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Creer y Confesar, por el pastor Samuel E. Sórensen

        "...Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación..." Romanos 10:10 Escrito está: "...No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios..." San Mateo 4:4.

Hay una estrecha relación entre creer y confesar, para así obtener una completa liberación.

Todos deseamos que la obra de Dios sea perfecta en nosotros y para que esto suceda es necesario seguir todo el consejo del Señor en su Palabra.

No es autosugestión

Quiero decir que lo que vamos a tratar aquí no es "AUTOSUGESTIÓN" ni nada parecido, sino realidades en la vida cristiana, porque muchas veces una confesión negativa destruye lo que podría haber sido una Fe positiva.

Iremos paso por paso. En primer lugar notemos que lo que sale de la boca es siempre lo que hay en el interior, YO SOY LO QUE SOY ADENTRO y lo que soy adentro sale primero por la boca y luego sigue con las acciones, Jesús dijo: "...¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca..."(1)

La confesión del pecador

En segundo lugar notemos otra frase de Jesús: "...No sólo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios..."(2). Sabemos que necesitamos el pan nuestro de cada día para el físico, pero el hombre interior no vive de pan solamente, necesita algo más. Algunos llenan este vacío con maldad, vanidades, amor al dinero y con cualquier otra cosa menos la palabra de Dios y, por consiguiente, lo que sale de sus bocas es justamente esa maldad o perversidad. La han aceptado en el corazón y su vida está llena de ello y sale por la boca. El libro de los Proverbios dice: "...Te has enlazado con las palabras de tu boca, Y has quedado preso en los dichos de tus labios..."(3).

La confesión del creyente Por tanto, por las palabras de nuestra boca somos condenados, pero si en cambio nos alimentamos de las palabras que salen de la boca de Dios, estas crearán otra clase de confesión y esta confesión en vez de traernos muerte nos traerá una perfecta salvación. ¡Aleluya!. Ahora, notemos en tercer lugar una ilustración. El profeta Eliseo era varón de Dios y aunque la ciudad estaba rodeada de ejércitos y todos tenían temor, él dijo: (confesó) "...más son los que están con nosotros que los que están con ellos..." (4), pero el siervo no tenía esa confesión, sino que dijo: "...¡Ah, Señor mío! ¿qué haremos?..." (5).

El profeta Eliseo oró y la situación cambió para los ojos del siervo quién entonces vio a los ejércitos invencibles de Dios. Ahora llegamos a la conclusión, ¿De qué vive usted? ¿De que está lleno su interior? ¿Es de aquellos que oyen la palabra y aún la creen en cierta medida pero siguen confesando derrota?. Hay muchos como el siervo de Eliseo, están junto al siervo de Dios en las reuniones, pero sus ojos interiores no pueden ver, solo confiesan temor y fracaso. Es que no han tomado tiempo para pacientemente esperar en el Señor Jesús. Escuche a David diciendo: "...Pacientemente esperé a Jehová,...me hizo sacar del pozo de la desesperación....Puso luego en mi boca cántico nuevo...Verán esto muchos, y temerán..." (6) ¡Había nacido una perfecta salvación en David! ¡Era libre!. Y este es el remedio: Oye, busca, espera, hasta que tu creer se torne en confesión de la boca y serás librado de todo. Amén.

Samuel E. Sórensen

Referencias Bíblicas: (1) Mateo 12:34. (2) Mateo 4:4. (3) Proverbios 6:2. (4) 2da de Reyes 6:16. (5) 2da de Reyes 6:15. (6) Salmo 40:1 al 3.

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