“..Dios
no nos trajo hasta aquí para
volver atrás..”
CARTA
ABIERTA DESDE CHINCA, PERU
Pastores William y Martha Calderón
Chincha, Perú, 28 de
Setiembre del 2007. Querida
familia del Movimiento Cristiano y Misionero,
es nuestro deseo poder comunicarnos
con ustedes y toda nuestra gran familia
del MCyM, para compartir brevemente
los hechos ocurridos la tarde del 15
de Agosto del presente.
El día Miércoles 15 de
Agosto, a horas 6:41 p.m., a unos minutos
de iniciar nuestro servicio de estudio
bíblico en la Iglesia, un fuerte
sismo de 7.9 grados, sacudió
nuestra ciudad fuertemente, causando
la destrucción en instantes de
casi el 80% de toda la ciudad de Chincha,
siendo el epicentro en la ciudad de
Pisco, ubicada a 30 km. al sur de Chincha.
Según las últimas informaciones
recibidas, si bien es cierto el epicentro
fue en Pisco, pero el mayor daño
causado por el siniestro se registró
en Chincha, por ser la ciudad con mayor
cantidad de habitantes y viviendas.
Tenemos muchos testimonios de cómo
nuestro buen Dios ha guardado a muchos
de nuestros hermanos, y tal vez uno
de los mas comentados es el de una de
nuestras hermanas encargada de la limpieza,
que se encontraba en ese momento limpiando
el templo. En ese momento yo no me encontraba
en casa y mi esposa estaba de viaje
en Tacna. Sólo estaban mis dos
menores hijos y la hermana de la limpieza.
Cuando llegué corriendo a casa
(no se como llegué, todo en la
pista era escombros, creo que el Señor
le dio alas a mi veterano vehículo)
encontré a mis hijos en la calle
abrazaditos. Todo estaba muy oscuro
(se cortó instantáneamente
el fluido eléctrico) y solo se
escuchaban llantos y gritos desgarrantes
de dolor.
Mi hija menor me recibe y se abraza
de mi y me dice “..Papá,
la hermana Blanca que estaba haciendo
limpieza no ha salido..”, Así
que ingresé a la casa a pesar
de las réplicas y del pavor que
en ese momento se sentía por
todos lados y comencé a buscar
entre los escombros a nuestra hermana.
Todo el techo y las paredes del templo
se habían caído, el techo
estaba hecho de caña guayaquil,
que son unas varas muy pesadas y de
madera de 4” también pesadas,
y tenía una torta de barro encima.
En ese momento no pensé en las
sillas, ni en los instrumentos que estaban
en el altar, ni en el púlpito
de vidrio que recién habíamos
estrenado. Sólo quería
encontrar a nuestra hermana Blanca sana
y salva, pero me era difícil
porque no podía solo. Estaba
yo y mis menores hijos y nuestro esfuerzo
era en vano ya que no podíamos
levantar los pesados guayaquiles.
Así que tuvimos que salir a
buscar a unos hermanos que viven cerca
de la Iglesia, pero todos estaban en
lo mismo. Se habían caído
las casas de todos. ¡Era terrible
ver la escena! Todos buscaban a sus
familias entre los escombros. Tal vez
lo mas terrible de este sismo fue la
pérdida de nuestro querido Alfredito,
un menor de 11 años de nuestra
Escuelita Dominical, que fue atrapado
junto con su madre y abuelito por un
dintel del techo de su casa que los
mató instantáneamente.
Cuando vimos esta escena volvimos corriendo
a nuestra caída casa a seguir
buscando a nuestra hermana Blanca, pero
no la encontrábamos. Mas o menos,
a los 30 minutos de la tragedia llegaron
un grupo de hermanos a ver como estábamos
y ellos nos informaron que habían
visto pasar en pleno terremoto a toda
carrera a la hermana Blanca camino a
su casa. “..¡Gracias a Dios!..”
dijimos todos los que la estábamos
buscando. Después ella nos testificó
que cuando sintió el terremoto
lo primero que hizo fue salir del templo.
Ella salió y el techo de cayó,
se asustó y corrió hasta
su casa para ver a su menor hijo que
lo había dejado solo. Ahora sabe
y testifica que el Señor guardó
su vida y sigue limpiando con más
gusto la casa del Señor.
Bueno, y así tenemos tantos
testimonios con respecto a esta tragedia.
Solo uno mas permítanos compartirles.
El de nuestro hermano Pedro, al que
le cayó una pared de ladrillo
desde el tercer piso y por pocos centímetros
lo mata. ¡Gloria a Dios! Como
dice su palabra, todas las cosas ayudan
para bien. Quiero decirles que
estos momentos duros y difíciles
para nosotros no han quebrantado ni
rebajado nuestra fe. ¡Todo
lo contrario! Nos hemos unido más
que nunca y aunque materialmente nuestro
templo y las casas de todos nuestros
hermanos han sido fuertemente dañados.
Seguimos adelante con la misma fuerza
y entusiasmo que empezamos, creyendo
y confiando que él lo tiene todo
bajo control. No ha pasado nada. Todo
está controlado por nuestro buen
Dios.
Después del terremoto hemos
tenido cultos gloriosos, y aunque los
instrumentos se rompieron y no está
el techo, mirando hacia el cielo cada
semana alabamos y glorificamos con mas
fuerza a nuestro bendito Señor
y Salvador Jesucristo. A El es y seguirá
siendo la gloria en Chincha. Ya ha transcurrido
mas de un mes de esta tragedia y el
gobierno hace todo lo posible por traer
a psicólogos para que sigan tratando
los traumas de mucha gente y niños
que han perdido todo. Dan charlas gratuitas,
ayudas médicas, en los colegios
no se dictan clases porque se están
dando charlas terapéuticas porque
se dice que el “post- trauma”
es mas fuerte. Pero nosotros como pastores
observamos en nuestra iglesia y en varias
otras un repunte. ¡Hay mas gente!
Los que no venían ahora vienen,
nuestros hermanos aunque han perdido
mucho están contentos, alegres,
cada semana cantan, danzan y hacemos
fiesta, porque sabemos que nuestro Señor
Jesucristo viene pronto y todo esto
no es mas que un anuncio de su pronta
venida como lo dice Mateo 24.
Queremos agradecer a todos
nuestros hermanos de todas partes del
mundo que nos llamaron y estuvieron
orando por Chincha. Gracias a toda nuestra
familia del M. C y M, que de todo lugar
hicieron llegar su ayuda no solo espiritual
si no también material.
Hemos sido muy bendecidos. Al otro
día de la tragedia llego el Pastor
Vivanco desde El Callao con un grupo
de compañeros de nuestra familia,
con un cargamento de provisiones para
nosotros y la Iglesia. Trajeron también
agua y velas, porque estuvimos una semana
sin luz ni agua. Conocimos y descubrimos
un nuevo ministerio, ¡El
Ministerio de estar AHÍ!
Que es lo mas importante, la presencia
de los pastores (todos llegaron Presbíteros
y Obreros) Nos alentó mucho ver
llegar cada día a uno por uno
y darnos el respaldo que creo es los
que mas se necesita en momentos como
este. Ver a un amigo, a un hermano,
aun Padre que te diga “..estamos
juntos..”
Gracias a Dios por que no estábamos
solos. Somos una familia.
También las llamadas de los Presbíteros
de Argentina. Todo fue muy fortificante.
En los días después del
terremoto, lo que se vivió
en Chincha parecía una Convención.
Todos los días llegaba
alguien y cada día éramos
más. Todos dormíamos en
el suelo en colchones, en vez de vivir
un ambiente de tristeza como se veía
en otras casas, nosotros disfrutábamos
un ambiente de Koinonia y armonía
entre todos, siempre con el gozo que
caracteriza a nuestra familia.
Bueno, eso es lo que pasamos en esos
días aquí en Chincha.
Queremos agradecer la ofrenda enviada
por la Convención de La Banda,
¡Que Dios les bendiga!
GRACIAS FAMILIA DEL MCYM
WILLIAM Y MARTHA
CALDERON
CHINCHA - PERU
“Dios no nos trajo hasta
aquí para volver a tras, nos
trajo aquí a poseer la tierra
que nos dio, Chincha”
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