| Formados
para Obedecer, (Primera Parte) |
| Por el pastor Hugo Contreras
|
Aprendiendo a consultar a Dios
En todo el primer libro
de Samuel, y hasta el primer capítulo del segundo libro,
encontramos que David pasó un período de mas o menos diez
largos años en la “escuela del desierto”. Tuvo que huir,
esconderse en las cuevas y ser perseguido, hasta que llegó
el momento en que Saúl, (el rey que lo perseguía) es muerto
en el campo de batalla con sus tres hijos. Entonces, encontramos
que David (en el capítulo uno del segundo libro de Samuel)
está con sus seiscientos hombres en la ciudad de Siclag
toda quemada, en donde se entera y lamenta de la muerte
de Saúl, y en donde termina con un cántico de reconocimiento
sobre la valentía de Saúl y de su amigo Jonathán. Leamos
el primer versículo del capítulo dos, del que vamos a
aprender algunas cosas: «..Después de esto aconteció
que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna
de la ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David
volvió a decir: ¿a dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón..»
(1)
La Biblia
es un libro que condensa al máximo ciertas verdades, y
a veces en un solo versículo hay una gama de enseñanzas
que solamente la gracia del Espíritu Santo combinada con
otras escrituras puede enriquecernos de una manera muy
especial. El Antiguo testamento está lleno de enseñanzas,
especialmente, cuando uno quiere aprender cómo Dios trata
y prepara en forma particular a una vida que él quiere
para su servicio. Si usted es atento hoy, si ha conocido
a Dios y anhela servirle, va a aprender ciertas cosas
que le van a ayudar en su servicio cuando consideremos
las vidas de estas personas.
Imagínese
este cuadro. David en esa ciudad quemada a fuego. No había
mas que ruinas y desolación, y allí está David con sus
compañeros. Eran un grupo grande. Seiscientos hombres
y cada uno tenía su mujer e hijos. Hacía tres o cuatro
días que David estaba allí y pregunta: «..¿Subiré a
alguna de las ciudades de Judá?..» Hermano, quizás
Ud, esté viviendo en un país donde hay gente muy lista
y hábil en negociar y tomar decisiones y está pensando:
¡Pero David es un tonto! ¡Qué ocurrencia! ¿Está en una
ciudad quemada y todavía pregunta me voy a ir de aquí?
Sin embargo, la primera expresión de esta palabra
dice: «..David consultó a Jehová..» ¿Qué nos enseña
esto hermanos?¿Qué aprendemos en la escuela de Dios? Piense
un momento. ¿Qué aprende usted cuando está caminando con
Dios y vienen problemas a su vida?. No le estoy hablando
de un problema, ¡Le hablo de dos, tres, cinco! Y a veces
problemas tan grandes que lo superan al punto de no entender
las cosas que le están ocurriendo, y en su inocencia le
echa la culpa al diablo. No hay duda que el enemigo tiene
gran culpa, pero yo quiero decirle que Dios es el Padre
de todas las cosas, y no hay nada que suceda sin su permiso
cuando él está formando una vida.
La característica de una
persona espiritual
David
tenía una característica. En cada paso que daba, él consultaba
al Señor. Usted lo va a ver en todo momento consultando
a Dios, porque era una persona espiritual. ¿Qué es una
persona espiritual para nosotros?, ¿Es un santito con
la cabecita volteada para el costado? ¿Con las manitos
juntitas?, ¿Que tiene “una luz” alrededor? ¿Qué es una
persona espiritual para usted? Una persona espiritual
es aquella que se deja guiar por el Espíritu Santo. Dice
la carta a los Gálatas 5: «..Si vivimos por el Espíritu,
andemos también por el Espíritu..» (2) Si he llegado
a una etapa difícil, tengo que consultar a Dios. A veces
pensamos que es tiempo de actuar y no de orar, y es cierto
que hay que trabajar, pero hermano, ¡No se apresure! ¡Necesitamos
la guía del Señor! Muchos de nosotros nos metemos en problemas
porque no tenemos la guía del Señor. Planeamos unas vacaciones,
un viaje, una fiesta, un casamiento, un negocio. Planeamos
sin consultar al Señor, porque pensamos: “..¡que bien
le salió a fulano de tal..”
Un hijo de Dios debe consultar al Señor siempre
y especialmente en cosas importantes, como por ejemplo:
¿Me tengo que casar con ese hombre? ¿Me tengo que casar
con esa mujer? para luego no tener que decir me tengo
que divorciar, porque si uno se casa en la guía de Dios,
él nunca lo va a mandar a divorciarse.
En
este país estamos afectados con un índice de divorcio
de un sesenta por ciento de las parejas que se casan.
Cada año se casan mas de dos millones de parejas y el
sesenta por ciento se divorcia. Esas son las estadísticas.
Es verdad que el medio ambiente produce esas cosas pero
también el apresuramiento es muy común; las parejas se
encuentran y se “aman” tan irresistiblemente que se dan
el anillo en un viaje, en una semana planean el casamiento
y a la otra semana se divorcian. Yo he tenido que asistir
a parejas que hacía ocho días que se habían casado, y
que se divorciaron y no se reconciliaron mas. Recuerdo
una hermana con quien vivíamos, que era una española muy
alegre en su manera de ser, que encontró a una pareja
al lado de una cerca abrazándose y besándose, y ella,
en su posición de persona mayor se paró y les dijo: “..hacen
bien chicos, bésense, “uélanse” bien.., porque si yo hubiera
olido a mi marido y me hubiera dado cuenta que era un
borracho no me hubiera casado con él..”
Consultando a Dios en todo
Había
terminado una etapa, y David estaba por dar un paso muy
importante. ¿Sabe que dice la Biblia con respecto a nuestras
vidas? que andamos de fe en fe, de conocimiento en conocimiento,
que tomamos de Dios gracia sobre gracia y que crecemos
de gloria en gloria. Una fe te lleva a otra fe, el conocimiento
de una palabra te lleva a otro conocimiento, pero la gloria,
¿Qué es de gloria en gloria? Cuando nosotros hablamos
de gloria en gloria pensamos en esta gloria allá y en
esta gloria acá, pero Dios está hablando de la gloria
arriba y de la gloria abajo. ¿Sabía ud, que hay gloria
en el valle de la prueba, de la tentación y del sufrimiento?
¿Sabía ud, que hay gloria en la revelación de ciertas
cosas? Por eso, Dios permite cosas en nuestras vidas y
Dios permitió cosas en la vida de David para su crecimiento
y preparación. Hermano, ¡Crea que Dios lo esta preparando!
El quiere que usted le sirva. Muchos de ustedes me han
expresado su deseo de servir a Dios y yo quiero tener
una palabra del Señor y un consejo acertado, pero ¿Sabe
una cosa? Ud, y yo tenemos que reconocer los diversos
caminos y métodos que Dios permite para prepararnos.
David
está orando desde hace tres o cuatro días en una ciudad
quemada. Observe que David no está planeando qué es lo
que va a hacer sino que esta consultando al Señor. Dios
conoce mi pasado, conoce mi presente y también conoce
mi futuro. Dios sabe donde “quepo” yo, él sabe para que
soy bueno y en que puedo ser útil. Hermano, es posible
que nosotros en nuestra vanidad y deseos personales queremos
una cosa y no servimos para eso, pero Dios sabe para que
servimos, y no hay mejor cosa que descubrirlo. Dijo Saulo
de Tarso: «..Señor, ¿qué quieres que yo haga?..»
(3) No es lo que queremos nosotros sino lo que quiere
el Señor.
La
primer cosa que tenemos que hacer si queremos un cambio,
es consultar a Dios, y esa consulta no es a la ligera.
Mientras mas grande sea el paso que usted va a dar, mas
tiempo tome con Dios. Es cierto que en algunas ocasiones
no podemos estar orando una semana. Recuerdo que en uno
de mis viajes sirviendo al Señor me encontraba en una
carretera bien desierta y teníamos que ir a otra ciudad.
Estábamos sin dinero y con las maletas en la calle. Eramos
dos personas, y no venía nadie, pero oramos al Señor,
y confesamos en fe: “..Señor, si en cinco minutos tú no nos provees un auto que nos lleve, estás
queriendo decir que nos quedemos..” y antes de los
cinco minutos apareció alguien en esa carretera desierta
y nos llevó. Tenemos que depender del Señor en todo.
David
consultó al Señor porque quería andar en el Espíritu.
¿Cómo quiere andar usted? ¿En la carne o en el Espíritu?
David le preguntó al Señor y le dijo: «...¿Subiré a
algunas de las ciudades de Judá?...» y Dios le respondió
diciendo: «...Sube...» pero David volvió a preguntar:
«...¿A dónde subiré?...» Hermano, ¡Dios es específico!
y vuelvo con el ejemplo del casamiento: ¿Me casaré algún
día? ¿Con quién me casaré? ¿Me voy a quedar viudo toda
la vida? Si quiere complicarse la vida vaya nomás y haga
como le parece, pero si quiere servir a Dios y obtener
su bendición tiene que esperar en el Señor. Ahora aplique
esto a otras cosas, ¿Haré esto? ¿Dónde lo haré? ¿Hay un
lugar específico en donde lo voy a hacer?. Cuando uno
busca la guía del Señor él nos guía. En cambio, si usted
ya está decidido por una cosa ¡No ore!, porque no está
buscando la guía de Dios, sino que está buscando que Dios
apruebe lo que hay en su corazón. Querido consiervo, es
mejor dejar el corazón en blanco. Si usted no está seguro,
si no tiene paz, si no hay alegría, no se mueva. Personalmente
creo que hay dos sentimientos que indican la voluntad
de Dios: Paz y alegría. Si usted tiene una invitación
y no sabe que hacer, ore a Dios con todo su corazón, y
si tiene paz, ¡Adelante!, si tiene alegría, ¡Adelante!
pero si pierde la paz y no tiene alegría no se mueva.
Hebrón, un sitio especial
de Dios
Entonces,
imagínese a un hombre que vivió junto a sus compañeros
y a su familia, mas de diez años de cueva en cueva, de
desierto en desierto, que nunca tuvo una buena cama donde
tirarse, sino que vivía en la forma mas rudimentaria.
Por eso, Dios le dijo a David: «..a Hebrón..» (Hebrón
quiere decir unión, asociación, amistad). ¿Sabe que Dios
concede los deseos de nuestro corazón? Uno de los Salmos
dice: «..Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá
las peticiones de tu corazón..» (4) Hermano, Dios
nos hizo. Hizo el hombre para la mujer y la mujer para
el hombre, y él sabe cómo una persona anhela tener paz,
tener un hogar, tener una relación de familia, tener tranquilidad.
Porque a veces podemos llegar a pensar: ¿Será que Dios
es tan raro que solamente quiere formar a una persona
llevándolo por el desierto? ¿Por las cuevas? ¿Por las
montañas persiguiéndolo? ¿Siempre oliendo la muerte? Quizá
podamos pensar que no son maneras de prepararnos, pero
no se olvide que esta era una persona de calibre, y que
además, Dios también quiere llevarnos a un sitio donde
podamos tener unidad, donde podamos asociarnos con otros,
donde podamos entrar en una amistad y vivir un tiempo
de relajamiento, en donde podamos levantarnos a la mañana
y contemplar un amanecer. Dios quiere hacerlo.
David
tenía seiscientos compañeros y cuando subió tenía dos
mujeres (según la costumbre de ellos). Yo no sé si todos
los compañeros de él tenían dos mujeres, pero si sumamos
seiscientos hombres casados con una mujer son mil doscientas
personas, y si tenían hijos, entonces era un grupo bien
grande, y el grupo grande se hace sentir a la hora de
comer cuando todos piden. ¿No le parece? Y si no hay nada
¿Qué les damos?, y como Dios lo conoce todo, le dice que
suba a Hebrón, porque él tenía para David y también tiene
para nosotros esos lugares de “amistad”
Hebrón
estaba a una veinte millas de Jerusalén. Era una ciudad
que estaba mas o menos a unos mil pies sobre el nivel
del mar. Era una tierra de gigantes. Era un lugar de uvas
hasta hoy. Es la ciudad que le han dado a los palestinos
en este tiempo. Hebrón es un sitio histórico. Es el sitio
donde sepultaron a Abraham y Sara, y es una tierra de
conquistas. Allí fue donde Caleb le dijo a Josué: «..dame
Hebrón..» y echó a los gigantes. En ese lugar estuvo
David siete años y medio. Sin duda, Hebrón era un sitio
especial, y así como ese lugar era un sitio especial,
así también hay sitios especiales en Dios para nosotros,
y no porque tengan todo lo que nos gusta sino porque allí
nos sentimos bien, porque podemos comunicarnos, relacionarnos,
podemos tener amistad, podemos crecer, amalgamarnos. Recuerde
que ellos habían pasado diez años andando y deambulando,
y necesitaban un tiempo para rehacerse, para conocerse,
para reír, para relajarse, y para comunicarse en familia.
Por eso, Dios le da a David el okey para subir a Hebrón,
un sitio de amistad y compañerismo.
Yo
quiero que usted vea el orden. Primero, consultar al Señor.
Una pregunta le voy a hacer: ¿Es ud, hijo de Dios? ¿Quiere
servir al Señor? ¿Quiere crecer en el Señor?, no me conteste
sí o no, hágase esta pregunta, ¿Estoy consultando al Señor
en cada decisión de mi vida? Piense, ¿Estoy consultando
al Señor para tomar una buena decisión? Especialmente
cuando tenemos que movernos de lugar geográfico. Cuando
tenemos que dejar la familia. Cuando tenemos que dejar
un sitio que conocemos. Tenemos que ser muy cuidadosos
con lo que vamos a hacer, porque vamos a encontrar grandes
batallas y luchas a donde vamos.
Creciendo en medio de las crisis
A veces parece que espiritualmente
vamos para abajo, pero yo le digo que cuando vamos para
abajo en realidad vamos para arriba. El Salmo 84 tiene
una expresión muy hermosa que dice: «..Atravesando
el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia
llena los estanques. Irán de poder en poder; Verán a Dios
en Sion..» (5) ¿Sabe que quiere decir esta palabra?
Que irán de “puedo en puedo”, que todo lo podemos en Cristo
que nos fortalece. Hay cosas que nos parecen que no pueden
ser y que en vez de ir para arriba vamos para abajo, pero
nosotros tenemos que aprender que así como en el año hay
cuatro estaciones, el creyente también vive esas cuatro
estaciones.
Piense un poco ¿Cuál
es la estación que mas nos gusta?, la primavera, ¿Por
qué? Porque la primavera trae verdor, esperanza, nueva
vida, brotes. Es la estación en donde la fuerza está brotando
de tal manera que toda la naturaleza parece que se despertara
para darnos vida. Los árboles se llenan de hojas en un
proceso para llegar a un verano fructífero, cada planta
según su especie es preparada para dar fruto en el verano.
Muy bien, terminan los frutos del verano, y como Dios
es alguien que trabaja en ciclos en nuestra vida, viene
el otoño, ese travieso mensajero de Dios que con sus vientos
suelta las hojas y las hace que se caigan para que las
arrastre el viento y sean quemadas. En el verano esas
hojas eran “la gloria” y la hermosura del árbol, pero
el otoño se presenta como una época triste ¿No es así?
Hermano, yo quiero decirle que el creyente tiene que vivir
la primavera, el verano y el otoño, en donde algunas “glorias”
se van a secar en nuestras vidas.
¿Qué le parece si yo
anduviere con los pantalones así, a media pierna? Ud diría
¡Qué pastor tan ridículo! ¡Es demasiado grande para andar
de esa manera! ¿Por qué no se cambia los pantalones? ¿Sabe
que hay muchos creyentes con los pantalones a media pierna?
¿Que han crecido y todavía están con el vestuario viejo
queriendo pegarse las hojitas otra vez? No, hermano, deje
al travieso otoño amontonar esas hojas para que se pudran
y den un buen abono, porque luego viene el invierno, desnudo
y frío, helado a veces, que nos enseña que muchas veces
nosotros tenemos el equivocado concepto de que el árbol
crece solamente para arriba y en la primavera, pero escúcheme:
EN EL INVIERNO EL ARBOL CRECE PARA ABAJO. En medio del
frío y la desolación sus raíces buscan nuevos lugares
para alimentarse.
Me sobresaltó algo que
leí acerca de Inglaterra. Resulta que encontraron que
las raíces de una planta de vid, (a la cual los creyentes
se parecen), habían crecido cientos de metros hasta llegar
al río buscando aguas de donde alimentarse para cuando
llegara la primavera. El invierno es la etapa cuando no
tan solamente los árboles pierden las hojas sino que también
viene la poda. ¡Cuántas veces, en el frío y la desolación
del invierno de nuestras vidas, sentimos que nos “podan”
y nos “cortan”! Si usted ha visto como podan una vid,
debe saber que se le saca todo, que no queda mas que el
tronco o la cepa, pero ese proceso le da fuerza a la planta
para echar mas raíces y en la próxima primavera crecer
con fuerza para dar mejores frutos en el próximo verano.
Amén.
¿Cuántas
estaciones quiere pasar usted?, ¿Siempre quiere vivir
en primavera? Es cierto que el creyente tiene que tener
una vida perenne, como las plantas que no pierden la hoja
en ningún tiempo, que siempre están verdes. Es cierto
que el creyente a pesar de pasar por las cuatro estaciones,
tiene que ser perenne, siempre tiene que tener vida adentro,
pero lo que mas nos cuesta es aceptar el crecimiento.
Si cada uno de nosotros pudieramos dialogar con sinceridad
y nos contáramos las cosas que nos pasan, ¿Serían todas
bonitas? Pastores, si alguno de uds abriera su corazón
¿Qué me contaría? ¿Todas cosas buenas de la vida? ¿No
habría también cosas críticas, feas y difíciles? Yo le
animo a tomar aliento y fortaleza sabiendo que en medio
de las crisis crecemos en el Señor.
La prioridad número uno
es la familia
Seguimos
leyendo: «..David subió allá, y con él sus dos mujeres,
Ahinoam jezreelita y Abigail, la que fue mujer de Nabal
el de Carmel. Llevó también consigo a los hombres que
con él habían estado, cada uno con su familia; los cuales
moraron en la ciudades de Hebrón..» (6) Yo quiero
que usted vea un orden de prioridades. Primeramente David
era un líder, esta oyendo, y no era solamente el líder
de su casa sino también de ese grupo de personas, porque
estaba llamado a ser rey y por lógica a gobernar a todo
Israel, pero insisto en que usted note el orden de prioridades.
La Biblia no dice cosas por decir y aunque esto está escrito
muy brevemente dice claramente que subió a Hebrón «..y
con él sus dos mujeres..» (según la costumbre de esa
época)
Hermanos,
el orden de la familia es básico, ¡Qué importante es la
familia! Sabe que sirviendo al Señor yo he tenido que
aprender muchas cosas, y he tenido que revisar mi vida
y aún hasta hoy luchamos con ciertas cosas. Por eso, le
digo que es importantísimo guardar la prioridad de la
familia, ¿Porqué es importante? porque lo mas cercano
que tenemos es la familia. Recuerdo situaciones angustiosas
y difíciles que pasamos con la familia ya con hijos grandes.
Vinieron conflictos a la casa, y estos conflictos a veces
se agravaron porque mi decisión tiene que ser muy balanceada
con los hijos y que nunca agravie a la esposa y viceversa,
porque tenemos que velar por la unión de la familia. Esto
es algo que debemos aprender si es que realmente queremos
construir una familia feliz.
La
prioridad número uno es que el líder sepa bien como sacerdote
de la casa que pasos tiene que dar. Yo me incluyo, y hace
bien usted en oír, porque aquí hay todo tipo de personas
y en algunos seguramente hay conflictos grandes, porque
el líder de la casa falló o viceversa. Pero si buscamos
a Dios, el Señor nos va a ayudar a guardar ese orden de
prioridades. Si el hombre de la casa falla por la razón
que fuera que la mujer no falle, porque sino ¿A dónde
van los hijos? y si la mujer falla ¡Por favor, que el
hombre no falle! porque sino ¿Qué será de los hijos? Por
eso tenemos una sociedad tan terriblemente probada, tan
enloquecida, tan violenta, tan llena de droga. Porque
muchos buscan sensaciones que no han encontrado en su
casa. No hay familia, no hay quien te escuche.
La prioridad número uno
la enseñó David con sus dos mujeres, que quizá le dirían
a David: “..¿Hasta cuándo va a durar esto? ¿Siempre
vamos a estar perseguidos? ¿Es que siempre nos va a faltar
algo? ¿Siempre va a estar la espada pendiendo de tu cabeza?..”
¿Qué le parece? ¿No habrán tenido palabras como por ejemplo?:
“..¡Aborrezco el día en que te conocí, David!..”
Compárese usted con David porque somos todos medio parecidos,
¿Nunca le dijo usted a su marido o a su mujer? “..¡Aborrezco
el día en que te conocí!..” Claro, ahora somos “todos
decentes” aquí, pero cuando vienen los momentos de pruebas
y dificultades es cuando salen las cosas que están adentro
y quizá lo que nunca dijimos de repente lo decimos y metemos
“la pata” hasta aquí arriba. La prioridad número uno es
la familia, ¡Qué importante es que el líder no solamente
lo sea para mandar! sino que sea líder como ejemplo, que
escucha a Dios, y que también sepa escuchar a su esposa.
Insisto, la prioridad número uno es la familia.
Seguimos leyendo: «..Llevó
también David consigo a los hombres que con él habían
estado, cada uno con su familia; los cuales moraron en
las ciudades de Hebrón..» (7) Observe que David no
solamente pensó en su familia egoístamente sino que también
pensó en la familia de sus hermanos y compañeros. En Hebrón
todos tendrían un tiempo de amistad y compañerismo. Las
esposas iban a descansar y... ¿sabe una cosa? Hebrón fue
el lugar donde le nacieron hijos a David. Si leemos el
verso dos del capítulo tres, encontramos que «..nacieron
hijos a David en Hebrón; su primogénito fue Amnón..»
o sea, que David no tuvo hijos antes de Hebrón, ¿Qué vemos
aquí? “planificación familiar”. Hermanos, hay etapas
de la vida en donde no está todo lo suficientemente en
armonía como para programar una familia, y esto no lo
estoy diciendo por ustedes. Ha pasado con nosotros, hemos
tenido momentos difíciles, y en esas etapas quien sufre
mas no es el hombre sino la mujer. Yo creo hermanos, que
existe tal cosa como “planificación familiar” en Dios.
La guerra de la carne y el Espíritu
Continuamos leyendo el
capítulo tres: «..Hubo larga guerra entre la casa de
Saúl y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo,
y la casa de Saúl se iba debilitando..» (8) Note la
expresión “casa” tres veces. Dios ya no está tratando
solamente con David para llevarlo al reinado sobre todo
Israel. Ahora está tratando con el conjunto de individuos.
No significa que antes no estaba tratando con todos, pero
antes hemos visto descollar la figura de David. Sin embargo,
ahora los trata como “la casa”. Una de esas es la casa
de la carne (“la casa de Saúl”), la casa de los pensamientos
carnales, de la mentalidad humana, de los esfuerzos humanos,
de las debilidades y limitaciones humanas, y la casa de
David es la casa del Espíritu, que es adonde Dios quiere
llevarnos por medio de un proceso. Es verdad que Dios
puede hacer todas las cosas en un instante, pero en nuestra
realidad viviente tenemos que ser pacientes esperando
el proceso que Dios tiene para nosotros. Como dice: «..Hubo
larga guerra..» o sea, era un camino en donde Dios
estaba trabajando con el grupo, pero lo enfático de esta
escritura es que “la casa de David”, (la casa del Espíritu)
se iba fortaleciendo.
Ahora, veamos que pasa
en el verso seis: «..Como había guerra entre la casa
de Saúl y la de David, aconteció que Abner se esforzaba
por la casa de Saúl..» (9) Es importante que veamos
la diferencia en la lucha de la carne contra el Espíritu.
Abner llegó a ser políticamente muy poderoso, ¿Sabe qué
quiere decir Abner? “Padre de luz” ¿Se acuerda que en
estudios anteriores miramos que este Abner como general
del ejército lo tomó a Is-boset y lo puso de rey? Abner
era “el general poderoso”. Note que no fue Dios el que
lo puso a Is-boset sino Abner (el general de la carne).
Dice la Biblia que Abner se esforzaba por la casa de Saúl.
Quería que la casa de Saúl siguiera su reinado.
Sin embargo, en un momento
las cosas iban a cambiar, y yo quiero mostrarles una cosa
muy preciosa a partir del versículo siete. ¡Señor ábrenos
el entendimiento ahora para ver tu palabra! Dice el verso
siete: «..Y había tenido Saúl una concubina, que se
llamaba Rizpa, hija a Aja; y dijo Is-boset a Abner: ¿Por
qué te has llegado a la concubina de mi padre? Y se enojó
Abner en gran manera por las palabras de Is-boset, y dijo:
¿Soy yo cabeza de perro que pertenezca a Judá? Yo he hecho
hoy misericordia con la casa de Saúl tu padre, con sus
hermanos y con sus amigos, y no te he entregado en mano
de David; ¿y tú me haces hoy cargo del pecado de esta
mujer? Así haga Dios a Abner y aun le añada, si como ha
jurado Jehová a David, no haga yo así con él, trasladando
el reino de la casa de Saúl, y confirmando el trono de
David sobre Israel y sobre Judá, desde Dan hasta Beerseva..»
(10)
Este pasaje habla de
una concubina de Saúl que se llamaba Rizpa. (Rizpa que
quiere decir “ardiente”), Is-boset había sido puesto por
el general Abner y se sintió en derecho de rey, llamándole
la atención a Abner diciéndole: «..¿Por qué te has
llegado a la concubina de mi padre?..» (Note como
se mueve el reino de la carne) ¡Qué débil, qué limitado,
qué voluble, qué cambiante! ¡No tiene estabilidad! ¡No
es consistente! Cuando “el rey” le llama la atención y
le dice “..¿Por qué te has llegado a la concubina de
mi padre?..” este “general de envergadura”, políticamente
poderoso, que era una persona importante y que como persona
importante pero carnal pensaba que podía hacer
lo que quería, se enojó cuando el rey le dijo la verdad
y le denunció su pecado. ¿Qué hacemos nosotros cuando
nos dicen? “..mira, tienes que corregir esta falta
en tu vida..” La reacción de Abner es la reacción
del hombre carnal. (Note que en tres o cuatro veces en
este pasaje aparece la palabra YO), y esta reacción
fue tan fuerte que Is-boset no pudo responder palabra
porque le tenía miedo.
Hermanos, cuando somos
plantados por una persona humanamente controladora, manipuladora,
fuerte en la carne, nos sometemos a eso, pero quiero decirle
que la obra del Señor no es del que grita mas fuerte.
La autoridad verdadera no es del que grita mas fuerte
sino del que hace la voluntad de Dios. Por eso hermanos,
yo no quiero ser puesto por hombres. La iglesia debe ser
puesta por Dios. La larga guerra entre la casa de Saúl
y la casa de David muestra esta enseñanza: Lo que es de
Dios permanece, no se puede vencer ni se puede cambiar.
Lo que es de Dios no va a fracasar, porque Dios nunca
ha fracasado. Si nosotros le fallamos a Dios, él buscará
a otro. ¡Eso debiera abrirnos los ojos! Si yo le fallo
a Dios, el Señor va a buscar a otro. Dios quiere que no
vivamos engañándonos a nosotros mismos.¡Qué importantes
son estas historias! A veces las leemos y nos preguntamos
¿Qué significado tienen? y no las entendemos porque no
estamos enchufados en Cristo, pero cuando estamos en el
canal del Espíritu esto viene como una enseñanza maravillosa.
La autoridad en la iglesia
Acuérdese de Pilato.
Cuando Jesús escuchó que Pilato decía tener autoridad
sobre él. ¿Qué le dijo? «..Ninguna autoridad tendrías
contra mí, sino te fuese dada de arriba;..» (11) ¡Qué
tremenda respuesta! Jesús estaba en la sala de los tormentos,
en el dolor de ir hacia la cruz, pero confiaba en Dios,
porque sabía que toda autoridad viene de él. Por eso,
hermanos, ¡No podemos confiar en gobiernos carnales! Si
la obra de Dios y la iglesia de Cristo va a ser un club
de personas que nos reunimos socialmente para agradarnos
los unos a los otros, ¡Nos vamos a llevar una sorpresa
tremenda en el día final! Cuando Dios tome a los que son
de Él, ¡Nos vamos a quedar!
En un sentido uno se
pregunta, ¿Porqué Dios tiene que permitir algunas cosas
siendo tan poderoso? ¿Cómo le dijo la gente a Jesús? «..A
otros salvó, a sí mismo no se puede salvar.....descienda
ahora de la cruz, para que veamos y creamos..» (12)
incitándolo como hace Satanás «..Si eres Hijo de Dios,
dí que estas piedras se conviertan en pan..» (13)
o también «..Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque
escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti..»
(14) Satanás y la carne nos incitan, quieren mandarnos,
manipularnos y controlarnos, pero Dios tiene sus principios
y su proceso para que podamos ser el cuerpo integrado
que va a mostrar que Cristo vive. No que vive “allá arriba”
sino que vive “aquí adentro” de nuestros corazones.
Leamos el verso veintiuno.
Dice: «..Y dijo Abner a David: Yo me levantaré e iré,
y juntaré a mi Señor el rey a todo Israel, para que hagan
contigo pacto, y tú reines como lo desea tu corazón. David
despidió luego a Abner, y él se fue en paz..» (15)
¿Me está prestando atención? ¿Qué era lo que quería hacer
Abner con David? Lo mismo que hizo con Is-boset. Lo iba
a avalar, le iba a juntar a todo Israel e iba a traer
a toda la gente. Entonces, una vez que David esté en el
lugar de rey porque él le había preparado el camino, David
lo tendría que reconocer políticamente. ¿Qué sucedió?
Joab, el general del ejército de David no estaba cuando
Abner vino a ver a David, y si leemos el capítulo anterior
vamos a encontrar que Abner había matado al hermano de
Joab que se llamaba Asael. Había una cuenta pendiente
entre Abner y Joab.
Si leemos del verso veinticuatro
en adelante dice: «..Entonces Joab vino al rey, y le
dijo: ¿Qué has hecho? He aquí Abner vino a ti; ¿por qué,
pues, le dejaste que se fuese? Tu conoces a Abner hijo
de Ner. No ha venido sino para engañarte, y para enterarse
de tu salida y de tu entrada, y para saber todo lo que
tú haces. Y saliendo Joab de la presencia de David, envió
mensajeros tras Abner, los cuales le hicieron volver desde
el pozo de Sira, sin que David lo supiera. Y cuando Abner
volvió a Hebrón, Joab lo llevó aparte en medio de la puerta
para hablar con él en secreto; y allí, en venganza de
la muerte de Asael su hermano, le hirió por la quinta
costilla, y murió..» (16)
Seguramente usted está
pensando ¡Qué injusticia! ¿Cómo puede ser esto? Pero quédese
tranquilo hermano, es verdad que estamos viendo mucho
derramamiento de sangre, muchas muertes, pero, ¿Sabe que
quiere decir esto? Y aunque la mente humana no lo entienda,
¿Sabe que pasó aquí? Dios no quería que Abner le trajera
el pueblo a David, porque Dios quiere matar la carne,
¿Qué representaba Abner? El reino de la carne, ¿Qué es
lo que hizo Joab, general del ejército de David? Matar
la carne.
Hay una tremenda lección
espiritual en este pasaje: Cuando Dios está preparando
un ejército para que camine en el Espíritu y haga su voluntad,
no va a permitir que la carne lo manipule, que la carne
se engrandezca. ¿Porqué? Porque si esto hubiera salido
como Abner lo deseaba, David hubiera tenido una espina
en su costado por mucho tiempo ¿Se puede vivir con una
espina? No, por eso, Dios tiene que “matar” al hombre
viejo, y ud se preguntará ¿Por qué? Porque Dios quiere
hacer de su iglesia un cuerpo espiritualmente perfecto,
bien concertado y unido entre sí. Vayamos a Efesios cuatro,
y digo de paso: Si no entiende algo pregunte, no se quede
con la duda como otros, es mejor ser un necio y un inútil
por un momento y no serlo toda la vida.
La perfección del cuerpo de Cristo
El capítulo cuatro de
los Efesios nos habla de la iglesia como un cuerpo. Por
ejemplo, el verso once dice: «..Y él mismo constituyó
a unos, (Dios es el que constituye, no la carne)
apóstoles; a otros profetas; a otros, evangelistas, a
otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los
santos para la obra del ministerio, para la edificación
del cuerpo de Cristo..» (17) y en el verso quince
dice que «..sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos
en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo..»
(18) El verso dieciseis dice: «..de quien todo el cuerpo,
bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas
que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de
cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose
en amor..» (19) ¿Dios quiere que seamos un cuerpo
todo peleado y desunido? ¿Dios quiere eso? No. Mi cuerpo
no está peleado. Cuando usted se mira al espejo ¿se aborrece?
No. Usted puede criticar mi nariz pero es la nariz que
Dios me dio, y no me voy a hacer cirugía plástica. Usted
me puede criticar otras cosas y también está expuesto
a que lo critiquen, pero ahora, ¿Usted ama a su cuerpo?
¿Las manos le ayudan a lavarse la cara?, ¡Por supuesto!
Hay una total armonía en el cuerpo. ¿Usted toma un palo
y se castiga por ser tan feo? No. Eso sería anormal.
Si nosotros vamos a ser
un cuerpo en Cristo tenemos que ser unidos. Acercarnos
los unos a los otros no solamente humanamente sino también
espiritualmente. Con respeto, con amor, con fe, con confianza,
en armonía, en diálogo, en amor. Para conocernos, para
trabar una amistad, para que mi hermano sea el reflejo
mío y yo el reflejo de mi hermano. Quiero esos amigos,
que me digan cuando estamos mal. No queremos amigos que
nos pasen “la manito por la espalda” y nos digan solamente
todo lo bueno, porque cuando nos dicen lo malo reaccionamos
y no queremos que se nos llame la atención. Hermanos,
Dios nos tomó como éramos, (un pedazo de barro del pisadero
de este mundo “maloliente”), de allí nos tomó en sus manos
y quiere hacernos un vaso útil para su gloria y honra,
y él se toma su tiempo para hacer eso.
¿Está entendiendo? Dios
quiere usarnos de acuerdo a la estatura, a la madurez,
al conocimiento, a la gracia, al amor, a la relación que
tenemos con él. Yo nunca podía comprender por qué el capítulo
cuatro de Efesios habla primero de la estatura a la que
puede llegar el cuerpo de Cristo, y después parece muy
negativo. En vez de hablarnos primero de cómo podemos
llegar a ser el cuerpo nos habla lo del verso diecisiete.
Luego que termina de darnos la visión maravillosa de lo
que Dios tiene para nosotros, que nos lleva a ver que
Dios quiere que seamos un cuerpo con coyunturas que se
ayudan mutuamente, que tienen una actividad y un crecimiento,
dice: «..Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que
ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la
vanidad de su mente...» (20)
En otras palabras, si
queremos llegar a ser integrantes del cuerpo, si queremos
ser miembros útiles del cuerpo ya no podemos andar como
los otros gentiles. ¿Quiénes son los gentiles? ¿Está familiarizado
con el vocabulario bíblico? Gentil es alguien del mundo
que no conoce a Dios, y usted que viene a la iglesia ¿Qué
es? ¿Creyente o gentil? Dice este pasaje: «..que ya
no andéis como los otros gentiles..» No dice: “..hermanito,
por favor, procure de alguna manera..” ¡Es algo radical!
No es una sugerencia. ¡Es una orden! Porque el mundo vive
en la vanidad. «..Mas vosotros no habéis aprendido
así de Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido
por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús...»
(21) Hermanos, los que somos miembros verdaderos del cuerpo
de Cristo debemos andar conforme a la verdad que está
en Cristo Jesús, no a la verdad que está en la universidad.
Amén.
Pastor Hugo Contreras
Referencias Bíblicas:
(1)
2do Samuel 2:1. (2) Gálatas 5:25. (3) Hechos 9:6. (4)
Salmo 37:4. (5) Salmo 84:6 y 7.
(6) 2do Samuel 2: 2 y
3. (7) 2do Samuel 2:3. (8) 2do Samuel 3:1. (9) 2do Samuel
3:6. (10) 2do Samuel 3:7 al 10. (11) Juan 19:11. (12)
Marcos 15:31 y 32. (13) Mateo 4:3. (14) Mateo 4:6. (15)
2do Samuel 3:21. (16) 2do Samuel 3: 24 al 27. (17) Efesios
4: 11 y 12. (18) Efesios 4:15. (19) Efesios 4:16. (20)
Efesios 4:17. (21) Efesios 4: 20 y 21.