaron voladuras de techos y algunos derrumbes), y sobre todo con la incomprensión y críticas de muchos, hoy en día el campamento “Hebrón” es una utopía que se está convirtiendo en realidad. Es la certeza de lo que antes solo veíamos por la fe. Es un ejemplo de fe y perseverancia. Es la satisfacción del deber cumplido para aquellos que no solamente brindaron su tiempo, sus talentos y su oficio, sino también sus ofrendas para que “Hebrón” sea posible. Es sede indiscutible de las convenciones internacionales, y es el “monte alto” y el sitio de “amistad” al que muchos deseamos llegar cada año. Es cierto que todavía falta mucho por hacer, y que fue necesaria mucha paciencia de parte de la hermandad de la familia, que algunos años soportó estoicamente algunas incomodidades, pero cada año que pasa “Hebrón” está mejorando su infraestructura, y la parte del camping (con sus calles y caminos entre miles de fresnos y pinos) está poniéndose muy hermosa.

En esta breve nota, Jorge Daruich, (39) casado, padre de tres hijos, y también predicador y pastor de la iglesia “Bethel” junto a Oscar Daruich, nos cuenta de su ardua tarea, de sus colaboradores, de la presión y responsabilidad de poner en marcha cada convención y de sus sueños y proyectos para el futuro, porque hablar de Hebrón es hablar del futuro, pues, aunque ya pasaron diecisiete años, su historia recién comienza.

- Jorge, está terminando otra convención en “Hebrón”...

- La primera Convención en este campamento se realizó en 1989, así que ésta es la decimoquinta.

- ¿Que ha significado para tu vida esta etapa del campamento Hebrón?

- En lo personal ha servido para la madurez de mi persona en todos los aspectos y también como siervo del Señor. Hoy tengo treinta y ocho años y si hablamos de hace catorce años atrás, tenía apenas veinticuatro cuando comenzamos a construir el campamento para llevar adelante esta Convención. En ese tiempo esto era un gigantesco maizal, no había nada mas, era un “campo pelado” lleno de chalas de maíz, así que llegar a lo que hoy hemos llegado, a un campamento de casi diecinueve hectáreas con mas de cuatro mil metros cubiertos realmente es un milagro de Dios, y para nosotros ha significado aprender a ejercer fe, a ejercitarnos como valientes y Dios nos ha respaldado. El campamento “Hebrón” es parte de mi vida. Yo he crecido en este campamento y ha tenido una influencia directa sobre mi vida, sobre mi familia, y aún como predicador.

La sala de primeros auxilios que se inauguró en la convención 2003.
Un momento de un culto en la convención del año 2000.

- Hablános de ese grupo de personas que ha estado a tu lado en todos estos años. 

- Recién decíamos catorce años, pero en realidad son más, porque en el año 1985 fue cuando se plantaron los primeros arbolitos. Así que tenemos casi diecisiete años trabajando en este campamento. Lo hemos construido con un grupo de varones y damas de Necochea, es cierto que también hubo otros colaboradores de diferentes iglesias, pero el grupo mas importante ha sido el discipulado de la iglesia de Necochea que en este momento tiene una planta permanente de cien personas dedicadas a tiempo completo a la obra.

- Que importante y fundamental es el aporte del discipulado para llevar adelante esta obra tan grande. ¿No te parece?

- Es que la escuela del discipulado es un capital que tiene la familia del Movimiento. El aprendizaje en el discipulado nos transforma en material dispuesto, a tal punto que por ejemplo no solamente los discípulos hacen tareas en la Convención sino que también varios obreros y pastores estamos dedicando nuestro tiempo y no tenemos ningún problema por eso. Por ejemplo anoche, el pastor que está a cargo de repartir el trabajo en el campamento se quedó lavando los platos hasta las cuatro de la mañana. ¡Y es un pastor!, un pastor que hizo el discipulado, un pastor que aprendió a servir a Dios en el lugar donde se lo necesite. El discipulado enseña al hombre y a la mujer de Dios un espíritu de servicio y de consagración tan profundo, que aún siendo pastores no nos sentimos desmerecidos por limpiar un patio o lavar los platos. Al contrario, nos sentimos honrados por servir a Dios de esa manera. El discipulado es una escuela donde se producen obreros en la práctica y no obreros “de credencial”

- Me imagino que poner en marcha cada Convención es un desafío descomunal, pero me parece que estos últimos años fue aún mas difícil, a raíz de los problemas económicos de Argentina. ¿Cómo los superaron?

- Tal vez muchos no lo sepan, pero todos los años nosotros comenzamos con la caja en cero.  O sea, las primeras entradas efectivas que tenemos son las que abren la Convención, y ese desafío nos lleva a ejercer fe, a creerle a Dios por la provisión día tras día. Luego, a medida que los hermanos van llegando y aportando sus ofrendas la Convención se va levantando al punto que atendemos a unas dos mil personas cada año con todo suplido y realmente es un desafío. Todos sabemos lo que ha pasado en Argentina en estos últimos dos años. Por ejemplo, el año pasado comenzamos la Convención con un presupuesto y a los tres días se escapó la cotización del dólar y los precios comenzaron a inflarse a pasos agigantados. Yo entré en una “crisis de desesperación” que no podía compartir con otro, pero Dios nos auxilió y se pudieron pagar absolutamente todos los gastos. Este año hemos arrancado con los precios altísimos. ¡Todas las cosas cuestan el doble! pero no hemos querido incrementar el precio del derecho de camping porque no podemos llevar mas carga a los hermanos. Además, hubo que reponer todos los cables eléctricos del campamento que nos robaron unos meses atrás. Faltaban diez días para que empiece la Convención y todavía no los teníamos, pero Dios fue tan fiel y milagroso supliendo y soltando los recursos día por día, que hoy tenemos mejores cables que los que nos robaron. 

- ¿Cómo se dividen la tarea para que todo funcione normalmente?

- Las tareas se cumplen durante las veinticuatro horas en diferentes turnos, en diferentes reparticiones: El tabernáculo, la cocina, el camping, la proveeduría, los baños, etc, todo lo que tenga que ver con trabajo de la Convención. Son cien personas cumpliendo diferentes tareas y el noventa y cinco por ciento son discípulos y obreros a tiempo completo. Además, tenemos un plantel de mas o menos trescientos discípulos que vienen de diferentes partes del país, que se anotan en la oficina de la convención para colaborar en “tareas rotativas”

Vista de una reunión en el tabernáculo actual de Hebrón.
Vista panorámica de Hebron, cuando todavía se usaba la carpa para hacer las reuniones.

- ¿Qué proyectos tienen en mente para el futuro del campamento?

Hay varios proyectos:

1) Un tabernáculo para diez mil personas: Lo que hoy usamos como templo en realidad es el comedor, porque está en la visión del presbiterio construir un tabernáculo, o templo, o estadio (como lo quieran llamar) para diez mil personas y el tabernáculo que hoy tiene veinticinco por cincuenta metros quedaría para comedor.

2) El tabernáculo de los niños: Además, hay que construir  baños auxiliares, y se debe construir el “Tabernáculo de los niños” ya que todavía la escuelita dominical está trabajando en carpas, y eso no es lo mas seguro, porque Chapadmalal es una zona de vientos.

3) Ampliar el restaurante, los baños y el camping: Tenemos que ampliar el restaurante de la Convención porque los hermanos han tomado como una tradición el venir a almorzar y cenar con su familia, y los últimos días vienen tantos que nos está quedando chico y un poco incómodo. Hay que agrandar el restaurante, los baños, el camping, tenemos que construir el Templo, son muchos los proyectos y se suma un proyecto que ha nacido hace unos años atrás y está madurando.

4) Un sistema de pequeñas viviendas: Queremos construir pequeños departamentos alrededor del campamento en sistema “duplex” de uno o dos ambientes para que los hermanos mayores o aquellos que vienen desde muy lejos, por una suma parecida a un alquiler, puedan tener acceso a esas comodidades. Esto ya está aprobado, lo que necesitamos generar son los recursos. Una de las ideas es que aquellos pastores que deseen poseer una propiedad en el campamento para los días de Convención hagan su aporte, y ese aporte servirá para construir un departamento que sería del pastor de por vida, (siempre y cuando continúe en comunión con el Movimiento). Se le entregará la llave, y fuera de los días de Convención el campamento se reserva el derecho de alquilarlo a alguna institución evangélica o para algún evento evangélico (para seguir generando fondos), pero durante la Convención es exclusivo del pastor. Este proyecto está madurando, porque deseamos que haya instalaciones para todos los gustos, para los que quieran estar en carpas está el camping, y para los que quieran en estar en departamentos, vamos a construirlos.

5) El tabernáculo de los jóvenes: Los proyectos y las visión es amplia, queremos hacer reuniones de jóvenes paralelas a la Convención, o sea que durante la segunda semana de la Convención, se le puedan dedicar cultos especiales a la juventud, pero para eso precisamos un Tabernáculo, porque esta Convención es cada vez mas grande, todos los pastores vienen con su familias y hay centenares de jóvenes.

- En esta Convención hubo una gran cantidad de jóvenes...

- Muchísimos jóvenes y adolescentes, en un clima de gran amistad, de hermandad. Lo lindo es que se conocen los de Ushuaia con los de Salta, los de Mendoza con los de Buenos Aires, esto que Dios nos ha dado es único.

- Una de las tareas que no se ve pero es muy importante es el trabajo que uds, hacen antes y después de cada convención...

- Después que termina la Convención nos quedamos quince días mas, porque este campamento es “un jardín”, pero cuando todo termina parece “un campo de batalla”, después que se desarman las carpas y todos se van queda un poco de descontrol. Hay que tapar las zanjitas, limpiar y ordenar todo, hay que fumigar y guardar todo para que el año siguiente esté nuevamente en condiciones. Es un gran trabajo que hacemos con alegría y mientras trabajamos a un ritmo menos acelerado lo dejamos limpio para el año siguiente. Inclusive hay un proyecto de transformarlo en un campamento de fin de semana para la comunidad evangélica marplatense, o sea que los hermanos evangélicos de la ciudad de Mar del Plata sepan que a 15 km tienen un campamento donde pueden venir un fin de semana a poner su carpita, a comer un asado, etc. En vez de ir a un parque público, aquí tienen un bosque hermoso, seguro, tranquilo y además evangélico, o sea, queremos acondicionarlo para que cumpla ese fin y así generar recursos para estos proyectos que nos costarán mucho dinero.

- Es una carga muy grande sobre tu vida y sobre la iglesia de Necochea...

- Hebrón es parte de nuestra vida y aunque no es de nosotros porque es del Movimiento, mientras Dios nos tenga en este lugar y nos permita servir de esta manera, lo vamos a hacer con todo amor, sabemos que hay muchos detalles por mejorar pero Dios nos va dar la gracia y los recursos para hacerlo.

Jorge Daruich