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El valor de un siervo de Dios
Por el pastor Armando Solís

Estamos en una época de grandes presiones y de grandes conquistas. Lo que vemos es que el mundo está en crisis. Latinoamérica está en crisis. Argentina está en una “super crisis”, pero considero que el mundo está para dar un vuelco al sistema, un vuelco económico, un vuelco político, no lo se, pero por excelencia, la crisis produce búsqueda, y en esa búsqueda la gente se va a encontrar con el Señor. «...porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar...» (1)

La crisis produce búsqueda, el hambre produce búsqueda, y así estamos en esta hora. Creemos que la gente quiere volverse al Señor, porque ha habido ciclos en donde cada uno ha hecho lo que bien le ha parecido, pero ahora en la crisis van a buscar su esencia, su identidad, y buscarán la fuente en donde se origina la verdad de su existencia. La iglesia debe entender que esta crisis nos ayudará a encontrarnos con el Señor, y en Él estarán cubiertas todas nuestras necesidades.

El valor de un pastor

Otra cosa que tengo que decirle a la Iglesia, es que hay un aparente descuido de parte de muchos cristianos a sus líderes. No digo que sea generalizado, pero se demanda, se presiona y se cuestiona mucho a los siervos del Señor. Muchos sentimos la carencia de apoyo espiritual, moral y la no correspondencia como a siervos del Señor. De la misma manera que a veces la familia puede incurrir en el pecado de no valorar a su papá o a su mamá, porque los tienen sanos y con vida, pero cuando les falta esa figura, sienten el golpe emocional, sienten el vacío y la ausencia de ese ser, y entonces dicen:

- “...Como quisiera abrazarlo, tenerlo y besarlo ahora...”

            Hay un valor espiritual en cada siervo de Dios. Un don, un llamamiento, una visión importante. Sin embargo, hoy estamos en una corriente donde se ataca y se critica a los líderes. Esto puede esperarse secularmente, de este mundo, de la prensa, pero lo que no es común y que duele es que la Iglesia o reacciones dentro de la Iglesia están golpeando a los que están ministrando y guiando a tanta gente a eso.

Pensando en esto, vino una expresión que se encuentra en el capítulo 21 de 2° de Samuel, donde dice: «...Volvieron los filisteos a hacer la guerra a Israel, y descendió David y sus Siervos con él, y pelearon con los filisteos y David se cansó. E Isbi-benob,..» (Isbi-benob significa flojo o endeble), «...uno de los descendientes de los gigantes cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar a David; más Abisai hijo de Sarvia llegó en su ayuda, e hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: Nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel...».  (2)

En este pasaje se enfatiza la importancia que tenía David como guía, como conductor, como el ungido, como el líder puesto por Dios, para que iluminado por el Espíritu Santo condujera a la Nación a buscar a Dios y a una vida victoriosa, de paz y prosperidad. David fue un guerrero y un ganador por excelencia. Siempre tuvo disposición para la lucha, y siempre Dios lo respaldó. Pero en esta pelea contra los filisteos la escritura dice que: «...David se cansó...».

Lo que en otros tiempos era obvio, no pasó. El rey que no se cansaba ni fatigaba en la guerra, ahora con sus años, con sus batallas y cicatrices encima, tuvo un agotamiento, y un descendiente de los gigantes, lo atacó con su lanza de trescientos siclos de bronce y una espada nueva, (armas nuevas para atacar al ungido de Dios).

Hoy, hay muchos que como Isbi-benob, son flojos y endebles en la lealtad, en la sujeción y en el espíritu de compañerismo. Y no entender ni comprender el cansancio, la humanidad y las batallas de los que llevan la lámpara de Dios es matar y destruir a los siervos de Dios, que son los que tienen la visión, la palabra, y son la lámpara de Dios.

            No estoy hablando del mundo porque es obvio que en el mundo encontramos estas cosas, pero dentro del pueblo de Dios el enemigo a veces quiere tomar ocasión en algunos, quienes ciñendo una “espada nueva” (una estratégica forma de ataques sutiles), no para bendecir sino para herir y lastimar, hacen sentir mal y traen cansancio y fatiga a los siervos del Señor. Pero el pasaje bíblico nos relata que uno de los siervos de David, vino en su ayuda. ¡Esto es bueno! ¡Que positivo! que tengamos siempre aliados fieles, compañeros leales, hermanos que se jueguen por la vida de los siervos del Señor; para cubrirlos, para protegerlos, para defenderlos y para orar por ellos a fin que sigan manteniendo la lámpara encendida.

Ayudando a un hombre de Dios

            Encontramos también en la vida de Moisés, en el libro de Exodo, en ocasión de la guerra contra Amalec, que él desde la cumbre del monte con la vara de Dios, determinaba la victoria pero sus brazos se cansaban. Allí hubo dos personas que se pusieron a trabajar y a buscar la manera de sostener los brazos de ese líder y esto determinó que el pueblo de Dios fuese victorioso.

            A la amada Iglesia. A todos los cristianos les digo: Es tiempo (Y no lo digo por mi persona, sino como uno mas de los muchos que estamos representando una familia, un hogar, un ministerio y una congregación, siendo personas con una trayectoria), de atender a los que trabajan en predicar y enseñar como se lo merecen, con dignidad. Hay muchas expresiones de la Biblia que animan a la Iglesia a abordar a los siervos del Señor con estímulos, con oración, con apoyo. En el día de hoy, un hermano de la congregación estaba orando con nosotros, y con lágrimas oraba:

- “...Señor tu me has puesto una carga de orar por tus siervos y de levantarle las manos en oración...”

Conozco a esa persona, y se que lo decía de corazón. Su alma estaba orando por su Pastor y su Pastora. Esa oración hizo que viniese a mi mente todo esto. ¡Cuan importante es que dejemos de solo estar exigiendo cosas a los pastores! ¡Exigiendo buena conducta, vida de oración, santidad, sacrificio y entrega! Todo eso los siervos de Dios ya lo sabemos y lo hacemos en la medida que Dios nos da fuerza para seguir adelante. Pero es importante que cada uno se ponga al lado de su pastor y le pueda decir:

- “...Pastor, aquí hay un mate, aquí hay un pedazo de pan, aquí hay un reconocimiento, aquí hay un amigo...”

¡Para defenderlo de las espadas afiladas! De las espadas nuevas que nos acechan y de aquellos que buscan que en medio del cansancio, nuestro ministerio, nuestra vida y nuestra salud se quiebre y se acabe.

¡Gracias a Dios por aquellos que vienen siempre enviados por el Señor en nuestra defensa!. Personalmente, soy un hombre agradecido por la gente que tenemos, pero les quiero decir, no todo lo que brilla es oro, ni todo es como se muestra, sólo la madre sabe cuanto cuesta criar a sus hijos. El camino del Señor es dar y recibir, el labriego siembra esperanzado de levantar buena cosecha y así cada uno de nosotros sabemos que si sembramos bien y con amor podemos esperar tener una buena cosecha, pero hay que determinarse a ser buena semilla y en Dios eso es posible. Amén.

 

                                                                       pastor Armando Solís

 

Referencias Bíblicas:

(1)   Isaías 11:9

(2)   2º Samuel 21: 15-17

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