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"Colombia será un semillero de obreros"

El testimonio y la carga de Fernando Olivera ferolivera4@hotmail.com y su familia, obreros en la ciudad de Cali, Colombia

Fernando Olivera nació en la Provincia de Córdoba, en el interior de Argentina. Desde niño conoció y siguió a Cristo. Estudiando en un colegio secundario cristiano conoció a Viviana, quién,  tres años después de terminar el bachiller se transformó en su esposa. Fernando y Viviana, son padres de dos hijos y se congregaron durante mucho tiempo en la Iglesia "El Santuario" de la ciudad de Córdoba, cuyo pastor es nuestro hermano Edgardo Martínez. En el año 1999 salieron a la obra desde la ciudad de Córdoba, con la convicción de que la obra del M.C y M, había crecido mucho en Argentina y los países limítrofes, que había

llegado el tiempo de abrir nuevos caminos y que era necesario que "..la obra fuese avanzando en el Norte de Sudamérica, en países como Ecuador, Colombia y Venezuela.." según cuenta Olivera. Con esta certeza en sus corazones, fueron enviados a la obra misionera y se establecieron en la ciudad de Cali, donde fundaron la única iglesia del M.C y M en tierra colombiana.

Su misión no fue fácil. Al principio vivieron en forma muy fuerte el cambio de cultura. "..uno siente que debe nacer de nuevo.." dice Fernando, pero la experiencia mas profunda fue encontrarse con una sociedad cargada de violencia y narcotráfico, "..lo que me impactó es la gran necesidad de Dios en las vidas, poder ver que en muchos barrios los jóvenes no tienen la expectativa de llegar vivos a los veinte años, porque se terminan matando entre ellos...los enfrentamientos entre pandillas son terribles.." expresó nuestro compañero, quién también en un momento confesó sentirse "..muy pequeño ante tan grande necesidad.." pero a su vez reconoció que aunque Cali es una de las ciudades mas inseguras de Colombia "..Dios nos ha guardado, podemos trabajar con libertad. No tentamos a Dios, pero tratamos de movernos con libertad y en la voluntad de Dios.."

En la actualidad, Fernando y su familia están marchando en victoria. Alquilan un salón para hacer las reuniones. Pueden contar hermosos testimonios de conversiones y sus hijos están involucrados en el ministerio. Nos comenta que sus hijos "..siempre han compartido la carga con nosotros.." y no oculta su satisfacción al comentar que su hija Pía (18) pialacordobesita@hotmail.com  "..toca la guitarra en la iglesia.." y que su hijo Alvaro (13) "..toca la batería en los cultos.."

Maneja conceptos sencillos pero muy fuertes: "..si cambia Colombia cambia el mundo.." repite una palabra profética que escuchó e impactó su corazón "..Colombia va a ser un semillero de obreros.." pronostica con fe. Con esas convicciones, y fundamentado en la Roca de los Siglos, Olivera le hace llegar por medio de esta nota que realizamos en el marco de la convención de San Salvador de Jujuy, el sentir y la carga de su corazón sobre esta nación a la cuál Dios le ha enviado.

- Dios te bendiga.

Dios te bendiga Daniel. Realmente es un gusto compartir con vos y con toda la familia, aprovechando para saludar a todos los hermanos a los que les va a llegar esto.

- ¿Cómo está compuesta tu familia?

Está compuesta por mi esposa Viviana y mis dos hijos. Pía, nuestra hija mayor con 18 años, y Alvaro que tiene 13 años.

- Con respecto a tu conversión y el camino en el evangelio antes de partir a Colombia. ¿Qué nos podés contar?

Bueno, vengo de un hogar más o menos cristiano. Mi abuelo y mi abuela eran creyentes aunque tenían sus momentos de desequilibrio. Mi papá a todos nos obligaba a ir a la iglesia aunque nos molestaba porque él llevaba una doble vida. Mas allá de esto, yo amaba al Señor y realmente me gustaba ir (a diferencia de mis hermanos). Siempre estuvimos en la iglesia y luego en un colegio cristiano de Córdoba conocí a mi esposa, que también es cristiana de niña. Terminamos el bachiller y a los tres años nos casamos. Viviana ha sido y es una bendición para mi vida.

- ¿Cómo comenzaron la obra?

En Cali nos establecimos comenzando lo cultos en una casa de familia, y después de eso conseguimos un saloncito construido muy cerca de la calle. A modo de anécdota te cuento que en frente de ese salón, muchas veces pasaba gente fumando marihuana (que es muy común allí), el saloncito se llenaba de olor a marihuana y había que esperar que pasaran para poder así continuar con el culto. Luego cambiamos de local, y todavía no teníamos nada para predicar, ni sonido, ni micrófonos, nada de eso. Teníamos que interrumpir los cultos cuando pasaba un vendedor de frutas por la calle porque con su parlante nos tapaba y no se escuchaban nuestras voces. Pero gracias a Dios hemos sido bendecidos. Hoy podemos contar con un equipo de sonido e instrumentos y estamos creyendo por un local.

-¿Cómo fue el llamamiento a ese lugar? ¿De qué manera te habló Dios para ir a un lugar tan lejos de la Argentina?

Ese sentir comenzó basado en la Palabra de Dios. La Biblia dice que hay que llevar el evangelio por Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra, y bueno, Dios nos hizo entender que el M. C y M había crecido mucho en la Argentina y en los países limítrofes, y lo natural era que la obra fuese avanzando en el Norte de Sudamérica, en países como Ecuador, Colombia y Venezuela. Eso fue una certeza en mi corazón y el de mi esposa. Hasta que llegó el momento de la verdad y así lo hemos hecho.

- ¿Qué es lo que más te ha marcado de estos seis años en Colombia?

Claro, al principio uno ve las cosas muy fuertes cuando hay un cambio de país. A uno le parece fuerte el cambio cultural, las costumbres, las comidas, los horarios, todo es diferente y uno siente que debe nacer de nuevo. Pero más allá de eso, lo que me impactó es la gran necesidad de Dios en las vidas, poder ver que en muchos barrios los jóvenes no tienen la expectativa de llegar vivos a los veinte años, se terminan matando entre ellos, primero unos, luego llega la venganza. Los enfrentamientos entre pandillas son terribles, y terminan o presos o muertos, y sino continúan esclavos de las drogas. Ese es un motivo para orar y cerrar las puertas que el diablo abre a través de las drogas. He podido ver a niños de ocho años absorviendo pegamento, fumando marihuana, vendiendo pasta base, y eso es realmente muy doloroso. Especialmente, el ver a los niños drogados con pegamento. Entonces, a pesar que hay un mover hermoso de Dios, hay una necesidad muy grande y la verdad es que uno se siente muy pequeño ante tan grande necesidad.

- Quizá nos puedas contar algunas cosas en las que realmente puedes decir "Dios nos ha bendecido", un milagro en una persona, en una familia, quizás dos o tres testimonios...

Realmente hay testimonios para contar. Te cuento el testimonio de un hermano llamado William Mosquera que conoció al Señor siendo drogadicto y con el problema de que su esposa Nancy lo había dejado ya hacía dos o tres años, pero el tenía esperanza, como había conocido al Señor y había seguido un programa de rehabilitación, tenía la esperanza de que las cosas iban a cambiar y la verdad es que la mujer igual no quería saber nada. El quedó desanimado, pero le dimos la palabra, que tuviera confianza, que realmente lo que vale es la vida que Dios nos da y este hombre abrió su corazón. Fue pasando el tiempo, aproximadamente dos años o tres, finalmente Nancy se convirtió y hoy son un matrimonio colaborador, son nuestro brazo derecho. William Mosquera, al que la droga lo sumió en la miseria y lo dejó en la calle descubrió que Dios le había dado un gran talento para el comercio y hoy quiere montar su propia empresa. Tiene su auto y un gran anhelo de bendecir la obra de Dios en Cali. Ha sido una gran satisfacción y alegría ver que Dios restaura los hogares, porque Nancy no quería saber nada, pero Dios los restauró.

Siguiendo con más testimonios, también tenemos otros matrimonios que venían juntos, aunque sentían que las cosas se estaban acabando, pero hoy están afirmados y sirviendo al Señor. Jóvenes se han convertido, algunos salieron de la droga y otros no, pero están afirmados. Este hombre del que te hablé primeramente se encontraba enfermo, se hizo estudios y para la gloria de Dios cuando fue al médico, este lo revisó y se encontraba sano. Ahora estamos creyendo por un niñito de la iglesia que le diagnosticaron cáncer. Ya en la primera quimioterapia ha mostrado una recuperación muy grande. A veces Dios sana de una forma y otras veces usa la medicina, así que estamos creyendo por este niño, creemos también por su mamá, una joven que Dios la rescató de la prostitución y colabora sirviendo en la obra respondiendo al llamado de Dios.

-¿Tus hijos? ¿Cómo asimilaron el cambio de cultura y de país? ¿Qué están haciendo en la obra?

Bueno, ellos sirven en el área de la música. Resultó muy duro al principio, porque salieron de la Argentina en la edad de la adolescencia, una edad muy díficil . Sobre todo a mi hija la mayor le resultó muy difícil porque debió dejar todos los amigos que tenía en la Iglesia desde que nació, entonces le resultó muy duro, y además, como los primeros tiempos son muy difíciles a veces esto provocaba crisis en ella, pero en esos momentos su buena relación con Dios le ha fortalecido. Muchas veces ella ha hablado palabras que han sido de bendición, Dios la ha usado en una forma natural para estimularnos y motivarnos y gracias a Dios tenemos hermosas perspectivas con Pía. Para el otro niño, como al irnos era tan chico, el ahora siente como que está en su país.

-¿Y qué dicen los hermanos de Colombia de la familia del M. C y M?

Bueno, ellos quieren venir a conocer, porque claro ven alguna foto y les anima. Algo que los sorprende a ellos (como a todos) es la vida de fe, es realmente sorprendente para ellos. Realmente la vida de fe es algo difícil, pero también tiene sus logros y sus cosas preciosas, y los demás comienzan a ver que en un mundo lleno de avances y de tecnología, aún hay gente que vive la palabra como está escrita.

- ¿Cómo hay que orar por Colombia? ¿Qué es lo que hay que pedir específicamente al Señor?

Bueno, en Colombia hay un clima muy fuerte de tensión, de guerra, de violencia. Hoy por hoy los paramilitares se están entregando, están haciendo pactos con el gobierno y se entregan, pero aún no cesan los problemas. También hay problemas causados por el narcotráfico, hay que orar para que los hombres de Dios que están en tierra colombiana alcancen la victoria en aquellas cosas que Dios les ha hablado y en el caso nuestro, acerca de lo que Dios nos ha marcado, para prevalecer sobre todas estas fuerzas del mal. Pensar en una solución en Colombia es muy difícil porque hay muchas cosas que arreglar. Más allá de todo eso, Colombia tiene palabras muy fuertes, "..si Colombia cambia, cambia el mundo.." Creemos también que Colombia va a ser un semillero y que de allí partirá gente a predicar a muchas naciones. Va a ser el tiempo para que muchos hombres de Dios salgan a muchos lugares.

- ¿Cuál es tu visión para el futuro en Cali?

Bueno, sabés que allá hay inquietud en mucha gente, quieren saber si sos apóstol, profeta y claro, a veces nos preguntan qué somos. Nosotros hacemos lo que hacemos en humildad, creyendo que van a salir obreros de Colombia a todo el mundo, que es la visión que encontramos en la Biblia y que hemos recibido.

- ¿Extrañás la Argentina?

La verdad que sí. Los hermanos de Cali nos quieren mucho, pero igual a veces se extraña. Llega por ejemplo la Navidad y uno quiere estar en su tierra, pero nosotros le hemos dicho al Señor, si es tu voluntad hemos de morir a nuestra tierra, porque es parte de tomar nuestra cruz y seguir a Cristo..

- ¿Fue de ayuda a tu ministerio la página web del M.C y M?

La verdad que cuando supe, lo ví como una bendición. No se si los hermanos de Argentina de pronto la aprecian tanto, pero para uno que está por allá lejos es una bendición realmente. Muy útil la pagina y una bendición los mensajes.

 

Por Daniel García mcym@sigueme.net