LA GUIA DEL ESPIRITU
Primera Parte
por
el pastor Orlando García
(La
Banda, Santiago del Estero, Agosto de 1999)
El ministerio del Espíritu
Santo
Este es un tema
muy fundamental dentro de la familia del Movimiento. Está
dentro del modelo bíblico y es un principio muy importante
de nuestra familia, porque además de principios como el
discipulado, la vida de fe, y el aceptar las escrituras
en forma incondicional nos hemos destacado por creer y aceptar
la preciosa guía del Espíritu Santo. Amén.
Y yo quiero hablar de la guía del Espíritu Santo.
Es verdad que para los siervos de Dios y para muchos hermanos
el tema no es nuevo, pero nunca está demás poder recordarlo,
porque el tema nos incluye a todos. El ministerio del Espíritu
Santo es amplio, es grande, es muy extenso, se destaca desde
el principio hasta el final de la Biblia, lo encontramos
en los patriarcas, en los profetas, en los jueces, en los
libros históricos, en el Nuevo Testamento, en Jesucristo,
en los apóstoles, desde el principio hasta el fin encontramos
la guía gloriosa del Espíritu Santo.
Y quiero hablar
también, de la importancia de tener el liderazgo de Dios.
Se habla mucho de liderazgo, cada hombre y mujer en el Señor
sabe y entiende que Dios levanta líderes, pero creo que
en este último tiempo la palabra “líder” se ha desvirtuado
un poco y en muchos casos se está reconociendo el liderazgo
de gente que no está bajo la guía del Espíritu Santo. Por
eso, es fundamental destacar por medio de las escrituras
que el liderazgo de Dios siempre lo tuvieron hombres llenos
del Espíritu, guiados y sujetos a las directivas del Espíritu
Santo de Dios. Amén.
La guía del Espíritu
y la experiencia humana
Vamos a ver también que el liderazgo de Dios con
su pueblo no sólo fue en las “grandes empresas”. Muchas
veces nosotros pensamos: “..necesito
tener la guía del Espíritu porque voy a emprender algo grande..”, y nos confundimos porque Dios es Dios de las cosas grandes
pero también de las cosas pequeñas, y muchas veces, en algunas
pequeñeces de nuestra vida no nos hemos encomendado a Dios,
no hemos tomado el tiempo necesario para decir estas sencillas
palabritas:“..Señor
guíame..”
Cuando estamos
temerosos e indecisos o somos nuevitos en la obra y no tenemos
mucha experiencia buscamos la guía del Señor, pero cuando
a nuestra vida llegan las etapas del crecimiento, de las
bendiciones espirituales, materiales, y de muchas cosas
mas que alcanzamos, comenzamos a pensar que “ya tenemos
experiencia” y no buscamos la guía del Espíritu. Preste
atención a lo que le voy a decir estimado consiervo, respetado
y amado en el Señor. En todas las áreas y en todos los niveles
de la obra, jamás la experiencia humana podrá reemplazar
a la guía gloriosa del Espíritu de Dios.
Aún grandes hombres de la Biblia
como Josué se equivocaron, ¡Qué tremendo hombre!. Yo inclino
mi cabeza para hablar de Josué y lo hago con reverencia,
porque era un hombre que vez tras vez consultó a Dios y
escuchó su voz cuando Moisés ya no estaba, pero de repente,
cuando ya había conquistado la mitad de la tierra de los
cananeos, y cuando las victorias eran una cosa diaria, casi
una rutina, apareció gente disfrazada (los gabaonitas)
y engañaron a un Josué confiado, que nunca habría sido engañado
si hubiese consultado a Dios. De pronto Josué, un líder
tremendo, un experimentado hombre de Dios, alguien intachable,
por una circunstancia que no puedo saber, "no consultó
a Dios". ¡Ayúdanos a nosotros Señor!
Estimado hermano,
aún los paganos dentro de la deformación de su fe, consultan
a sus dioses para tomar determinaciones, para dar determinados
pasos. Aún dentro del satanismo y en pactos masónicos, hombres
y mujeres buscan adivinos y agoreros que les puedan predecir
algo, pero nosotros sabemos que la Biblia dice por medio
del profeta: «...¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará
a los muertos por los vivos?...» y haciendo referencia a la Palabra de Dios dice: «...¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren
conforme a esto es porque no les ha amanecido...» (1) Gracias al Señor que en nosotros ha amanecido la luz de
un nuevo día por causa de Jesucristo. ¡Gloria a Dios!
La guía del Espíritu
y la predicación del Evangelio
Y sobre la guía del Espíritu Santo, deseo leer varias
escrituras. En primer lugar vayamos al capítulo ocho del
libro de Romanos, el gran capítulo del Espíritu Santo. Note
que la palabra Espíritu aparece dieciséis veces en este capítulo, y dice así: «...Porque
todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos
son hijos de Dios...» (2) ¿A cuántos de nosotros Dios nos hizo hijos? Que glorioso
es saber que a partir de que somos hechos hijos de Dios
el Espíritu de Cristo habita por la fe en nuestros corazones
y quiere guiarnos en todas las cosas. El evangelio de Juan
dice: «...Pero cuando venga el
Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad; porque no
hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que
oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir...» (3).
Note las palabras
allí: “guiados”, “guiará” Aquí Jesús está hablando de su
partida, está diciendo que El se va, «...os conviene que yo me vaya;
porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros...» (4) Se dice que la palabra consolador proviene del griego
paracleto que significa:
"uno que está siempre al lado de nosotros para ayudarnos
", para guiarnos, para enseñarnos el camino a seguir.
¿No se siente bendecido por tener esta seguridad? ¡Gloria
a Dios!
Y él nos va
a guiar, él va a cumplir esta palabra, «...él os guiará a toda
verdad; porque no hablará por su propia cuenta...» Quiero decirles hermanos que esto yo lo practico, aún cuando
voy a subir al púlpito, antes de cada culto en la Iglesia
de Banfield, estoy orando en el día: “..Señor
guíame, dame tu palabra, enséñame que tengo que hablar,
porque tus hijos se acercan a la iglesia a buscar una directiva
de Dios, y yo no puedo hablar por mi propia cuenta..”, ¿Porqué oro así? Porque
el Espíritu Santo no habla por su propia cuenta, piense
un instante: ¡NO HABLA POR SU PROPIA CUENTA! Que
terrible sería que como predicadores hablemos por nuestra
propia cuenta, las cosas que nos parecen, las cosas que
se nos ocurren. ¡Cuánta mentira hay en el mundo! ¡Cuántas
cosas traicioneras!, por algo dice Juan, «...Pero la unción que vosotros recibisteis
de él permanece en vosotros...» (5) y no permitirá
que seamos engañados.
Pero sepamos
esto, la guía de Dios debe ser buscada, los santos
hombres de Dios del Antiguo Testamento la buscaron, los
apóstoles la buscaron, Jesucristo mismo ni siquiera hablaba
por su propia cuenta, como él mismo lo dice: «...Las
palabras que yo os
hablo, no las hablo por mi propia cuenta...» (6) Cristo
vivía en una total dependencia de Dios, y siempre estuvo
dispuesto primero a oír su voz y luego a hablar.Y
esto no significa entrar en un misticismo o espiritualismo
y pensar "..tengo
que ir al tercer cielo para recibir la guía de Dios..” No es necesario, estamos con los pies en la tierra, pero el
Espíritu Santo está dentro nuestro para guiarnos a toda
verdad ¡Gloria a Dios!
Pastores, hermanos,
jóvenes, ¿Acaso no necesitamos en este tiempo tener la seguridad
que estamos caminando en la dirección correcta?, ¿Cuántos
tienen esta necesidad? ¿Y porqué lo necesitamos? Porque
la misma Biblia dice, «...Conozco,
oh Jehová, que el hombre no es
señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar
sus pasos...» (7), y el salmista dice: «...Encomienda
a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará...» (8), y eso debemos hacerlo día por día.
La guía del Espíritu
y el mensaje de la cruz
El salmista David era un hombre lleno del Espíritu
Santo, y dice dos cosas: «...Enséñame
a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu
me guíe a tierra de rectitud...» (9) ¿Cuántos necesitamos
esto? Necesitamos aprender mas de la voluntad de Dios, y
si abrimos nuestro corazón, Dios nos enseñará, porque lo
que pide el salmista es ser guiado por el Espíritu Santo
a una tierra de limpieza, a una vida recta, a una vida santa,
a una vida con un testimonio de verdadero hijo de Dios.
¡Señor, enséñanos a hacer tu voluntad!
Nuestra carne
no quiere doblegarse a la guía del Espíritu, el capítulo
ocho del libro de Romanos habla de la tremenda dificultad
que tiene la carne con el Espíritu Santo, por eso al principio
dice: «...ninguna condenación
hay para lo que están en Cristo Jesús, los que no andan
conforme a la carne, sino conforme al Espíritu...» (10) A veces
pensamos que vivir conforme a la carne significa ser un
poco “mundanito”, y eso es parte, pero quiero decirle que
ser carnal es estar bajo los deseos de nuestra mente y pensamientos
para hacer cosas como: “..a mi
me parece..”, “..yo creo..”, “..yo entiendo..”, ¡Dios nos libre! El manual mas grande para la guía del Espíritu
Santo es la palabra de Dios, ¡Gracias Señor por tu palabra!
¿Acaso Dios
no tiene otras cosas para guiar?, sí, tiene consejos, palabra
del cielo, profecías, tantas cosas, pero la palabra profética
mas segura y el manual que nunca debe ser desechado es la
bendita Palabra. ¡Gloria a su nombre! Hoy esta lleno de
gente y de predicadores por todos lados que tienen sus propios
caprichos de interpretación y dicen: “..siento del Espíritu..”, o “..siento en mi corazón..”, y muchas veces ese sentir es totalmente
contrario a la palabra de Dios. Estimado hermano, no importa
lo espectacular que puedan ser sus demostraciones, todo
lo que no sea conforme a la palabra de Dios nunca lo
acepte como guía de su vida.
Por eso dice
la Biblia, con respecto a los profetas de Israel: «...Profeta
de en medio de ti...te levantará Jehová...» pero: «...si el profeta hablare en nombre
de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere,
es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló
el tal profeta; no tengas temor de él...» (11) Hoy, en esta Babilonia espiritual, hay
muchos predicadores con deformaciones doctrinales, con desviaciones,
apartando el mensaje de la cruz, cuyo mensaje central
no es la consagración, ni el arrepentimiento, ni la santidad,
y que vienen con muchas ofertas y sin ninguna demanda. Sin
embargo, todavía el evangelio posee las demandas del cielo,
«...Y
el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser
mi discípulo...» (12) ¡Qué precio tan alto!, pero escuche la recompensa, «...para
que donde yo estoy, vosotros también estéis...» (13) ¡Qué hermoso es esto! Pero recordemos que antes Jesús
tuvo que pasar por la cruz, y si nosotros pasamos este proceso
también tendremos la gloria de la recompensa.
La guía del Espíritu
y la lógica humana
Voy a tomar un ejemplo muy conocido del Antiguo Testamento,
el de Moisés, que de pronto pensó en una persona que era
familiar suyo para que lo guíe en la marcha del desierto
y se equivocó plenamente, pero Dios no lo defraudó, Dice
la Biblia en el capítulo diez del libro de Números: «...Este
era el orden de marcha de los hijos de Israel por sus ejércitos
cuando partían. Entonces dijo Moisés a Hobab,
hijo de Raguel madianita, su suegro: Nosotros partimos para el lugar
del cual Jehová ha dicho: Yo os lo daré. Ven con nosotros,
y te haremos bien; porque Jehová ha prometido el bien a
Israel. Y él le respondió: Yo no iré, sino que me marcharé
a mi tierra y a mi parentela. Y él le dijo: Te ruego que
no nos dejes; porque tú conoces los lugares donde hemos
de acampar en el desierto, y nos serás en lugar de ojos.
Y si vienes con nosotros, cuando tengamos el bien que Jehová
nos ha de hacer, nosotros te haremos bien. Así partieron
del monte de Jehová camino de tres días; y el arca del pacto
de Jehová fue delante de ellos camino de tres días, buscándoles
lugar de descanso. Y la nube de Jehová iba sobre ellos de
día, desde que salieron del campamento. Cuando el arca se
movía, Moisés decía: Levántate, oh
Jehová, y sean dispersados tus enemigos, y huyan de tu presencia
los que te aborrecen. Y cuando ella se detenía, decía: Vuelve,
oh Jehová, a los millares de millares
de Israel...» (14).
Si hacemos una
breve reseña sobre esto, nos preguntamos ¿Qué tiempo era
este? Israel ya había salido de Egipto y estando a los pies
del Monte Sinaí recibió las tablas
de la ley, también recibió el diseño del Tabernáculo que
Moisés construyó conforme a lo que Dios le dijo. Ya habían
pasado dos años, y aquella multitud desorganizada de gente
que salió de prisa de Egipto porque no había tiempo, había
estado recibiendo las instrucciones de Dios para organizarse.
Tribu por tribu, con los ejércitos que pertenecían a cada
tribu, ¡Un trabajo impresionante! pero llegaba el momento
de marchar, y Moisés pensó: “..necesitamos
que un experto nos guíe..”,
Esto me hace
pensar, que a aquella organización tremenda que hizo Moisés,
parecía que en ese momento le faltaba un verdadero guía,
una verdadera directiva. ¡Gracias al Señor por el Movimiento
Cristiano y Misionero! Es una familia y también una organización,
pero sería como un esqueleto si solo fuera organización,
porque lo mas importante es que permanece y sigue adelante
por la gloriosa guía del Espíritu Santo. Quizás, muchas
veces pensamos: “..si
fuéramos mas organizados..”, pero la guía
del Espíritu ha sido un principio fundamental y debemos
luchar para que nunca se pierda. Aún en las Convenciones
no hay mucho programa establecido, pero Dios estuvo, está
y estará siempre para guiar. ¡Gloria a Dios! ¡La voz de
Dios está sonando como trompeta para que no andemos a tientas!,
es cierto que tenemos luchas, pruebas, y momentos difíciles
en el combate con las tinieblas, pero ¡No estamos a la deriva!,
el Espíritu Santo nos «...guiará
a toda verdad...», y Jesús dijo además: «...tomará
de lo mío, y os lo hará saber...», ¡Gracias
Señor! Porque estamos recibiendo tus directivas y tus palabras.
Después de las directivas recibidas por Dios, Moisés
se encuentra con un hombre que tenía fama de ser un conocedor
del desierto, que conocía los peligros que encerraba ese
terrible desierto, que sabía donde estaban los arroyos de
agua, que conocía los mejores lugares para acampar, y Moisés
pensó: “..este
es el hombre..”, su lógica humana lo llevó a pensar así.
Hermanos, no dejemos que nuestros pensamientos prevalezcan
sobre las directivas de Dios.
Tenemos nuestra
propia lógica, pensamientos, intuiciones, que no son malos,
pero ¡CUIDADO! podemos llegar a equivocarnos. En
cada acción grande o pequeña, digamos todas las mañanas:
“..Señor, guía mis pasos en este día, para saber que debo hacer..” quizás
alguno está pensando, ¿Pero a Dios debemos molestarlo por
cualquier cosa? Estimado hermano, si nos movemos como niños
espirituales y dependemos totalmente de Dios, nunca caeremos
en errores.
Diremos todos los días: «...me
guiará por sendas de justicia por amor de su nombre...» (15) tenemos que dar gracias a Dios porque diariamente podemos
ser guiados por su Espíritu, y aunque esto parece muy sencillo,
Dios nos ayude a vivir en la sencillez del evangelio.
La guía del Espíritu
y la ayuda humana
Moisés pensó
y antes de partir le dijo a su pariente: «...tú
conoces los lugares donde hemos de acampar en el desierto,
y nos serás en lugar de ojos...» y además, lo invitó a ser partícipe de todas
las bendiciones que Dios le prometió a Israel «...Ven con nosotros, y te haremos
bien...» pero este hombre respondió,
como suele hablar la carne: "..yo no iré..". ¡Cuantas veces ponemos nuestra confianza
en la carne! En nuestra propia vida, en un amigo o hermano,
y de pronto nos encontramos con una gran frustración, pero
jamás seremos decepcionados por Dios si buscamos su guía
y dirección cada día. Moisés le pidió ayuda a su amigo,
el cual respondió que no iría. La carne no puede acompañar
mucho a lo que es la vida en el Espíritu, porque la carne
sigue siendo carne y Hobab, que
es representativo de la carne, dijo: “..me vuelvo a mi tierra..”, -estoy parafraseando- “..no
me gustan los cultos de ustedes ni un Dios tan fuerte como
el que se vio en el Monte Sinaí,
yo no iré, me vuelvo a mi parentela..”, y yo no puedo explicar porqué causa Moisés se sintió tan
dependiente en ese momento pero le volvió suplicar, «...Te
ruego que no nos dejes...»
Hermano, muchos
te podrán abandonar, pero bendito sea Dios, y lo recalco
con toda mi alma: Jamás el Señor te va a abandonar. Como
dice David: «...Aunque
mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá...» (16) A veces puede pasarnos que confiamos mas en la ayuda
humana que en Dios, pero la Biblia dice: «...Maldito
el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo...» y mas adelante dice: «...Bendito
el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que
junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando
viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año
de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto...» (17) Allí termina ese diálogo y comienza el viaje, y nadie
sabe si Hobab fue o no con Moisés,
pero yo tengo una interpretación: Hobab
ya no aparece en esa marcha, pero sí aparece la nube y la
columna de fuego que indicaban que Dios estaba presente,
y el arca del Pacto la cual iba delante de ellos y les buscaba
lugar de descanso.
La ayuda humana
falló, pero Dios lideró a su pueblo y Moisés tuvo que aprender
a encomendar su camino al Señor todos los días. En el verso
treinta y cinco vemos a Moisés orando a Dios cada vez que
la nube se movía diciendo: «...Levántate,
oh Jehová, y sean dispersados
tus enemigos...» Vemos a un Moisés que entendió que el arca se movía conforme
a lo que Dios quería. Querido hermano, no podemos vivir
la vida de siervos de Dios en la dirección que a nosotros
nos parece, ¡NO! Jesús no lo hizo y tampoco los apóstoles.
Tenemos que buscar la guía divina en todas las cosas.
La guía del Espíritu
y la vida cotidiana
Moisés, que
había experimentado la grandiosa salida de Egipto con las
plagas, el brazo fuerte de Dios, el mar Rojo abierto, quizás
pensó que buscar lugares de descanso en el desierto era
un asunto muy pequeño para Dios, y nosotros muchas veces
nos equivocamos en cosas pequeñas porque no se las encomendamos
a Dios. ¿Se equivocó ud, alguna
vez por no haber orado? Sí, nos hemos equivocado muchas
veces por no buscar al Señor en las cosas sencillas, porque
Dios es Señor de las cosas grandes pero también de las cosas
pequeñas. El nos lleva a grandes y gloriosos pasos, pero
también camina con nosotros en la vida cotidiana. ¡Gracias
Señor! Porque en las cosas pequeñas también estás.
El libro de Deuteronomio nos muestra como Dios
guió al pueblo. El mismo Moisés que le había dicho a Hobab,
“..tu vas a ser nuestros ojos..”, es el que ahora escribe y muestra a Dios como el guiador,
y lo describe como un padre que toma de la mano a su hijo:
«...Y
en el desierto has visto que Jehová tu Dios te ha traído,
como trae el hombre a su hijo, por todo el camino que habéis
andado,....quien iba delante de vosotros por el camino para
reconoceros el lugar donde habíais de acampar, con fuego
de noche para mostraros el camino por donde anduvieseis,
y con nube de día...» (18) ¡Qué figura tan tierna! «...Jehová
tu Dios te ha traído, como trae el hombre a su hijo...» ¡Y lo sigue haciendo con nosotros! Porque por mas experiencia
que nosotros tengamos ¡Podemos equivocarnos! pero Dios no
falla y el que pone su confianza en el Señor tampoco.
Esta figura
la encontramos muchas veces en la Biblia, el Salmo 73 dice:
«...Tan
torpe era yo, que no entendía; Era como una bestia delante
de ti. Con todo, yo siempre estuve contigo; Me tomaste de
la mano derecha. Me has guiado según tu consejo, Y después
me recibirás en gloria...» (19) En el capítulo 11 de Oseas
dice: «...Cuando Israel era muchacho, yo lo amé.....Cuanto más yo
los llamaba tanto más se alejaban de mi..., Yo con todo
eso enseñaba a andar al mismo Efraín, tomándole de los brazos,
y no conoció que yo le cuidaba...» (20) Cuánto tenemos que agradecer que a pesar de nuestros
caprichos y rebeldías Dios ha sido fiel, como dijo Moisés:
«...Conoce,
pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios
fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los
que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones...» (21).
Moisés pensó:“..Hobab
es el mejor..” creyendo que para las cosas pequeñas no necesitaba
la guía de Dios, sin embargo, este personaje defraudó a
Moisés y no aparece mas en la historia, y yo le digo esto:
Los seres humanos muchas veces fallamos y defraudamos a
los demás, pero hay alguien que nunca nos va a defraudar
ni abandonar, él dijo: «...yo estoy con vosotros todos
los días, hasta el fin del mundo...» (22)
¡Gloria a Dios!
Si queremos
vivir una vida sin tropiezos, debemos encomendar diariamente
a Dios nuestros caminos. A veces pareciera que el Señor
tiene que estar corriendo detrás nuestro, pero Jesús, hablando
de sí mismo como el Buen Pastor dijo: «...va
delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen
su voz...» (23). ¡Ayúdanos Señor, a seguirte en todos tus caminos! Por
eso dice Proverbios: «...no te apoyes en tu propia
prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará
tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión...» (24).
Moisés reconoció el cuidado y la guía de Dios sobre Israel,
cuando al final de sus días cantó: «...Porque la porción de Jehová es su pueblo;
Jacob la heredad que le tocó. Le halló en tierra de desierto,
Y en yermo de horrible soledad; Lo trajo alrededor, lo instruyó,
Lo guardó como a la niña de su ojo....Jehová solo le guió,
Y con él no hubo dios extraño...» (25).
Si usted y yo
no buscamos la guía de Dios es probable que nos pase lo
que le paso a Josué con los gabaonitas,
o lo que le pasó a Moisés con Hobab. Digamos como David (que también cometió errores muy
graves), «...Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu
buen Espíritu me guíe a tierra de rectitud...» De pronto, no seamos caprichosos queriendo justificar errores
tremendos, cosas horribles y pecados groseros, diciendo:
“..bueno,
después de todo Dios lo permitió..”, y pretendiendo
insinuar que fue la guía del Espíritu. Dios no es ministro
de pecado, ni es cómplice de nadie. El apóstol Santiago
dice: «...toda
buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del
Padre de las luces...» (26) Antes de decir que algo es de Dios analice
si es puro, si es pacífico, si es lleno de bueno frutos,
porque no todo lo que brilla es oro y porque esa es la sabiduría
de Dios.
Seamos dependientes
día por día del buen Espíritu de Dios, en forma práctica,
a través de la oración, a través de consejeros, de hombres
de Dios que él ha puesto con nosotros. Todos los días podemos
esperar el cuidado y la dirección de Dios. Sea nuestra oración
como la de David: «...Muéstrame oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. Encamíname en
tu verdad y enséñame...» (27) Este sea
nuestro clamor: “..¡Guíame Señor! ¡Muéstrame Señor! ¡Encamíname
Señor!..” Amén.
Pastor Orlando García
Referencias Bíblicas:
(1)Isaías 8: 19 y 20. (2) Romanos 8:14. (3)
San Juan 16:13. (4) San Juan 16:7. (5) 1º de Juan 2:27.
(6) San Juan 14:10. (7) Jeremías 10:23. (8) Salmo 37:5.
(9) Salmo 143:10. (10) Romanos 8:1. (11) Deuteronomio 18:15
y 22. (12) San Lucas 14:27. (13) San Juan 14:3 (14) Números
10:28 al 36. (15) Salmo 23:3. (16) Salmo 27:10. (17) Jeremías
17:5, 7 y 8. (18) Deuteronomio 1:31 y 33. (19) Salmo 73:
22 al 24. (20) Oseas 11:1 al 3.
(21) Deuteronomio 7:9. (22) San Mateo 28:20. (23) San Juan
10: 4. (24) Proverbios 3: 5 al 7. (25) Deuteronomio 32:
9,10 y 12. (26) Santiago 1:17. (27) Salmo 25: 4 y 5.