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Formados para Obedecer, (Segunda Parte)
Por el pastor Hugo Contreras

Formados en la escuela de Dios

En este último tiempo, por mas de cuatro meses estuve enseñando el tema “la escuela de Dios”, en donde somos formados para cumplir los propósitos para los cuales él nos ha llamado. Dios nos ha llamado con un propósito, tenemos que aceptarlo. Tenemos que entender que Dios no nos ha llamado a “calentar el banco” en la iglesia y tener una tarjeta de miembro pero quedarnos cuando Él venga. Dios nos ha llamado a prepararnos para su servicio pero tenemos que echarle ganas. Tenemos que ponernos en las manos de Dios. Tenemos que ser responsables delante de Dios. No debemos permitir que la palabra que recibimos caiga en saco roto. Debemos recibir la amonestación de Dios, admitirla, ser corregidos y ponernos en sus manos para su servicio.

Leamos el capítulo cinco del Segundo Libro de Samuel: «..Vinieron todas las tribus de Israel a David en Hebrón y hablaron, diciendo: Henos aquí, hueso tuyo y carne tuya somos. Y aun antes de ahora, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú quien sacabas a Israel a la guerra, y lo volvías a traer. Además Jehová te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú seras príncipe sobre Israel. Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey David hizo pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel. Era David de treinta años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años..» (1)

David tenía treinta años, Dios le llamó cuando era un muchachito (con aproximadamente diecisiete años). La unción vino sobre él y Dios le usó poderosamente en esa edad juvenil. Era tan glorioso lo que hizo, que su nombre estaba en los coros que cantaban en las danzas. Sin embargo, luego de ese tiempo, Dios lo llevó al desierto, a la cueva de Adulam y a las montañas por espacio de doce años, para tratar con él, y de esa manera formar un rey para Israel. Además, cuando Dios le permitió entrar en los comienzos de su reino, no le dio todo Israel, le dio solamente una tribu por siete años y medio. Dios tiene una gran preparación para sus escogidos, porque formar a una persona para una gran responsabilidad cuesta mucho. Yo pregunto: ¿Cuánto cuesta formar un buen doctor? ¿Un año? ¿Once? ¿Doce? Yo creo que con práctica y todo cuesta por lo menos doce años. Vuelvo a preguntar: ¿Cuánto cuesta formar un hombre o una mujer de Dios...? Hermano, cuántas veces parece que ya lo sabemos todo, que ya vencimos al gigante, y que ya somos tan populares que se nos sube el humo a la cabeza. Dios nos usa de alguna manera y creemos que somos “el gran queso” pero ¿Sabe una cosa? Solamente somos el agujero del queso. Es duro eso, pero es una verdad. Por ese motivo, Dios tiene que prepararnos.

Muchas veces nos preguntamos ¿Por qué nos pasan tantas cosas? Tenemos que pasar por un mar de problemas que surgen continuamente, y no los queremos pasar. ¡Qué pena grande! ¡Nos estamos escapando de la escuela antes de graduarnos! Y el escape viene porque no aguantamos la presión del desierto. Quisiéramos hacer “grandes cosas” y la mayoría al frente. No queremos ser estómago, (un órgano que no se ve pero es vital para nuestras vidas). Todos queremos ser ojos, boca, cara, manos, pero para eso, Dios tiene que formarnos.

¡Deja que Dios obre en ti!

¡Cuántos recuerdos habrán pasado por la mente de David cuando vinieron todas las tribus a Hebrón y le dijeron henos aquí, hueso y carne tuya somos! “..¡Qué batallas he peleado! ¡En qué montes he estado! ¡En cuántas dificultades me he visto! ¡Cuántas veces me quisieron apedrear mis propios compañeros! Sufrimos pérdida, fuego, traiciones, sufrimos continua persecución. ¡Cuántas veces estaba casi listo a renunciar pero ahora ha llegado el día de la gloria!..” ¿Sabe una cosa? Para que el vaso pueda permanecer tenemos que ser formados, porque sino somos formados por Dios, en el tiempo cuando él nos use pereceremos. Le dije a un hermano en medio de las pruebas que estaba pasando “..¡Deja que Dios obre en ti!..” ¡Hoy te dan ganas de patearlo al pastor! pero un día vas a llorar porque no lo tienes cerca. ¡Cuánto debemos dar gracias a Dios por su proceso en nuestras vidas! Es verdad que todos tenemos dentro de nosotros un poder de autodefensa. Dios nos lo dio para bien. Pero también ese poder de autodefensa muchas veces son esos “pedacitos de carne” que tenemos y que no permiten que el Espíritu de Dios obre en nosotros. ¿Se imagina? Toda una escuela y un tiempo de preparación para ser rey de Israel. ¡Y no un rey cualquiera! Sino aquel que conduciría a todo un pueblo en el Espíritu a la conquista. ¡Qué hermoso es esperar el día de Dios!

Si leemos el capítulo anterior y el capítulo tres, vamos a encontrar que había una larga guerra entre la casa de Saúl y de David, (la carne y el Espíritu), pero el Espíritu iba progresando y la carne se iba debilitando. En esta historia había dos personajes, uno era Abner y el otro Is-boset. Abner era el general que puso a Is-boset como rey porque quería que la carne siguiera presidiendo a Israel. Abner fue muerto por Joab, el general de David. Is-boset fue muerto por dos locos que entraron en su habitación y lo mataron. ¿Qué hizo David? Mató a todos esos que trajeron esas “buenas nuevas”. Hermano, atienda bien esto: DAVID NO MATO A NADIE PARA ENTRAR EN SU PUESTO. Eso lo tenemos que marcar bien claramente. El no mató a nadie. No se encargó de “limpiarse el camino” para llegar al trono. Me vienen a la mente las palabras de Abigail cuando un día David ciñó la espada para ir sobre la casa de aquel mezquino que no le quizo dar de comer. Ella se postró y le dijo: «..vive Jehová, y vive tu alma, que Jehová te ha impedido el venir a derramar sangre y vengarte por tu propia mano..» (2) y también le dijo que cuando llegue al reino «..no tendrás motivo de pena ni remordimientos por haber derramado sangre sin causa, o por haberte vengado por ti mismo..» (3) ¡Qué mujer valiente! Era una mujer que tenía mas que faldas. Era varonil en Dios, en el espíritu. Sabía pararse en Dios y frenó el error que podía haber cometido David y que le hubiera costado muchas lágrimas. De esta manera, Dios envía una persona y nos frena muchas veces en nuestras locuras, para que no entremos con nuestras manos manchadas con sangre al servicio a Dios. David no tuvo que eliminar a nadie porque supo esperar el tiempo de Dios, y cuando llegó ese tiempo la Biblia dice que: «..Vinieron todas las tribus de Israel, a David en Hebrón..»

Si usted quiere conocer la lista de los que vinieron a David tendría que ir a todo el Capítulo doce del primer libro de Crónicas. Por ejemplo, leemos el verso veintidos «..Porque entonces todos los días venía ayuda a David, hasta hacerse un gran ejército, como ejército de Dios..» (4) verso treinta y ocho: «..Todos estos hombres de guerra, dispuestos para guerrear, vinieron con corazón perfecto a Hebrón, para poner a David por rey sobre todo Israel; asimismo todos los demás de Israel estaban de un mismo ánimo para poner a David por rey..» (5) Vino a Hebrón tanta gente que formaron un ejército de miles. Cada tribu trajo su líder de guerreros y allí tuvieron un festín de tres días con abundante alimento porque todos acudieron trayendo alimentos. ¿Ahora entiende? Cuando llega el tiempo de Dios todos nos apoyan.

Dios también forma a los colaboradores

¡Mire que expresión! «..hueso tuyo somos y carne tuya somos..» ¿Sabe que en este pasaje se esta mencionando la misma palabra que se usa para el matrimonio? (Lea Efesios capítulo cinco) ¡Somos uno contigo! ¡Aquí estamos contigo para vencer o para morir! Hermano, cuando nosotros permitimos que en su tiempo Dios nos prepare, el Señor también prepara a los colaboradores. Algunos de ustedes han pasado por un desierto de muchas tormentas pero ha llegado el día. ¡Estamos en el año del jubileo! ¡Se abren las prisiones y todos libres son! Es el año de la restauración gloriosa cuando cada uno va a volver a su posesión y a su familia y va a entrar en los carriles y en los cauces que Dios ha preparado para nosotros. Por eso, tenemos que obedecer. No se fije en la edad que tiene. No se crea viejo antes de tiempo. Usted va a entrar en los propósitos de Dios y yo también.

Dios va a hacer una revolución con los jóvenes que se están preparando y va a hacer una revolución con los hombres y con los matrimonios. Va a levantar a las mujeres y vamos a alcanzar todo lo que Él ha dicho. Hay que mirarlo por fe, porque Dios nos está formando y nos tenemos que mover. Asi que ¡Señor henos aquí! Sabe que esto es una confesión que se hacía delante de Dios, y delante de ese hombre escogido, «..hueso tuyo somos y carne tuya somos..». Era como decir: “..me pego a ti, me agarro a ti..” (no es politiquería hermanos, no es adulación, es darnos en el espíritu). Es como decir: “..aquí estamos,  en el cauce, queremos pelear contigo..” Dice este pasaje que todos los días venía tanta gente que se hizo «..un gran ejército, como ejército de Dios..»

Formados para el gran avivamiento

Hermanos queridos, en toda la tierra Dios está levantando ese ejército. Lo está levantando aquí y en todo lugar. Vamos a creer que nuestras ciudades van a tener un avivamiento como nunca lo han tenido. ¿Sabe qué es un verdadero avivamiento? Es cuando Dios mueve a toda una ciudad. Yo he estado en varios lugares donde Dios ha movido a la ciudad entera y eso cuesta. ¿Sabe por qué? Porque hay enemigos. Espíritus inmundos que en su momento Dios los va a quitar de en medio, «..Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida ¿quién la hará retroceder?..». (6) No hay diablo que pueda impedirlo, Dios lo hará con o sin nosotros, y lo que debemos decir es: ¡Señor no me dejes! Yo quiero estar en mi lugar.

Con esta palabra «..hueso tuyo y carne tuya somos..»  Dios nos está poniendo en un mismo espíritu de unidad, pero no de unidad política: (“..si me das este puesto o si me dejas hacer esto yo te sigo, pero si no, ¡no!..”) De la única manera en que Dios puede trabajar, es cuando cada uno toma su lugar y dispone a Dios su tiempo con dedicación y consagración. (Estoy hablando de líderes de jóvenes, de varones, de matrimonios). Si hay disposición, ¡Claro que Dios lo va a hacer! pero cuesta si no estamos formados, por eso Dios no ha dado “con un palo” a unos cuántos. Nos ha sacado la alfombra del piso y nos ha llevado a las espinas del desierto. Han venido “mordidas” de acá y de allá, y no mordidas chicas sino mordidas de tiburón.  Muchos de nosotros tenemos heridas que no se ven, y necesitaríamos una radiografía del Espíritu Santo para que se vean. David había sido tratado duramente, pero llegado el momento estaba formado por Dios. ¿Acaso lo vemos diciendo?: “..¿Ahora se dan cuenta canallas?..” Cuántas veces tomamos esa actitud “..¿Recién ahora me lo dicen, incrédulos? ¿Por qué no me lo dijeron antes de que pasara semejante camino, semejante avenida de pruebas?..”

Dios estaba formando a David pero también estaba formando al ejército. Estaba formando al líder para capitanear, pero también estaba formando a los que iban a exponerse, a los que iban a servirle sin doblez de corazón. «..eras tú quién sacabas a Israel a la guerra y lo volvías a traer. Además Jehová te ha dicho: Tu apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel..» (7) ¡Cómo viene la hora y el momento del reconocimiento de un siervo de Dios! Si leemos el verso tres, encontraremos que ya no eran las tribus con un representante. Vinieron todos los ancianos los cuales serían una multitud, y el rey hizo pacto con ellos delante de Jehová.

¿Qué es un pacto? Pacto es compromiso. Nosotros tenemos un pacto de sangre y un pacto de espíritu. Hay algunas personas que se hacen un corte o se sacan un poquito de sangre y la unen a la sangre de otra persona para hacer un pacto de sangre. ¿Sabe una cosa? Yo hice un pacto de sangre con el Señor Jesús porque su sangre me limpió de todo pecado. Los que hemos sido realmente limpiados por la sangre de Jesucristo podemos hacer un pacto, un compromiso que no se puede romper. Yo hice un pacto con algunos hermanos hace mas de cuarenta años y han pasado muchas cosas pero no se ha roto ese pacto. En ese pacto nos dimos la mano y establecimos un compromiso: QUEREMOS EL PAIS PARA CRISTO. No era fácil, como palabras eran muy bonitas, pero los años corrieron y ese movimiento del Espíritu comenzó a establecerse en cada cabecera de provincia. La obra ha crecido a miles de iglesias en cuarenta años. Hermanos, tenemos que hacer un pacto.

Formados para conquistar

La historia continúa, y dice la Biblia que ungieron a David por rey. David tenía treinta años cuando comenzó a reinar. En Jerusalén reinó siete años y sobre todo Israel treinta y tres años. En total cuarenta años. Ahora veamos: Ya estaba el rey. También estaba el ejército, y ahora ¿Qué hacían? Tenían que comenzar otra etapa. Dice el verso seis: «..Entonces marchó el rey con sus hombres a Jerusalen contra los jebuseos que moraban en aquella tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás acá, pues aun los ciegos y los cojos te echarán (queriendo decir: David no puede entrar acá)..» (8) Vemos que marchó el rey con sus hombres a Jerusalén, que estaba en manos de los jebuseos. Si usted mira los libros de Josué y Jueces y busca la referencia va a encontrar que la tribu de Judá quizo echar a los jebuseos y no pudo. Los de Benjamín tambien quisieron echar a los jebuseos y no pudieron, porque no era el tiempo de Dios, pero cuando viene el tiempo de Dios no hay jebuseo que se resista, porque lo que Dios hace ¿Quién lo va a estorbar? ¡Gloria  a Dios! ¡Era el momento de tomar Jerusalén! y la victoria no sería solamente para David sino para todo un ejército de personas comprometidas, y no por conveniencia o por simpatía. NO!!! Era un compromiso en Dios. Cuando nosotros hicimos ese compromiso en Dios no teníamos sueldo, solamente una visión. Muchas veces nos reunimos a orar y llorar en la presencia de Dios. Compartíamos las camisas, los zapatos, la ropa, el dinero que teníamos. Compartíamos las lágrimas y las sonrisas. Hoy en día muchos pastores cambian de auto mas seguido que los profesionales de la ciudad, y eso va a suceder en toda América Latina. Hermanos, ¡Esta sucediendo! ¿Por qué? Porque Dios se está levantando de su Santa morada y esta obrando con el poder de su Espíritu Santo.

Hermano, gócese porque empieza otra etapa y ahora mas que nunca necesitamos estar con los ojos abiertos, porque no podemos hacer un plan carnal. Vamos a seguir la guía del Espíritu Santo y él nos va a dar líderes para que nos guíen en distintas áreas, aun en cosas pequeñas y que nadie las tiene en cuenta. Como por ejemplo, la limpieza. Van a empezar a surgir obreros, no para hacer divisiones carnales, “..yo me voy para aquí, tu te vas para allá..”  o “..yo quiero ser pastor..” ¡NO! Viene un nuevo tiempo hermanos, (aunque no va a ser fácil). Muchos de los que han sido puestos son casados, tienen negocios y una familia que demanda que la atiendan, pero han hecho un pacto con Dios y hay que sacarle el jugo al tiempo. Desde hace varios meses me despierto a las tres de la mañana y tengo que levantarme, y a veces llega la luz de la mañana y no me he vuelto a acostar, y si me acuesto es solo por un ratito. ¡Dios está trabajando dentro mío! Si nosotros queremos servir al Señor debemos estar dispuestos a obedecer. ¿Qué es lo que mas nos cuesta? Ser obedientes. Somos muy dados a dejarnos llevar por la influencia de las palabras de otros y por sus costumbres. Somos competitivos, envidiosos, y nos cuesta obedecer, pero si queremos servir a Dios y un día oír la voz que dice: «..Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor..» (9) ¡Tenemos que ser obedientes!

¿Cómo es con usted? ¿Es fácil ser obediente? Nuestra carne es rebelde. Es rebelión. María quiere decir rebelión. Dios escogió a la “carne rebelde” para darle forma a su Hijo. De la misma manera Dios escoge a rebeldes como nosotros para formar al Hijo adentro. Sería bueno que lo confesara, “..soy rebelde..”  Dios no tomó gente fácil, tomó lo dificil. A veces pensamos que somos los únicos que tenemos problemas, pero quiero decirle que TODOS tenemos problemas, que somos rebeldes por naturaleza. El violento, (el extrovertido) tiene muchos problemas, pero el tranquilo, (el introvertido, el que se lo guarda todo) también tiene problemas, porque somos humanos.

Formados para esperar el tiempo de Dios

David con sus hombres fue elegido rey y enseguida organizó la conquista de Jerusalén, pero lo importante es que lo hizo en el tiempo de Dios, en la guía del Espíritu Santo y después de haber tenido una escuela de casi veinte años. Leamos desde el verso siete, «..Pero David tomó la fortaleza de Sion, la cual es la ciudad de David..» (10) ¿Sabe qué quiere decir Jerusalén? Quiere decir PAZ, y cuando llegamos a las alturas de Dios, entonces entendemos lo que quiere decir el apóstol Pablo a los Filipenses «..Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús..» (11) (Cuando uno viene a Dios tiene paz con Él, pero cuando uno lo busca de todo corazón, y se forma en su escuela llega a tener la paz de Dios). Hay una diferencia muy grande en tener paz con Dios a tener la paz de Dios.

Dice este pasaje que David conquistó al enemigo, «..la fortaleza de Sion..» o sea, conquistó a un enemigo afincado, a un enemigo que decía que le eran suficiente “los ciegos y cojos” para echar a David (porque otros habían pretendido sacarlos y no pudieron). Sin embargo, en la unción del Espíritu Santo David conquistó esa fortaleza. Este cuadro nos enseña que cuando nos proponemos cosas en Dios y sabemos esperar el tiempo, vamos a conquistar esas cosas. Hermano, es fácil programar. Es fácil decir: “..vamos a tener una campaña para impactar la ciudad..” Hacemos un programa con un montón de hermanos de la iglesia que con sinceridad oran y buscan a Dios, pero luego tenemos la campaña y no pasa nada. Yo he estado en varias campañas programadas en donde no ha pasado nada, pero cuando entramos en el tiempo de Dios entonces sí vamos a impactar.

Nunca me olvido el año 1953. Dios trajo una campaña que comenzó a llenar los estadios en Argentina y hubo que cambiar de un estadio a otro porque la gente no entraba. Había tanta gente afuera como adentro del estadio. Ese movimiento de Dios llegó a reunir a mas de doscientas mil personas. ¡En una noche se abrió el país! ¡Se abrió Sudamérica a una nueva luz! Pero hermano, este avivamiento llegó después de años de oración y de muchas vigilias. Recuerdo que desde el año 1950 todas las iglesias oraban, tenían vigilias y cadenas de oración. Tenían cultos especiales pidiendo y clamando ¡Dios, vuelve a Argentina! ¡Haz algo en Argentina! ¡Convence a Argentina! ¡Trae una nueva cosecha! y Dios trajo tanto, tanto, tanto, que ya no había control. Los siervos de Dios no estaban preparados para semejante evento.

Uno puede programar una campaña, hacer volantes y poner avisos en la radio, pero no pasa nada. Nosotros tuvimos una experiencia en el año 1969 de hacer una campaña en una ciudad grande y después de varias noches se salvaron tres personas, (Dos vinieron a la iglesia y después no quedó ninguno), pero cuando llegó el tiempo de Dios, cuando oramos y buscamos a Dios desde el primero de enero de ese año, llegamos al mes de Julio y ya respirábamos un ambiente de avivamiento. (La campaña empezaba en Agosto) Hermanos, tuvimos la campaña y en una semana había ¡Diez mil personas en un estadio! Terminó la campaña y el predicador que fue invitado se fue y nunca la gente preguntó ¿Por qué? Dios siguió obrando e inmediatamente la semana siguiente se abrió otra ciudad y también vinieron miles, y ese avivamiento no ha cesado por veintiocho años tomando toda la provincia.

Cuando Dios se mueve y nos movemos en el Espíritu, conquistamos lo que va a ser el asiento y el cuartel donde nos vamos a mover. ¡Qué importante es formar un hogar, criar hijos y expandirlos! La Iglesia es un hogar y vienen toda clase de sacudidas pero no tenemos que retroceder, sino expandirnos en una visión. Note que en el verso siete dice «..Pero David tomó la fortaleza de Sión..» No dice “el ejército” sino solamente David, porque de estas palabras aprendemos el principio de que es el líder que conoce a Dios quién conduce a la gente a la conquista. Y si leemos el verso nueve vamos a encontrar que dice que no solo la conquistó sino que moró toda su vida en aquel lugar.

Formados para llevar a cabo la visión

David tenía una visión. La visión nos pone en marcha. Dios le hizo una promesa a Abraham y aunque David fue el conquistador mas grande, nunca llegó a las fronteras que Dios le prometió a Abraham. ¿Cuál es su visión? Yo sé que en lo natural soñamos con una hermosa casa y un hermoso auto. Soñamos con un yate, con una casa de verano y con todo lo que podamos ponernos encima. Soñamos con una gran carrera, un comercio y una gran familia. Es bueno tener una visión, pero desde que Dios escogió a David él tenía esta visión: “..un día me voy a plantar en Jerusalén por el poder de Dios y desde allí voy a gobernar todo el país, y voy a conquistar toda la tierra que Dios le prometió a Abraham hace cientos de años..”  Dejemos de lado nuestra visión natural y que no es mala, hay cosas buenas, pero es mucho mejor ver qué visión tenemos en Dios.

¿Qué visión tiene usted para este año? ¿Vivir la vida? ¿Apacentarse a si mismo? ¿Qué visión tenemos en Dios? ¿adónde deseamos llegar? Según la visión que tengamos Dios tiene que formarnos, tiene que capacitarnos. Por ejemplo: Es lo normal que una pareja tenga un hijo a la vez. Si vienen mellizos hay problemas, y si son tres o cinco como ha sucedido algunas veces, no podemos solos. Tiene que venir el gobierno a ayudarnos, ¿Verdad? Porque si con uno hay problemas ¡Cómo será con dos! Se multiplica el llanto, el trabajo, el desvelo, los problemas. Tenemos que prepararnos de uno a la vez. Esto hace a una madre y a un padre, los forma. Yo pregunto: ¿Tenemos la visión de una iglesia madre que se expande? Personalmente ya lo he vivido y esa siempre fue la visión del Movimiento, de expansión y de multiplicación, pero para lograrlo Dios tiene que formar vidas.

David tenía la visión, pero para poder ser un rey que presida y que usara bien el liderazgo tenía que ser formado. Ahora, si ustedes me dan libertad, quiero expresar algunas cosas. Estoy hablando con discípulos que quieren ser hombres de Dios y que están en formación. ¿Sabe que cuando nosotros venimos al servicio tenemos muchas niñerías? y usted dice: “..¡NO!!! Yo no tengo ni doce, ni trece años, tengo cuarenta o cincuenta...” Yo le contesto que a los cuarenta, a los cincuenta, y a los sesenta hay niñerías. Hay personas que no vivieron su niñez y que la quieren vivir a los cuarenta o cincuenta años. Somos como aquel viejo de bigotes que porque no le sacaron una fotografía desnudo cuando era bebé quizo sacársela a los setenta años. Tal vez pensamos ¡Que ridículo! Hermano, también hay cosas ridículas dentro de nosotros. Necesitamos ir creciendo.

Formados para resistir la presión.

David conquistó la fortaleza, contó con el poder del Espíritu de Dios para llegar al lugar y cuando conquistó al enemigo habitó en ese lugar. Ese iba a ser su centro y su cuartel general. Allí Dios lo había plantado. No se había plantado el mismo, Dios lo plantó, y todo el testimonio coincide: «..Y David iba adelantando y engrandeciéndose, y Jehová Dios de los ejércitos estaba con él..» (12) Querido consiervo, para conquistar y habitar en el lugar que Dios nos da, tenemos que crecer. Cuántas veces nos hacemos esta pregunta: ¿Por qué vamos para abajo en vez de ir para arriba? Es que Dios está probando el fundamento. Antes que vengan cientos de personas para una obra nueva Dios tiene que probar el cimiento. Usted y yo somos cimientos porque toda esa hermandad que vendrá va a descansar sobre nosotros, sobre nuestro ejemplo, sobre nuestras palabras, sobre nuestra manera de ser, sobre nuestra manera de hablar, sobre nuestro testimonio. Entonces, llegamos a la conclusión que Dios quiere hacer algo grande pero muchos de nosotros no estamos preparados.

Formados para resistir al enemigo

Dios preparó a David, pero también preparó a muchos hombres que lo ayudaron y que formaron un equipo en donde cada uno tenía su lugar. David conquistó, habitó, y se engrandecía, sin embargo, no tardaron en llegar los primeros ataques del enemigo. Dice el verso diecisiete: «..Oyendo los filisteos que David había sido ungido por rey sobre Israel, subieron todos los filisteos para buscar a David; y cuando David lo oyó, descendió a la fortaleza..» (13) Los filisteos son los eternos enemigos del pueblo de Dios, y representan a los carnales que están alrededor que no comprenden la obra del Espíritu y se vuelven enemigos. Querían la cabeza de David. Pensaban que destruyendo la cabeza lo destruían todo. Cuando el diablo puede dar el golpe a la cabeza lo destruye todo, porque la cabeza es la que piensa. David era el que tenía la visión, era aquel a quien Dios le había dado la palabra. Por eso, el enemigo quiere destruir al jefe del hogar, porque si lo logra destruye a los hijos y los dispersa por cualquier camino, para que luego vayan y formen un hogar idéntico al que ellos formaron. El diablo quiere destruir la sociedad destruyendo la cabeza. El diablo quiere destruir la iglesia destruyendo al pastor. Por eso, es que Dios tiene que preparar a los líderes.

Si usted quiere ser un líder tiene que dejar que Dios lo prepare y que lo lleve por un camino dificil, por un camino de angustia. ¿Se imagina a David diciendo? “..Ahora llegué al trono, estoy en Jerusalén, habito en la fortaleza, aquí está mi ciudad, tengo miles que me defienden.  Ahora sí que no tengo mas  problemas..” ¿Qué? Los problemas están a la orden del día. Hay cosas que hay que vivirlas diariamente. Uno no puede decir “..no tengo tiempo para ir al baño...voy a ir al baño una vez por mes..” Antes de llegar al mes se muere porque nadie puede vivir de esa manera. “..Voy a dormir una vez por mes...voy a comer una vez por mes..” ¿Comería así? ¡Ni loco! ¡Me como todo lo que encuentro! Tenemos problemas diarios. Tenemos que pelear luchas diarias. Todos pasamos por este proceso. Dios nos ha llamado a conquistar y defender el lugar que él nos ha preparado. Cuando David oyó que los filisteos subieron para buscarlo, no se durmió en los laureles ¿Qué hizo? «..descendió a la fortaleza..» Debemos estar alertas porque tenemos un enemigo que no sabemos por dónde va a aparecer. No tenemos que dejarle puertas abiertas. Tenemos que cuidar cómo y cuándo hablamos, (Eso es muy importante) porque si no nos cuidamos le dejamos puertas abiertas. Por eso, se rompen muchos matrimonios. Seamos conscientes que tenemos un enemigo mortal y cuando llega tenemos que saber como tratarlo.

Formados para depender de Dios

Veamos qué hizo David cuando vinieron sus enemigos: «..Y vinieron los filisteos, y se extendieron por el valle de Refaim. Entonces consultó David a Jehová, diciendo: ¿Iré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y Jehová respondió a David: Ve, porque ciertamente entregaré a los filisteos en tu mano..» (14) Hermanos, somos animales de costumbre y tenemos la tendencia a hacer las cosas siempre igual, desde el pastor para abajo. Tenemos que luchar con esas cosas. Ayer nos salió bien algo y pensamos que hoy otra vez nos va a salir bien. No todo se sana con una aspirina. Para un dolor de cabeza esta bien una aspirina, pero para un cáncer no. Cuando estamos peleando las batallas en Dios tenemos que estar alerta para saber por dónde va a venir el enemigo, y cuando viene tenemos que tener claro cómo luchar contra él. Aprendamos de David, que aunque era un guerrero experimentado, no salió a la batalla sin consultar al Señor. «..¿Iré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano?..» (15) Eso nos enseña que tenemos que depender de Dios.

Cuando tenemos la guía de Dios el enemigo viene por celos, de la misma manera que los filisteos cargaron contra David. No podían soportar que ese hombre que tiempo atrás andaba de cueva en cueva, de desierto en desierto, ahora estuviera en honra. ¡Cuántas veces parece que no podemos progresar! Viene el enemigo y nos insulta, nos pone en vergüenza y nos susurra al oído: “..TU NO VALES NADA, ¿DE QUE TE LA DAS?..” ¿Nunca oyó esa voz? Esa voz que lo deprime y lo aplasta hasta que pareciera que el diablo nos pone el pie encima. ¡PERO NO! Dice el apóstol Pablo a los Romanos: «..Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies..» (16) La iglesia esta llamada a ser vencedora, pero tenemos que ayudarnos unos a otros, exhortarnos unos a otros, y también encontrar la guía perfecta del Espíritu Santo.

¡Cuántas veces el enemigo viene con impetuosidad! ¡Con agresividad! ¡Con un profundo espíritu de incredulidad contra nosotros! Los filisteos vinieron contra David, quizá pensando: “..David, te vamos a sacar de ahí..” ¡No podían creer que habían perdido Jerusalén! pero David los derrotó y ellos huyeron dejando sus ídolos a los que David quemó junto a sus hombres. ¡Gloria a Dios! Todo lo que sea del enemigo no lo queremos, especialmente sus ídolos. Sin embargo, los filisteos vinieron de nuevo: «..Y los filisteos volvieron a venir, y se extendieron en el valle de Refaim..» (17) Hermano, el enemigo es persistente. Insiste con sus ataques. Es por eso que vienen pruebas constantemente. Y cuando el enemigo volvió al ataque, Dios le marcó nuevamente a David, la estrategia de guerra. «..Y consultando David a Jehová, él le respondió: No subas, sino rodéalos, y vendrás a ellos enfrente de las balsameras. Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras, entonces te moverás; porque Jehová saldrá delante de ti a herir el campamento de los filisteos. Y David lo hizo así, como Jehová se lo había mandado; e hirió a los filisteos desde Geba hasta llegar a Gezer..» (18) David salió victorioso porque hizo tal como Dios se lo había ordenado. ¡Qué importante es hacer las cosas tal como el Señor nos ordena!

Formados para obedecer (conclusión)

¿Es fácil hacer las cosas como el Señor nos ordena? Seamos sinceros, ¿Es fácil obedecer minuciosamente la palabra de Dios? Muchas veces somos sorprendidos en una falta y lo negamos. Tratamos de torcer las cosas de tal manera que no parezca lo que realmente es. ¡Lo negamos! Pero no podemos negar lo que es una verdad a gritos. David hizo conforme Dios le dijo. Si usted y yo buscamos a Dios para hacer lo que el Señor quiere tenemos que estar dispuestos a obedecer. Si no es así, mejor no lo busquemos, porque cuando buscamos sinceramente a Dios, él nos puede dar ordenes que no esperamos. Por ejemplo, nosotros pensamos que es el tiempo de hacer algo y Dios dice “..no es el tiempo..”  David quería hacer un templo para el Señor y Dios le dijo ¡No!, tu hijo lo construirá. Tu has derramado mucha sangre y no me vas a edificar un templo. David en sus conquistas había acumulado todos los materiales para el templo, pero Dios no le permitió edificar el templo que luego construyó Salomón.

¿Qué es buscar a Dios hermanos?. Tenemos que buscarle sabiendo que nos dará una orden y que de obedecerla depende nuestra vida, porque estamos para hacer la voluntad de Dios. Amén. Es muy bueno eso porque hoy en día muchas veces nos enredamos en diferentes cosas y pensamos que somos espirituales. En vez de seguir la voz de Dios seguimos los rumores de los demás. Pero Dios quiere guiarnos siempre, por eso tenemos que aprender a consultar a Dios en todo, a tener el oído abierto y a OBEDECER si queremos que Dios nos bendiga. Amén.

                                               Pastor Hugo Contreras

Referencias Bíblicas:

(1) 2º Samuel 5: 1 al 4. (2) 1º Samuel 25:26. (3) 1º Samuel 25:31. (4) 1º Crónicas 12:22. (5) 1º Crónicas 12:38. (6) Isaías 14:27 (7) 2º Samuel 5:2. (8) 2º Samuel 5:6. (9) Mateo 25:21. (10) 2º Samuel 5:7. (11) Filipenses 4:7. (12) 2º Samuel 5:10. (13) 2º Samuel 5:17. (14) 2º Samuel 5: 18 y 19. (15) 2º Samuel 5:19. (16) Romanos 16:20. (17) 2º Samuel 5:22. (18) 2º Samuel 5: 23 al 25.