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Formados para Obedecer, (Primera Parte)
Por el pastor Hugo Contreras

Aprendiendo a consultar a Dios

En todo el primer libro de Samuel, y hasta el primer capítulo del segundo libro, encontramos que David pasó un período de mas o menos diez largos años en la “escuela del desierto”. Tuvo que huir, esconderse en las cuevas y ser perseguido, hasta que llegó el momento en que Saúl, (el rey que lo perseguía) es muerto en el campo de batalla con sus tres hijos. Entonces, encontramos que David (en el capítulo uno del segundo libro de Samuel) está con sus seiscientos hombres en la ciudad de Siclag toda quemada, en donde se entera y lamenta de la muerte de Saúl, y en donde termina con un cántico de reconocimiento sobre la valentía de Saúl y de su amigo Jonathán. Leamos el primer versículo del capítulo dos, del que vamos a aprender algunas cosas: «..Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de la ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿a dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón..» (1)

 La Biblia es un libro que condensa al máximo ciertas verdades, y a veces en un solo versículo hay una gama de enseñanzas que solamente la gracia del Espíritu Santo combinada con otras escrituras puede enriquecernos de una manera muy especial. El Antiguo testamento está lleno de enseñanzas, especialmente, cuando uno quiere aprender cómo Dios trata y prepara en forma particular a una vida que él quiere para su servicio. Si usted es atento hoy, si ha conocido a Dios y anhela servirle, va a aprender ciertas cosas que le van a ayudar en su servicio cuando consideremos las vidas de estas personas.

 Imagínese este cuadro. David en esa ciudad quemada a fuego. No había mas que ruinas y desolación, y allí está David con sus compañeros. Eran un grupo grande. Seiscientos hombres y cada uno tenía su mujer e hijos. Hacía tres o cuatro días que David estaba allí y pregunta: «..¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá?..» Hermano, quizás Ud, esté viviendo en un país donde hay gente muy lista y hábil en negociar y tomar decisiones y está pensando: ¡Pero David es un tonto! ¡Qué ocurrencia! ¿Está en una ciudad quemada y todavía pregunta me voy a ir de aquí? Sin embargo, la primera expresión de esta palabra dice: «..David consultó a Jehová..» ¿Qué nos enseña esto hermanos?¿Qué aprendemos en la escuela de Dios? Piense un momento. ¿Qué aprende usted cuando está caminando con Dios y vienen problemas a su vida?. No le estoy hablando de un problema, ¡Le hablo de dos, tres, cinco! Y a veces problemas tan grandes que lo superan al punto de no entender las cosas que le están ocurriendo, y en su inocencia le echa la culpa al diablo. No hay duda que el enemigo tiene gran culpa, pero yo quiero decirle que Dios es el Padre de todas las cosas, y no hay nada que suceda sin su permiso cuando él está formando una vida.

La característica de una persona espiritual

David tenía una característica. En cada paso que daba, él consultaba al Señor. Usted lo va a ver en todo momento consultando a Dios, porque era una persona espiritual. ¿Qué es una persona espiritual para nosotros?, ¿Es un santito con la cabecita volteada para el costado? ¿Con las manitos juntitas?, ¿Que tiene “una luz” alrededor? ¿Qué es una persona espiritual para usted? Una persona espiritual es aquella que se deja guiar por el Espíritu Santo. Dice la carta a los Gálatas 5: «..Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu..» (2) Si he llegado a una etapa difícil, tengo que consultar a Dios. A veces pensamos que es tiempo de actuar y no de orar, y es cierto que hay que trabajar, pero hermano, ¡No se apresure! ¡Necesitamos la guía del Señor! Muchos de nosotros nos metemos en problemas porque no tenemos la guía del Señor. Planeamos unas vacaciones, un viaje, una fiesta, un casamiento, un negocio. Planeamos sin consultar al Señor, porque pensamos: “..¡que bien le salió a fulano de tal..”  Un hijo de Dios debe consultar al Señor siempre y especialmente en cosas importantes, como por ejemplo: ¿Me tengo que casar con ese hombre? ¿Me tengo que casar con esa mujer? para luego no tener que decir me tengo que divorciar, porque si uno se casa en la guía de Dios, él nunca lo va a mandar a divorciarse.

En este país estamos afectados con un índice de divorcio de un sesenta por ciento de las parejas que se casan. Cada año se casan mas de dos millones de parejas y el sesenta por ciento se divorcia. Esas son las estadísticas. Es verdad que el medio ambiente produce esas cosas pero también el apresuramiento es muy común; las parejas se encuentran y se “aman” tan irresistiblemente que se dan el anillo en un viaje, en una semana planean el casamiento y a la otra semana se divorcian. Yo he tenido que asistir a parejas que hacía ocho días que se habían casado, y que se divorciaron y no se reconciliaron mas. Recuerdo una hermana con quien vivíamos, que era una española muy alegre en su manera de ser, que encontró a una pareja al lado de una cerca abrazándose y besándose, y ella, en su posición de persona mayor se paró y les dijo: “..hacen bien chicos, bésense, “uélanse” bien.., porque si yo hubiera olido a mi marido y me hubiera dado cuenta que era un borracho no me hubiera casado con él..”

Consultando a Dios en todo

Había terminado una etapa, y David estaba por dar un paso muy importante. ¿Sabe que dice la Biblia con respecto a nuestras vidas? que andamos de fe en fe, de conocimiento en conocimiento, que tomamos de Dios gracia sobre gracia y que crecemos de gloria en gloria. Una fe te lleva a otra fe, el conocimiento de una palabra te lleva a otro conocimiento, pero la gloria, ¿Qué es de gloria en gloria? Cuando nosotros hablamos de gloria en gloria pensamos en esta gloria allá y en esta gloria acá, pero Dios está hablando de la gloria arriba y de la gloria abajo. ¿Sabía ud, que hay gloria en el valle de la prueba, de la tentación y del sufrimiento? ¿Sabía ud, que hay gloria en la revelación de ciertas cosas? Por eso, Dios permite cosas en nuestras vidas y Dios permitió cosas en la vida de David para su crecimiento y preparación. Hermano, ¡Crea que Dios lo esta preparando! El quiere que usted le sirva. Muchos de ustedes me han expresado su deseo de servir a Dios y yo quiero tener una palabra del Señor y un consejo acertado, pero ¿Sabe una cosa? Ud, y yo tenemos que reconocer los diversos caminos y métodos que Dios permite para prepararnos.

David está orando desde hace tres o cuatro días en una ciudad quemada. Observe que David no está planeando qué es lo que va a hacer sino que esta consultando al Señor. Dios conoce mi pasado, conoce mi presente y también conoce mi futuro. Dios sabe donde “quepo” yo, él sabe para que soy bueno y en que puedo ser útil. Hermano, es posible que nosotros en nuestra vanidad y deseos personales queremos una cosa y no servimos para eso, pero Dios sabe para que servimos, y no hay mejor cosa que descubrirlo. Dijo Saulo de Tarso: «..Señor, ¿qué quieres que yo haga?..» (3) No es lo que queremos nosotros sino lo que quiere el Señor.

La primer cosa que tenemos que hacer si queremos un cambio, es consultar a Dios, y esa consulta no es a la ligera. Mientras mas grande sea el paso que usted va a dar, mas tiempo tome con Dios. Es cierto que en algunas ocasiones no podemos estar orando una semana. Recuerdo que en uno de mis viajes sirviendo al Señor me encontraba en una carretera bien desierta y teníamos que ir a otra ciudad. Estábamos sin dinero y con las maletas en la calle. Eramos dos personas, y no venía nadie, pero oramos al Señor, y confesamos en fe: “..Señor, si en cinco minutos  tú no nos provees un auto que nos lleve, estás queriendo decir que nos quedemos..” y antes de los cinco minutos apareció alguien en esa carretera desierta y nos llevó. Tenemos que depender del Señor en todo.

David consultó al Señor porque quería andar en el Espíritu. ¿Cómo quiere andar usted? ¿En la carne o en el Espíritu? David le preguntó al Señor y le dijo: «...¿Subiré a algunas de las ciudades de Judá?...» y Dios le respondió diciendo: «...Sube...» pero David volvió a preguntar: «...¿A dónde subiré?...» Hermano, ¡Dios es específico! y vuelvo con el ejemplo del casamiento: ¿Me casaré algún día? ¿Con quién me casaré? ¿Me voy a quedar viudo toda la vida? Si quiere complicarse la vida vaya nomás y haga como le parece, pero si quiere servir a Dios y obtener su bendición tiene que esperar en el Señor. Ahora aplique esto a otras cosas, ¿Haré esto? ¿Dónde lo haré? ¿Hay un lugar específico en donde lo voy a hacer?. Cuando uno busca la guía del Señor él nos guía. En cambio, si usted ya está decidido por una cosa ¡No ore!, porque no está buscando la guía de Dios, sino que está buscando que Dios apruebe lo que hay en su corazón. Querido consiervo, es mejor dejar el corazón en blanco. Si usted no está seguro, si no tiene paz, si no hay alegría, no se mueva. Personalmente creo que hay dos sentimientos que indican la voluntad de Dios: Paz y alegría. Si usted tiene una invitación y no sabe que hacer, ore a Dios con todo su corazón, y si tiene paz, ¡Adelante!, si tiene alegría, ¡Adelante! pero si pierde la paz y no tiene alegría no se mueva.

Hebrón, un sitio especial de Dios

Entonces, imagínese a un hombre que vivió junto a sus compañeros y a su familia, mas de diez años de cueva en cueva, de desierto en desierto, que nunca tuvo una buena cama donde tirarse, sino que vivía en la forma mas rudimentaria. Por eso, Dios le dijo a David: «..a Hebrón..» (Hebrón quiere decir unión, asociación, amistad). ¿Sabe que Dios concede los deseos de nuestro corazón? Uno de los Salmos dice: «..Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón..» (4) Hermano, Dios nos hizo. Hizo el hombre para la mujer y la mujer para el hombre, y él sabe cómo una persona anhela tener paz, tener un hogar, tener una relación de familia, tener tranquilidad. Porque a veces podemos llegar a pensar: ¿Será que Dios es tan raro que solamente quiere formar a una persona llevándolo por el desierto? ¿Por las cuevas? ¿Por las montañas persiguiéndolo? ¿Siempre oliendo la muerte? Quizá podamos pensar que no son maneras de prepararnos, pero no se olvide que esta era una persona de calibre, y que además, Dios también quiere llevarnos a un sitio donde podamos tener unidad, donde podamos asociarnos con otros, donde podamos entrar en una amistad y vivir un tiempo de relajamiento, en donde podamos levantarnos a la mañana y contemplar un amanecer. Dios quiere hacerlo.

David tenía seiscientos compañeros y cuando subió tenía dos mujeres (según la costumbre de ellos). Yo no sé si todos los compañeros de él tenían dos mujeres, pero si sumamos seiscientos hombres casados con una mujer son mil doscientas personas, y si tenían hijos, entonces era un grupo bien grande, y el grupo grande se hace sentir a la hora de comer cuando todos piden. ¿No le parece? Y si no hay nada ¿Qué les damos?, y como Dios lo conoce todo, le dice que suba a Hebrón, porque él tenía para David y también tiene para nosotros esos lugares de “amistad”

Hebrón estaba a una veinte millas de Jerusalén. Era una ciudad que estaba mas o menos a unos mil pies sobre el nivel del mar. Era una tierra de gigantes. Era un lugar de uvas hasta hoy. Es la ciudad que le han dado a los palestinos en este tiempo. Hebrón es un sitio histórico. Es el sitio donde sepultaron a Abraham y Sara, y es una tierra de conquistas. Allí fue donde Caleb le dijo a Josué: «..dame Hebrón..» y echó a los gigantes. En ese lugar estuvo David siete años y medio. Sin duda, Hebrón era un sitio especial, y así como ese lugar era un sitio especial, así también hay sitios especiales en Dios para nosotros, y no porque tengan todo lo que nos gusta sino porque allí nos sentimos bien, porque podemos comunicarnos, relacionarnos, podemos tener amistad, podemos crecer, amalgamarnos. Recuerde que ellos habían pasado diez años andando y deambulando, y necesitaban un tiempo para rehacerse, para conocerse, para reír, para relajarse, y para comunicarse en familia. Por eso, Dios le da a David el okey para subir a Hebrón, un sitio de amistad y compañerismo.

Yo quiero que usted vea el orden. Primero, consultar al Señor. Una pregunta le voy a hacer: ¿Es ud, hijo de Dios? ¿Quiere servir al Señor? ¿Quiere crecer en el Señor?, no me conteste sí o no, hágase esta pregunta, ¿Estoy consultando al Señor en cada decisión de mi vida? Piense, ¿Estoy consultando al Señor para tomar una buena decisión? Especialmente cuando tenemos que movernos de lugar geográfico. Cuando tenemos que dejar la familia. Cuando tenemos que dejar un sitio que conocemos. Tenemos que ser muy cuidadosos con lo que vamos a hacer, porque vamos a encontrar grandes batallas y luchas a donde vamos.

Creciendo en medio de las crisis

A veces parece que espiritualmente vamos para abajo, pero yo le digo que cuando vamos para abajo en realidad vamos para arriba. El Salmo 84 tiene una expresión muy hermosa que dice: «..Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques. Irán de poder en poder; Verán a Dios en Sion..» (5) ¿Sabe que quiere decir esta palabra? Que irán de “puedo en puedo”, que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. Hay cosas que nos parecen que no pueden ser y que en vez de ir para arriba vamos para abajo, pero nosotros tenemos que aprender que así como en el año hay cuatro estaciones, el creyente también vive esas cuatro estaciones.

Piense un poco ¿Cuál es la estación que mas nos gusta?, la primavera, ¿Por qué? Porque la primavera trae verdor, esperanza, nueva vida, brotes. Es la estación en donde la fuerza está brotando de tal manera que toda la naturaleza parece que se despertara para darnos vida. Los árboles se llenan de hojas en un proceso para llegar a un verano fructífero, cada planta según su especie es preparada para dar fruto en el verano. Muy bien, terminan los frutos del verano, y como Dios es alguien que trabaja en ciclos en nuestra vida, viene el otoño, ese travieso mensajero de Dios que con sus vientos suelta las hojas y las hace que se caigan para que las arrastre el viento y sean quemadas. En el verano esas hojas eran “la gloria” y la hermosura del árbol, pero el otoño se presenta como una época triste ¿No es así? Hermano, yo quiero decirle que el creyente tiene que vivir la primavera, el verano y el otoño, en donde algunas “glorias” se van a secar en nuestras vidas.

¿Qué le parece si yo anduviere con los pantalones así, a media pierna? Ud diría ¡Qué pastor tan ridículo! ¡Es demasiado grande para andar de esa manera! ¿Por qué no se cambia los pantalones? ¿Sabe que hay muchos creyentes con los pantalones a media pierna? ¿Que han crecido y todavía están con el vestuario viejo queriendo pegarse las hojitas otra vez? No, hermano, deje al travieso otoño amontonar esas hojas para que se pudran y den un buen abono, porque luego viene el invierno, desnudo y frío, helado a veces, que nos enseña que muchas veces nosotros tenemos el equivocado concepto de que el árbol crece solamente para arriba y en la primavera, pero escúcheme: EN EL INVIERNO EL ARBOL CRECE PARA ABAJO. En medio del frío y la desolación sus raíces buscan nuevos lugares para alimentarse.

Me sobresaltó algo que leí acerca de Inglaterra. Resulta que encontraron que las raíces de una planta de vid, (a la cual los creyentes se parecen), habían crecido cientos de metros hasta llegar al río buscando aguas de donde alimentarse para cuando llegara la primavera. El invierno es la etapa cuando no tan solamente los árboles pierden las hojas sino que también viene la poda. ¡Cuántas veces, en el frío y la desolación del invierno de nuestras vidas, sentimos que nos “podan” y nos “cortan”! Si usted ha visto como podan una vid, debe saber que se le saca todo, que no queda mas que el tronco o la cepa, pero ese proceso le da fuerza a la planta para echar mas raíces y en la próxima primavera crecer con fuerza para dar mejores frutos en el próximo verano. Amén.

¿Cuántas estaciones quiere pasar usted?, ¿Siempre quiere vivir en primavera? Es cierto que el creyente tiene que tener una vida perenne, como las plantas que no pierden la hoja en ningún tiempo, que siempre están verdes. Es cierto que el creyente a pesar de pasar por las cuatro estaciones, tiene que ser perenne, siempre tiene que tener vida adentro, pero lo que mas nos cuesta es aceptar el crecimiento. Si cada uno de nosotros pudieramos dialogar con sinceridad y nos contáramos las cosas que nos pasan, ¿Serían todas bonitas? Pastores, si alguno de uds abriera su corazón ¿Qué me contaría? ¿Todas cosas buenas de la vida? ¿No habría también cosas críticas, feas y difíciles? Yo le animo a tomar aliento y fortaleza sabiendo que en medio de las crisis crecemos en el Señor.

La prioridad número uno es la familia

Seguimos leyendo: «..David subió allá, y con él sus dos mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail, la que fue mujer de Nabal el de Carmel. Llevó también consigo a los hombres que con él habían estado, cada uno con su familia; los cuales moraron en la ciudades de Hebrón..» (6) Yo quiero que usted vea un orden de prioridades. Primeramente David era un líder, esta oyendo, y no era solamente el líder de su casa sino también de ese grupo de personas, porque estaba llamado a ser rey y por lógica a gobernar a todo Israel, pero insisto en que usted note el orden de prioridades. La Biblia no dice cosas por decir y aunque esto está escrito muy brevemente dice claramente que subió a Hebrón «..y con él sus dos mujeres..» (según la costumbre de esa época)

Hermanos, el orden de la familia es básico, ¡Qué importante es la familia! Sabe que sirviendo al Señor yo he tenido que aprender muchas cosas, y he tenido que revisar mi vida y aún hasta hoy luchamos con ciertas cosas. Por eso, le digo que es importantísimo guardar la prioridad de la familia, ¿Porqué es importante? porque lo mas cercano que tenemos es la familia. Recuerdo situaciones angustiosas y difíciles que pasamos con la familia ya con hijos grandes. Vinieron conflictos a la casa, y estos conflictos a veces se agravaron porque mi decisión tiene que ser muy balanceada con los hijos y que nunca agravie a la esposa y viceversa, porque tenemos que velar por la unión de la familia. Esto es algo que debemos aprender si es que realmente queremos construir una familia feliz.

La prioridad número uno es que el líder sepa bien como sacerdote de la casa que pasos tiene que dar. Yo me incluyo, y hace bien usted en oír, porque aquí hay todo tipo de personas y en algunos seguramente hay conflictos grandes, porque el líder de la casa falló o viceversa. Pero si buscamos a Dios, el Señor nos va a ayudar a guardar ese orden de prioridades. Si el hombre de la casa falla por la razón que fuera que la mujer no falle, porque sino ¿A dónde van los hijos? y si la mujer falla ¡Por favor, que el hombre no falle! porque sino ¿Qué será de los hijos? Por eso tenemos una sociedad tan terriblemente probada, tan enloquecida, tan violenta, tan llena de droga. Porque muchos buscan sensaciones que no han encontrado en su casa. No hay familia, no hay quien te escuche.

La prioridad número uno la enseñó David con sus dos mujeres, que quizá le dirían a David: “..¿Hasta cuándo va a durar esto? ¿Siempre vamos a estar perseguidos? ¿Es que siempre nos va a faltar algo? ¿Siempre va a estar la espada pendiendo de tu cabeza?..” ¿Qué le parece? ¿No habrán tenido palabras como por ejemplo?: “..¡Aborrezco el día en que te conocí, David!..” Compárese usted con David porque somos todos medio parecidos, ¿Nunca le dijo usted a su marido o a su mujer? “..¡Aborrezco el día en que te conocí!..” Claro, ahora somos “todos decentes” aquí, pero cuando vienen los momentos de pruebas y dificultades es cuando salen las cosas que están adentro y quizá lo que nunca dijimos de repente lo decimos y metemos “la pata” hasta aquí arriba. La prioridad número uno es la familia, ¡Qué importante es que el líder no solamente lo sea para mandar! sino que sea líder como ejemplo, que escucha a Dios, y que también sepa escuchar a su esposa. Insisto, la prioridad número uno es la familia.

Seguimos leyendo: «..Llevó también David consigo a los hombres que con él habían estado, cada uno con su familia; los cuales moraron en las ciudades de Hebrón..» (7) Observe que David no solamente pensó en su familia egoístamente sino que también pensó en la familia de sus hermanos y compañeros. En Hebrón todos tendrían un tiempo de amistad y compañerismo. Las esposas iban a descansar y... ¿sabe una cosa? Hebrón fue el lugar donde le nacieron hijos a David. Si leemos el verso dos del capítulo tres, encontramos que «..nacieron hijos a David en Hebrón; su primogénito fue Amnón..» o sea, que David no tuvo hijos antes de Hebrón, ¿Qué vemos aquí? “planificación familiar”. Hermanos, hay etapas de la vida en donde no está todo lo suficientemente en armonía como para programar una familia, y esto no lo estoy diciendo por ustedes. Ha pasado con nosotros, hemos tenido momentos difíciles, y en esas etapas quien sufre mas no es el hombre sino la mujer. Yo creo hermanos, que existe tal cosa como “planificación familiar” en Dios.

La guerra de la carne y el Espíritu

Continuamos leyendo el capítulo tres: «..Hubo larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando..» (8) Note la expresión “casa” tres veces. Dios ya no está tratando solamente con David para llevarlo al reinado sobre todo Israel. Ahora está tratando con el conjunto de individuos. No significa que antes no estaba tratando con todos, pero antes hemos visto descollar la figura de David. Sin embargo, ahora los trata como “la casa”. Una de esas es la casa de la carne (“la casa de Saúl”), la casa de los pensamientos carnales, de la mentalidad humana, de los esfuerzos humanos, de las debilidades y limitaciones humanas, y la casa de David es la casa del Espíritu, que es adonde Dios quiere llevarnos por medio de un proceso. Es verdad que Dios puede hacer todas las cosas en un instante, pero en nuestra realidad viviente tenemos que ser pacientes esperando el proceso que Dios tiene para nosotros. Como dice: «..Hubo larga guerra..» o sea, era un camino en donde Dios estaba trabajando con el grupo, pero lo enfático de esta escritura es que “la casa de David”, (la casa del Espíritu) se iba fortaleciendo.

Ahora, veamos que pasa en el verso seis: «..Como había guerra entre la casa de Saúl y la de David, aconteció que Abner se esforzaba por la casa de Saúl..» (9) Es importante que veamos la diferencia en la lucha de la carne contra el Espíritu. Abner llegó a ser políticamente muy poderoso, ¿Sabe qué quiere decir Abner? “Padre de luz” ¿Se acuerda que en estudios anteriores miramos que este Abner como general del ejército lo tomó a Is-boset y lo puso de rey? Abner era “el general poderoso”. Note que no fue Dios el que lo puso a Is-boset sino Abner (el general de la carne). Dice la Biblia que Abner se esforzaba por la casa de Saúl. Quería que la casa de Saúl siguiera su reinado.

Sin embargo, en un momento las cosas iban a cambiar, y yo quiero mostrarles una cosa muy preciosa a partir del versículo siete. ¡Señor ábrenos el entendimiento ahora para ver tu palabra! Dice el verso siete: «..Y había tenido Saúl una concubina, que se llamaba Rizpa, hija a Aja; y dijo Is-boset a Abner: ¿Por qué te has llegado a la concubina de mi padre? Y se enojó Abner en gran manera por las palabras de Is-boset, y dijo: ¿Soy yo cabeza de perro que pertenezca a Judá? Yo he hecho hoy misericordia con la casa de Saúl tu padre, con sus hermanos y con sus amigos, y no te he entregado en mano de David; ¿y tú me haces hoy cargo del pecado de esta mujer? Así haga Dios a Abner y aun le añada, si como ha jurado Jehová a David, no haga yo así con él, trasladando el reino de la casa de Saúl, y confirmando el trono de David sobre Israel y sobre Judá, desde Dan hasta Beerseva..» (10)

Este pasaje habla de una concubina de Saúl que se llamaba Rizpa. (Rizpa que quiere decir “ardiente”), Is-boset había sido puesto por el general Abner y se sintió en derecho de rey, llamándole la atención a Abner diciéndole: «..¿Por qué te has llegado a la concubina de mi padre?..» (Note como se mueve el reino de la carne) ¡Qué débil, qué limitado, qué voluble, qué cambiante! ¡No tiene estabilidad! ¡No es consistente! Cuando “el rey” le llama la atención y le dice “..¿Por qué te has llegado a la concubina de mi padre?..” este “general de envergadura”, políticamente poderoso, que era una persona importante y que como persona importante pero carnal pensaba que podía hacer lo que quería, se enojó cuando el rey le dijo la verdad y le denunció su pecado. ¿Qué hacemos nosotros cuando nos dicen? “..mira, tienes que corregir esta falta en tu vida..” La reacción de Abner es la reacción del hombre carnal. (Note que en tres o cuatro veces en este pasaje aparece la palabra YO), y esta reacción fue tan fuerte que Is-boset no pudo responder palabra porque le tenía miedo.

Hermanos, cuando somos plantados por una persona humanamente controladora, manipuladora, fuerte en la carne, nos sometemos a eso, pero quiero decirle que la obra del Señor no es del que grita mas fuerte. La autoridad verdadera no es del que grita mas fuerte sino del que hace la voluntad de Dios. Por eso hermanos, yo no quiero ser puesto por hombres. La iglesia debe ser puesta por Dios. La larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David muestra esta enseñanza: Lo que es de Dios permanece, no se puede vencer ni se puede cambiar. Lo que es de Dios no va a fracasar, porque Dios nunca ha fracasado. Si nosotros le fallamos a Dios, él buscará a otro. ¡Eso debiera abrirnos los ojos! Si yo le fallo a Dios, el Señor va a buscar a otro. Dios quiere que no vivamos engañándonos a nosotros mismos.¡Qué importantes son estas historias! A veces las leemos y nos preguntamos ¿Qué significado tienen? y no las entendemos porque no estamos enchufados en Cristo, pero cuando estamos en el canal del Espíritu esto viene como una enseñanza maravillosa.

La autoridad en la iglesia

Acuérdese de Pilato. Cuando Jesús escuchó que Pilato decía tener autoridad sobre él. ¿Qué le dijo? «..Ninguna autoridad tendrías contra mí, sino te fuese dada de arriba;..» (11) ¡Qué tremenda respuesta! Jesús estaba en la sala de los tormentos, en el dolor de ir hacia la cruz, pero confiaba en Dios, porque sabía que toda autoridad viene de él. Por eso, hermanos, ¡No podemos confiar en gobiernos carnales! Si la obra de Dios y la iglesia de Cristo va a ser un club de personas que nos reunimos socialmente para agradarnos los unos a los otros, ¡Nos vamos a llevar una sorpresa tremenda en el día final! Cuando Dios tome a los que son de Él, ¡Nos vamos a quedar!

En un sentido uno se pregunta, ¿Porqué Dios tiene que permitir algunas cosas siendo tan poderoso? ¿Cómo le dijo la gente a Jesús? «..A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar.....descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos..» (12) incitándolo como hace Satanás «..Si eres Hijo de Dios, dí que estas piedras se conviertan en pan..» (13) o también «..Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti..» (14) Satanás y la carne nos incitan, quieren mandarnos, manipularnos y controlarnos, pero Dios tiene sus principios y su proceso para que podamos ser el cuerpo integrado que va a mostrar que Cristo vive. No que vive “allá arriba” sino que vive “aquí adentro” de nuestros corazones.

Leamos el verso veintiuno. Dice: «..Y dijo Abner a David: Yo me levantaré e iré, y juntaré a mi Señor el rey a todo Israel, para que hagan contigo pacto, y tú reines como lo desea tu corazón. David despidió luego a Abner, y él se fue en paz..» (15) ¿Me está prestando atención? ¿Qué era lo que quería hacer Abner con David? Lo mismo que hizo con Is-boset. Lo iba a avalar, le iba a juntar a todo Israel e iba a traer a toda la gente. Entonces, una vez que David esté en el lugar de rey porque él le había preparado el camino, David lo tendría que reconocer políticamente. ¿Qué sucedió? Joab, el general del ejército de David no estaba cuando Abner vino a ver a David, y si leemos el capítulo anterior vamos a encontrar que Abner había matado al hermano de Joab que se llamaba Asael. Había una cuenta pendiente entre Abner y Joab.

Si leemos del verso veinticuatro en adelante dice: «..Entonces Joab vino al rey, y le dijo: ¿Qué has hecho? He aquí Abner vino a ti; ¿por qué, pues, le dejaste que se fuese? Tu conoces a Abner hijo de Ner. No ha venido sino para engañarte, y para enterarse de tu salida y de tu entrada, y para saber todo lo que tú haces. Y saliendo Joab de la presencia de David, envió mensajeros tras Abner, los cuales le hicieron volver desde el pozo de Sira, sin que David lo supiera. Y cuando Abner volvió a Hebrón, Joab lo llevó aparte en medio de la puerta para hablar con él en secreto; y allí, en venganza de la muerte de Asael su hermano, le hirió por la quinta costilla, y murió..» (16)

Seguramente usted está pensando ¡Qué injusticia! ¿Cómo puede ser esto? Pero quédese tranquilo hermano, es verdad que estamos viendo mucho derramamiento de sangre, muchas muertes, pero, ¿Sabe que quiere decir esto? Y aunque la mente humana no lo entienda, ¿Sabe que pasó aquí? Dios no quería que Abner le trajera el pueblo a David, porque Dios quiere matar la carne, ¿Qué representaba Abner? El reino de la carne, ¿Qué es lo que hizo Joab, general del ejército de David? Matar la carne.

Hay una tremenda lección espiritual en este pasaje: Cuando Dios está preparando un ejército para que camine en el Espíritu y haga su voluntad, no va a permitir que la carne lo manipule, que la carne se engrandezca. ¿Porqué? Porque si esto hubiera salido como Abner lo deseaba, David hubiera tenido una espina en su costado por mucho tiempo ¿Se puede vivir con una espina? No, por eso, Dios tiene que “matar” al hombre viejo, y ud se preguntará ¿Por qué? Porque Dios quiere hacer de su iglesia un cuerpo espiritualmente perfecto, bien concertado y unido entre sí. Vayamos a Efesios cuatro, y digo de paso: Si no entiende algo pregunte, no se quede con la duda como otros, es mejor ser un necio y un inútil por un momento y no serlo toda la vida.

La perfección del cuerpo de Cristo

El capítulo cuatro de los Efesios nos habla de la iglesia como un cuerpo. Por ejemplo, el verso once dice: «..Y él mismo constituyó a unos, (Dios es el que constituye, no la carne) apóstoles; a otros profetas; a otros, evangelistas, a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo..» (17) y en el verso quince dice que «..sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo..» (18) El verso dieciseis dice: «..de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor..» (19) ¿Dios quiere que seamos un cuerpo todo peleado y desunido? ¿Dios quiere eso? No. Mi cuerpo no está peleado. Cuando usted se mira al espejo ¿se aborrece? No. Usted puede criticar mi nariz pero es la nariz que Dios me dio, y no me voy a hacer cirugía plástica. Usted me puede criticar otras cosas y también está expuesto a que lo critiquen, pero ahora, ¿Usted ama a su cuerpo? ¿Las manos le ayudan a lavarse la cara?, ¡Por supuesto! Hay una total armonía en el cuerpo. ¿Usted toma un palo y se castiga por ser tan feo? No. Eso sería anormal.

Si nosotros vamos a ser un cuerpo en Cristo tenemos que ser unidos. Acercarnos los unos a los otros no solamente humanamente sino también espiritualmente. Con respeto, con amor, con fe, con confianza, en armonía, en diálogo, en amor. Para conocernos, para trabar una amistad, para que mi hermano sea el reflejo mío y yo el reflejo de mi hermano. Quiero esos amigos, que me digan cuando estamos mal. No queremos amigos que nos pasen “la manito por la espalda” y nos digan solamente todo lo bueno, porque cuando nos dicen lo malo reaccionamos y no queremos que se nos llame la atención. Hermanos, Dios nos tomó como éramos, (un pedazo de barro del pisadero de este mundo “maloliente”), de allí nos tomó en sus manos y quiere hacernos un vaso útil para su gloria y honra, y él se toma su tiempo para hacer eso.

¿Está entendiendo? Dios quiere usarnos de acuerdo a la estatura, a la madurez, al conocimiento, a la gracia, al amor, a la relación que tenemos con él. Yo nunca podía comprender por qué el capítulo cuatro de Efesios habla primero de la estatura a la que puede llegar el cuerpo de Cristo, y después parece muy negativo. En vez de hablarnos primero de cómo podemos llegar a ser el cuerpo nos habla lo del verso diecisiete. Luego que termina de darnos la visión maravillosa de lo que Dios tiene para nosotros, que nos lleva a ver que Dios quiere que seamos un cuerpo con coyunturas que se ayudan mutuamente, que tienen una actividad y un crecimiento, dice: «..Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente...» (20)

En otras palabras, si queremos llegar a ser integrantes del cuerpo, si queremos ser miembros útiles del cuerpo ya no podemos andar como los otros gentiles. ¿Quiénes son los gentiles? ¿Está familiarizado con el vocabulario bíblico? Gentil es alguien del mundo que no conoce a Dios, y usted que viene a la iglesia ¿Qué es? ¿Creyente o gentil? Dice este pasaje: «..que ya no andéis como los otros gentiles..» No dice: “..hermanito, por favor, procure de alguna manera..” ¡Es algo radical! No es una sugerencia. ¡Es una orden! Porque el mundo vive en la vanidad. «..Mas vosotros no habéis aprendido así de Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús...» (21) Hermanos, los que somos miembros verdaderos del cuerpo de Cristo debemos andar conforme a la verdad que está en Cristo Jesús, no a la verdad que está en la universidad. Amén.

                                                           Pastor Hugo Contreras

Referencias Bíblicas:

(1)   2do Samuel 2:1. (2) Gálatas 5:25. (3) Hechos 9:6. (4) Salmo 37:4. (5) Salmo 84:6 y 7.

(6) 2do Samuel 2: 2 y 3. (7) 2do Samuel 2:3. (8) 2do Samuel 3:1. (9) 2do Samuel 3:6. (10) 2do Samuel 3:7 al 10. (11) Juan 19:11. (12) Marcos 15:31 y 32. (13) Mateo 4:3. (14) Mateo 4:6. (15) 2do Samuel 3:21. (16) 2do Samuel 3: 24 al 27. (17) Efesios 4: 11 y 12. (18) Efesios 4:15. (19) Efesios 4:16. (20) Efesios 4:17. (21) Efesios 4: 20 y 21.