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Cada uno mire como sobreedifica.
Por
el Pastor Samuel Laborde | |
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El
fundamento apostólico
Hay
una palabra que hace un tiempo ha venido con mucha fuerza y aunque se trata de
un pasaje muy conocido, el Señor habló a mi corazón de manera
muy directa.
La Biblia
dice en 1º de Corintios Capítulo 3, versículo 10 al 15: «...Conforme
a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento,
y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie
puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
Y si sobre ese fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera,
heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día
la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada
uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno
que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare,
él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo,
aunque así como por fuego...»
En
este último tiempo, hay una frase de estos textos que me ha sacudido, y
es la siguiente: «...cada uno mire como sobreedifica...» Y a través
de esta palabra, el Espíritu Santo me ha hecho ver, descubrir y comprender
muchas cosas, por la gracia de Dios.
Creo
que todos estamos mas que convencidos y seguros que el único fundamento
es Jesucristo.Que no hay otra piedra fundamental, que no hay otro nombre, que
no hay otro Salvador, que no hay otra esperanza, que no hay otro evangelio, que
no hay otro fundamento que Jesucristo. En eso estamos de acuerdo.
Ahora,
vinieron estos pensamientos; dice el apóstol: «...yo como perito
arquitecto puse el fundamento...». Como alguien entendido, Pablo puso
el fundamento en el corazón de los hermanos, y el fundamento que colocó,
fue Jesucristo.
No puso
otra cosa, ni vino con argumentos de sabiduría humana, ni como un predicador
de esas filosofías que en aquellos días abundaban, tal como dijeron
los atenienses: «...Parece que es predicador de nuevos dioses...».
(1) Para ellos en verdad lo que Pablo predicaba era nuevo porque nunca habían
oído el evangelio, pero Pablo, como un verdadero apóstol de Jesucristo
(porque aquí vemos el ministerio apostólico funcionando), puso el
fundamento en su lugar.
¿Como
estamos sobreedificando?
Ahora,
el dijo estas palabras: «...y otro edifica encima...». Nosotros
no podemos edificar o sobreedificar fuera de ese fundamento, ni podemos poner
otro porque no existe otro, y aunque los hombres han inventado otros fundamentos,
son argumentos que no resisten la prueba, que no traen seguridad al corazón
de los hombres, que no los hacen estables y firmes en sus convicciones y creencias.
Mas aquellos que estamos
en Jesucristo tenemos seguridad, estamos firmes en la verdad, sabemos donde estamos
parados, sabemos en quién hemos creído, porque no solamente la letra
nos ha convencido, sino que el Espíritu de Dios nos ha convencido, porque
el Espíritu de Dios da testimonio a nuestro espíritu, que somos
hijos de Dios, que esa es la única verdad, que no se puede mudar, ni cambiar,
ni alterar, ¡Gloria a Dios! Pero aquí viene el asunto: «...cada uno
mire como sobreedifica...»
Todos
los cristianos o los denominados cristianos decimos tener el fundamento en Cristo,
y decimos: "soy cristiano", "soy evangelico", o "soy predicador", y es verdad,
CRISTO ES EL FUNDAMENTO, y nadie lo puede mover. Por mas que los hombres quieran
destruirlo no podrán, los falsos argumentos de la ciencia tampoco podrán,
el diablo no pudo y no podrá jamás, ¡Gracias a Dios!. No se puede
derribar ese fundamento.
Por
el contrario, la gente esta mas convencida hoy porque ha visto por un lado el
fracaso de la ciencia y por el otro lado está experimentando el poder de
Dios, que en el nombre de Jesús hay salud, hay salvación, hay vida,
hay paz, hay esperanza, mientras que la esperanza del mundo esta terminada, así
que: ¡Gracias a Dios por esto!. Pero reitero: «...cada uno mire como sobreedifica...»
El
peor material
Nosotros
decimos: "soy predicador del evangelio, soy pastor, soy obrero", etc, pero,
¿Estamos
en verdad sobreedificando bien?, ¿Estamos usando los materiales que resistirán
el fuego de Dios?, o sobre este precioso nombre y sobre esta piedra angular, escogida
y preciosa estamos poniendo cualquier basura, (perdóneme la franqueza,
porque mejor es hablar poco y franco que mucho y no decir nada), porque aquí
la escritura habla de basura. Hojarasca es basura.
¡Estamos
haciendo del evangelio cualquier cosa! (en algunos casos, naturalmente). Usamos
nuestros propios argumentos, razonamientos o parecer, desviándonos, alejándonos,
como muchas veces hemos escuchado: ¡Haciendo del evangelio algo aguachento, algo
que ha perdido el vigor, el sabor! ¡que ha perdido la esencia!
Por
supuesto que el evangelio es el mismo, la esencia del evangelio es Cristo y no
ha perdido ni el vigor, ni el poder, ni la fragancia, ni la hermosura, ni la gracia,
ni la gloria, ni nada.
Pero
muchos de nosotros no estamos poniendo el mejor material, y es por eso
que el nombre del Señor no es glorificado muchas veces, es por eso que
el nombre del Señor es blasfemado, porque estamos invocando su nombre,
y: ¡Porque en el nombre de Jesús estamos diciendo cualquier disparate y
haciendo cualquier barbaridad!
Por
eso Jesús dijo: «...Muchos me dirán en aquel día: Señor,
Señor,...» (usted conoce muy bien la escritura) «...¿no profetizamos
en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos
milagros?...», y El les dijo, (piense en esto), «...nunca os conocí...»
(2) Sin embargo, ¡Usaron el nombre de Jesús!.
Y
todo aquel que tal vez tenga la intención de sacar ganancia o ventaja en
algo,
¡Invoca este nombre!,
¡Habla de el!, pero el fuego de Dios va a probar cada palabra, cada acción
que realizamos, cada cosa que decimos, y ese día será manifiesto
si sobre ese fundamento hemos edificando con oro, plata, piedras preciosas o con
madera, heno y basura. Que Dios nos ayude a pensar seriamente en esto: ¿Como estoy
edificando?.
El fundamento
esta puesto, los principios están dados, están firmes, son invariables,
pero: ¿Como estoy sobreedificando yo?, ¿Acaso no se pueden tomar las escrituras
y volverlas para el lado que nosotros queremos?, sí se puede, el diablo
también las usó cuando vino a tentar a Jesús. Se puede tomar
la Biblia para condenar, para acusar, para aprobar cualquier cosa, se puede tomar
las escrituras y decir "..yo tengo libertad en hacer esto o aquello..",
se puede, pero ¡CUIDADO! cada uno mire como sobreedifica.
Con
mucha razón Jeremías dijo: «...Por la misericordia de Dios
no hemos sido consumidos...», (3)¿No es cierto?, es por la misericordia
de Dios que estamos parados, no por nuestra justicia, ni porque somos tan buenos,
ni porque somos los mejores; ¡Gracias a Dios por su misericordia!, pero, «...cada
uno mire como sobreedifica...»
El
mejor material
Tenemos
que mirar si lo que estamos construyendo trae gloria y honra al Señor,
porque estamos invocando el nombre del Señor, y porque estamos poniendo
ese fundamento en la gente, que sin duda esta firme, pero lo que estamos construyendo
encima, ¿resistirá la prueba?, ¿resistirá el fuego de Dios?.
Dios
espera de nosotros lo mejor, oro, plata, y piedras preciosas. Y creo que dar lo
mejor de nosotros es vivir en una consagración permanente. No el simple
hecho de "consagrarnos" en una Convención o en un culto especial. Tenemos
que vivir en consagración permanente. Rendirle todo al Señor, darle
lo mejor, decirle: "..Señor aunque yo no sirvo para nada, aquí
esta todo..", oro, plata, piedras preciosas, que son justicia, paz, verdad
y amor.
Porque también
nos enseñan las escrituras que este edificio se edifica con amor. Somos
piedras vivas y aunque no somos todos iguales, estamos ligados los unos a los
otros porque hay algo que nos une y es el amor.
El
amor de Cristo nos hace sentir unidos, nos hace sentir parte del cuerpo, parte
de ese edificio santo, nos hace sentir privilegiados. Y es por eso que vuelvo
a preguntar ¿Estamos sobreedificando de esa manera?, ¿Estamos haciendo las cosas
con justicia ante los ojos de Dios y ante los ojos del mundo y de la gente?.
El
fuego de Dios
A veces
decimos: "...que me importa lo que diga la gente...", yo creo que debería
importarnos un poco. Es cierto que nuestro oído no está presto para
escuchar todo lo que se dice, porque vamos a entrar en una gran confusión.
Pero sí debemos pensar seriamente: Lo que estoy sobreedificando sobre Jesucristo,
¿Es bueno?, ¿Dios lo aprueba?, ¿Esta de acuerdo Dios con mi obra? La Biblia dice
claramente que la obra de algunos se va a quemar, porque no soportará la
prueba.
Entonces, la
única posibilidad de esa persona de salvarse es como arrebatado de entre
las llamas, es la única posibilidad. Yo no quiero ser salvo de esa manera,
le aseguro que no. Porque eso me hace pensar tal vez en un gran edificio incendiado
y dentro de ese edificio en llamas hay gente desesperada que no tiene escapatoria
y por allí una mano alcanza a sacarlo, tal vez envuelto en llamas y lo
salva. Se salvó si, pero como decimos muchas veces: "quemando".
Yo
no quiero entrar al cielo de esa manera, no quiero haber corrido ni trabajado
en vano, no quiero que toda una vida desde la juventud consagrada a Dios al fin
se queme inútilmente, sin ningún resultado, sin ningún fruto,
sin ningún provecho. Y esto no es porque tengamos pretensiones o pensemos
"..yo merezco el cielo..". Jamás podremos nosotros merecer la salvación,
es la gracia de Dios, porque si Cristo no hubiese muerto en mi lugar, sino hubiera
tomado mis pecados, sino hubiera llevado mis iniquidades, sino hubiera pagado
el precio por mi, jamás yo hubiera sido salvo y usted tampoco.
No
somos salvos porque lo merecemos, es la gracia, es lo incomprensible, «...de
tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito...».
(4) Por eso, frente a esta gracia de Dios ¿quien puede sentirse mas o menos?,
¿quien puede pensar yo no era tan pecador como otros miserables, drogadictos o
borrachos?.
A veces
nos jactamos diciendo: "..bueno..., yo no era tan pecador como aquel..",
tal vez soy mas pecador que el por mi soberbia, mi orgullo y por creerme algo.
Ante la sociedad yo puedo aparentar ser una gran persona, pero ante Dios es el
asunto. El es el que juzga todas las cosas, el que ve todo, el que entiende y
conoce a cada uno.
Pero
aún así, la Biblia dice que la obra de cada uno tiene su recompensa,
¡Gloria a Dios!, «...He aquí yo vengo pronto, y mi galardón
conmigo...», dijo el Señor, «...para recompensar a cada uno
según sea su obra...» (5) Que triste es saber que algunos no queremos
poner lo mejor de nosotros en la obra, no queremos dar lo mejor a Dios, no queremos
usar lo mejor de nuestra vida. Dedicamos a las cosas del Señor el tiempo
que nos sobra y si no tenemos tiempo no lo hacemos. Estimado hermano, ese material
no resiste el fuego de Dios.
¿Como
invocamos el nombre de Cristo?
Debemos
pensar seriamente, ¿como estoy sobreedificando yo?, ¿como estoy haciendo las cosas
en el nombre del Señor? porque estoy invocando un nombre tres veces santo,
y eso no es cualquier cosa. ¿Acaso no dice la escritura que no tenemos que tomar
el nombre de Dios en vano?, ¿Vamos a tomar el nombre del Señor para mentir,
para engañar a la gente, para decirle lo que no es la verdad, para fingir
y para aparentar?, que Dios me libre.
El
fundamento esta firme. Nadie lo mueve. No se va a caer porque yo caiga, no se
va a fundir porque yo me funda, de ninguna manera. Dios es Dios, El es soberano,
es Señor, y el va a cumplir sus planes y propósitos en la tierra.
Gracias a Dios por haber descubierto a este fundamento que es nuestra fe, que
es donde estamos parados. Pero ahora tenemos que pensar como estamos sobreedificando.
La Biblia dice en 2º
de Timoteo 2:15: «...Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado,
como obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.
Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán mas y
mas a la impiedad,...» (a la falta de temor de Dios).
«...Y
su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto,
que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó,
y trastornan la fe de algunos....» (Es lamentable ver a aquellos que caen
en el error y luego quieren imponer sus errores torciendo los caminos y los propósitos
de Dios). «...Pero el fundamento de Dios está firme teniendo este
sello:...», ¡Y mire que sello!«... Conoce el Señor a los
que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre
de Cristo...»
Deseo
hacer énfasis en esta palabra: «...como obrero que no tiene de que
avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad...» Usar bien la Palabra
significa en primer lugar, aplicarla a nuestra vida y ponerla por obra, para luego
enseñarla y poner ese fundamento en los corazones. Usar bien la palabra
de verdad es edificar con verdad y con justicia.
«...Pero
el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: conoce el Señor
a los suyos;...» Estimado hermano, Dios conoce a los que son suyos, el
te conoce a ti, el me conoce a mi, el sabe que le pertenecemos.
«...y
apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo...»
A veces usamos una expresión cuando hablamos de alguna persona importante,
o de buen nombre, y decimos: "..limpiáte la boca antes de hablar de
fulano..", y yo pregunto: para hablar del Señor ¿no tendríamos
que limpiarnos mas que la boca?, ¿no tendremos que limpiar nuestra alma, nuestra
mente, todo nuestro ser?, ¿o podremos hablar así nomás, descomedidamente,
cualquier cosa?.
¿Como
honramos a Dios?
Hoy
en día hay tanto "cambalache". Predicadores de por aquí y de por
allá, pero que realmente tienen una vida patas para arriba, que es una
vergüenza y que hacen del evangelio una fuente de ganancia o que buscan de
esa manera la fama y los aplausos.
Jesús
nunca buscó fama y aplausos, no buscó glorias humanas, ni la fama
ni la honra de la gente. ¡Que bueno que nosotros podamos tener la honra de Dios!
porque el dijo: «...yo honraré a los que me honran, y los que me
desprecian serán tenidos en poco...» (6) ¡Gloria a Dios!, ¿Cómo
honramos a Dios?, ¿Cómo nos honran nuestros hijos? ¿Con salamería
o con hechos?. Una de las cosas que trae honra a Dios es la obediencia y la sujeción.
Que en verdad Dios nos ayude a honrarle estando sujetos y siendo obedientes y
fieles a la palabra.
Yo
no quiero ser un predicador de aquellos charlatanes que andan por todos lados,
pero quiero edificar con lo mejor. Tal vez nadie me ve, ni me tiene en cuenta,
tal vez lo que estoy haciendo no tiene mucha apariencia y quizá hasta podemos
llegar a pensar ¿Que pasa conmigo? como David dijo un día: «...Porque
tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos...»
y hasta llegó a pensar: «...en vano he limpiado mi corazón,....Pues
he sido azotado todo el día...»
¿Se
acuerda de esto que dijo David? A veces parece que los que andan mal y de cualquier
manera son los que prosperan y están allá arriba; ¿no es cierto?
Pero luego dijo: «...Hasta que entrando en el santuario de Dios. Comprendí
en fin de ellos. Ciertamente los has puesto en deslizaderos...» (7)
Edificando
con lo mejor
Yo quiero
guardarme para él. Y si nos guardamos para él entonces bendición
de Dios habrá, y aquella obra que estamos haciendo para Dios permanecerá,
resistirá la prueba y también recibirá recompensa, ¿Quiere
recibir recompensa?, dijo el apóstol : «...no sea que habiendo sido
heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado...» (8)
Queremos
alcanzar la meta en Cristo. Que Dios nos de la gracia de poder acercarnos a él,
que nos alcance con su gracia. Somos tan imperfectos, tenemos tantos defectos
y errores, pero clamemos al Señor para que nos ayude.
Consagremos
todo a El, sobreedifiquemos con el mejor material, de tal manera que el edificio
que estamos levantando honre el nombre del Señor, y esta palabra no es
solamente para los pastores y obreros sino para todos los hermanos. Para que allí
en tu barrio, donde tu vives, donde trabajas, puedas edificar de tal manera que
tu vida y tus obras honren a Dios, y al ver tu conducta la gente también
honre al Señor.
Y
a nosotros los siervos de Dios, ¿Que nos mueve a hacer su obra? ¿Cuales son nuestras
motivaciones? Oremos a El para que podamos honrar en verdad su nombre, para que
edifiquemos con lo mejor, para que seamos aprobados como obreros que no tienen
de que avergonzarse, que no tienen de que ser acusados.
Que
no andan exhibiéndose diciendo: "..mírenme a mí..."
NO, NO, NO. Que no andan buscando fama y comodidades, sino con humildad, con un
corazón quebrantado en la presencia del Señor, y con una genuina
pasión por las almas, para que nuestra obra delante de Dios resista la
prueba en aquel día y permanezca para siempre. Amén.
pastor
Samuel Laborde
(1) Hechos
18:18
(2) San Mateo 7:
22 y 23
(3) Lamentaciones
3:22
(4) Apocalipsis
22:12
(5) San Juan 3:16
(6)
1º Samuel 2:30
(7) Salmo 73: 13, 14 y
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