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Los pies del cristiano, Por la hermana Ester de Sórensen

La importancia de los pies Los pies significan mucho para cada persona. Cuanto tenemos que dar gracias al Señor por los pies. Con ellos caminamos y nos movemos. Hay personas que han nacido sin un pie, otras tienen piernas artificiales y algunas tienen el cuerpo tan pesado que sus pies no soportan el peso, se hinchan y tienen problemas para caminar .

Cuando era pequeña recuerdo que en Brasil había mucha gente que andaba descalza y hasta no podía subir al tranvía de ese tiempo porque no tenían zapatos, ni zapatillas, ni dinero para comprarlos. Muchos compraban un par y solo se ponían un zapato y el otro se lo daban a otro miembro de la familia. Los que andaban descalzos se enfermaban porque unos bichos muy pequeños que estaban en la arena le penetraban en los pies , formaban su nido y los carcomían por dentro. Entonces el pie se les hinchaba y se llenaba de llagas, y ver los pies de esa gente era muy triste.

La Palabra nos habla de los pies, y nos enseña que con ellos se puede andar para el bien o se puede andar para el mal.

Pies que corren al mal

El profeta Isaías dice: "...¡Cuan hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz...", (1) pero también la Biblia dice en Proverbios "...Hijo mío, no andes en el camino de ellos. Aparta tu pie de sus veredas, Porque sus pies corren hacia el mal, y van presurosos a derramar sangre..." (2) Cuantos millones de personas y cuanta juventud perdida anda con sus pies hacia el mal y la Biblia les dice: "...no andes en el camino de ellos..." . Cuantas veces los hijos son aconsejados por sus padres, por la Iglesia, pero sus pasos siguen hacia el mal , y aún añaden a sus pecados otros pecados.

Comienzan probando una copita, un cigarrillo, y de repente caen en la droga y de esa manera su camino es hacia el mal, hasta que están tan hundidos que ya no escuchan la voz y corren tras la mujer extraña como dice Proverbios:"...Porque los labios de la mujer extraña destilan miel, Y su paladar es mas blando que el aceite; Mas su fin es amargo como el ajenjo, Agudo como espada de dos filos. Sus pies descienden a la muerte; Sus pasos conducen al Seol..." (3) Siguen para abajo, se contagian enfermedades, y su fin es la muerte, sino se arrepienten a tiempo.

Sin embargo, ¡Cuantos Dios ha salvado y ha levantado del abismo de tristeza! Escuché un testimonio de una hermana nuevita que vez tras vez intentó sacarse la vida, pero siempre alguna cosa intervino en el camino hasta que un día escuchó "...Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados,..." (4) y su mente fue abierta y alumbrada en medio de su gran necesidad, y su vida ha cambiado para convertirse a Cristo. ¡Que precioso es cuando Dios da una Palabra a un siervo! ¡Que precioso poder tener esas pisadas de paz! El Señor hace de esa manera. El es tan milagroso. Vez tras vez no precisa mas que una palabra, y esta palabra es la que transforma una vida. Pero no pensemos que Dios es tan amoroso que no tiene en cuenta la maldad. Dios ama al pecador, pero no al pecado.

La Biblia dice en Proverbios: "...Seis cosas aborrece Jehová, Y aún siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, El corazón que maquina pensamientos inicuos , los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia entre hermanos..." (5)

Los pies del cristiano

Muchas veces hemos visto fotos o imágenes de esclavos. Y los esclavos andan descalzos. Y usted sabe que el pecador anda descalzo porque es esclavo del pecado, y que puede recibir cualquier tipo de mal o enfermedad por causa del pecado.

La Biblia nos enseña que nosotros tenemos que estar calzados para llevar el testimonio del evangelio de la paz. "...y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz..." (6) Pero también nos habla sobre cuando debemos descalzarnos. Cuando Dios en medio de la zarza llamó a Moisés le dijo: "...No te acerques; quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es...." (7). Note que Moisés no era esclavo del pecado, él estaba en la presencia de Dios, era esclavo de Dios, un esclavo de amor.

Hermano, tenemos que estar calzados con el apresto del evangelio, pero en la presencia de Dios debemos humillarnos como un esclavo. No esclavo por obligación sino por amor, porque cuando uno ama hace cualquier cosa. Cuando Josué era ya un líder sobre el pueblo de Israel y Dios le habla sobre la conquista de Jericó, le dice: "...Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo..." (8). Yo me imaginaba esta situación, y pensaba en todo el pueblo descansando pero Josué, con la carga de la responsabilidad, estaba velando.

Muchas veces los siervos de Dios no duermen. Hay grandes cargas sobre sus hombros. Tenemos que orar mucho por ellos, porque a veces la carga puede ser tan grande que se enferman y sus nervios no soportan la presión. Josué estaba velando y andaba mirando todo con cuidado porque tenía que conquistar la ciudad y de repente vio a uno que apareció con una espada y él como un buen soldado le dice :"...¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?..." (9) ¡Que listo que estaba! ¿no? No pensó en huir, sino que lo enfrentó.

Al enemigo hay que enfrentarlo cuando viene para tirarnos abajo. Y eso es lo que hizo Josué. Pero cuando escuchó: "...como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora..." (10) Se tiró de rodillas, adoró y obedeció la orden: "...Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo..." (11). Querido hermano. Donde quiera Dios nos hable es un lugar santo. Y tenemos que mirar si hay algo que nos impide venir ante Dios con humildad. Josué reconoció al Príncipe, se humilló y allí vino la palabra de Dios a su corazón. Si queremos una palabra de Dios tenemos que humillarnos y doblarnos ante su presencia. No tenemos nada en nosotros mismos que podamos valorar , solamente la presencia de Dios.

En el lugar de la santidad y presencia de Dios, tendremos la palabra para que nuestros pies la lleven a aquel que está en necesidad. Busquemos la presencia de Dios. A veces estamos apurados y oramos "...Señor, ayúdanos hoy, suple hoy, obra hoy..." , pero realmente no estamos esperando en la presencia de Dios. Dios quiere hablar a nuestro corazón y darnos la palabra certera, para que no estemos tirando la palabra como al viento. Y esto toca a los líderes y cada hermano y hermana. Porque: "...como creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y como oirán sin haber quién les predique? ¿Y como predicarán si no fueren enviados?. Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian las buenas nuevas!..." (12).

Los pies mas hermosos

El Señor sabe como castigarnos cuando hacemos mal y sabe como halagarnos cuando hacemos algo bien. Y el dice: hermosos son los pies de los que van caminando, testificando casa por casa, llevando las buenas nuevas. Aunque estés cansado, son preciosos tus pies porque estás llevando las buenas nuevas.

El salmo 68 dice: "...El Señor daba la palabra; Había grande multitud de las que llevaban buenas nuevas..." (13) ¡Esas somos nosotras!, ¡Las hermanas!. ¡Tenemos que usar nuestra facilidad de palabra para llevar las buenas nuevas!. Debemos aprovechar la oportunidad al hablar con el compañero de trabajo, con los vecinos, cuando ellos nos cuentan sus temores o problemas, nosotros debemos decirle: "...Yo conozco uno que puede solucionar sus problemas..." y allí es donde empezamos a hablar. Que lindo aprender de memoria las promesas de Dios. Tenemos que conocer la Palabra. La Biblia dice en el salmo 119 "...Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino...", (14) una lámpara tiene que estar bien arriba.

El Señor quiere que seamos luz como el es luz. El mundo esta oscuro, difícil. Sabemos que no va a mejorar porque esta yendo a su destino. Pero el pueblo del Señor es como la aurora que resplandece cada día mas. El te ha alumbrado y ahora puedes alumbrar. Pidamos su ayuda, su dirección, porque todavía somos la luz de este mundo. Alumbremos el camino a los que están en oscuridad. Quizá estas cansado, quizá a veces la lucha es demasiado grande y decimos: "...Señor estoy cansado...no doy mas...", para ti, es esta palabra:. "...No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance..." (15)

Hermana Ester de Sórensen

Referencias bíblicas: (1) Isaías 52:7. (2) Proverbios 1:15 y 16. (3) Proverbios 5: 3 al 5. (4) Mateo 11:28. (5) Proverbios 6: 16 al 19. (6) Efesios 6:15. (7) Exodo 3:5. (8) Josué 5:15. (9) Josué 5:13. (10) Josué 5:14. (11) Josué 5:15. (12) Romanos 10:14 y 15. (13) Salmos 68:11. (14) Salmos 119:105. (15) Isaías 40:28.

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