"..Fue
un hombre de Dios, un esposo
muy bueno, y un padre ejemplar.."
Pequeño homenaje a Alberto Mancini
(1944-2002) quién
fue el pastor de la iglesia de Ayacucho,
hasta el día de su muerte.
Alberto Mancini,
su esposa y sus nietos
La
pastora Carmen de Mancini, hizo llegar
a la oficina central del M.C y M, un breve
y emocionante recordatorio de su fallecido
esposo, nuestro querido amigo y consiervo,
pastor Alberto Mancini, el cual compartimos
a continuación: "..Hago
mención, en primer lugar, recordando
la partida de mi querido esposo, ocurrida
el 20 de Marzo de 2002, a los cincuenta
y siete años de edad. Unos pocos
días después de finalizada
la Convención Internacional tuvo
una descompensación importante,
debido a un derrame cerebral, y después
de veinte días de estar internado,
partió para estar con el Señor.
Desde que conoció al Señor,
lo sirvió con todo su corazón.
No dudó en darle lo mejor de sí,
amándolo entrañablemente.
Fue un hombre de Dios, un esposo muy bueno
y un padre ejemplar. Hoy puedo decir que
la fragancia que exhaló su vida
perdura para siempre en mi corazón.
A tres años de su fallecimiento,
quiero honrar su querida memoria, junto
a nuestros cuatro hijos. No ha sido fácil
soportar el profundo dolor que dejó
su partida, y por eso no puedo dejar de
mencionar el apoyo brindado por los hermanos
consiervos y el presbiterio.."

Frente
del templo de Ayacucho
Para
terminar este homenaje la pastora Carmen
reseñó brevemente la actualidad
de la iglesia de Ayacucho, ubicada en
el interior de la Provincia de Buenos
Aires: "..Hoy podemos decir
que Dios es fiel. Seguimos en pie, predicando
la Palabra, junto a los hijos y discípulos,
trabajando en los barrios y llevando el
mensaje por radio y televisión.
Dios ha permitito un espacio en un diario
local muy difundido, donde podemos proclamar
a Jesús. Agradezco la oportunidad
de poder seguir sirviendo a Dios, y el
amor que tuvieron conmigo y familia tanto
el presbiterio, como la Comisión
Directiva. Dios les bendiga.."
Dios bendiga a la pastora Carmen de Mancini,
su familia, sus discípulos y estimada
congregación.
Por
Daniel E. García buenasnoticiasdelmcym@hotmail.com
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