| Formados
para Obedecer, (Segunda Parte) |
| Por el pastor Hugo Contreras
|
Formados en la escuela
de Dios
En
este último tiempo, por mas de cuatro meses estuve enseñando
el tema “la escuela de Dios”, en donde somos formados
para cumplir los propósitos para los cuales él nos ha
llamado. Dios nos ha llamado con un propósito, tenemos
que aceptarlo. Tenemos que entender que Dios no nos ha
llamado a “calentar el banco” en la iglesia y tener una
tarjeta de miembro pero quedarnos cuando Él venga. Dios
nos ha llamado a prepararnos para su servicio pero tenemos
que echarle ganas. Tenemos que ponernos en las manos de
Dios. Tenemos que ser responsables delante de Dios. No
debemos permitir que la palabra que recibimos caiga en
saco roto. Debemos recibir la amonestación de Dios, admitirla,
ser corregidos y ponernos en sus manos para su servicio.
Leamos
el capítulo cinco del Segundo Libro de Samuel: «..Vinieron
todas las tribus de Israel a David en Hebrón y hablaron,
diciendo: Henos aquí, hueso tuyo y carne tuya somos. Y
aun antes de ahora, cuando Saúl reinaba sobre nosotros,
eras tú quien sacabas a Israel a la guerra, y lo volvías
a traer. Además Jehová te ha dicho: Tú apacentarás a mi
pueblo Israel, y tú seras príncipe sobre Israel. Vinieron,
pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y
el rey David hizo pacto con ellos en Hebrón delante de
Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel. Era David
de treinta años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta
años..» (1)
David
tenía treinta años, Dios le llamó cuando era un muchachito
(con aproximadamente diecisiete años). La unción vino
sobre él y Dios le usó poderosamente en esa edad juvenil.
Era tan glorioso lo que hizo, que su nombre estaba en
los coros que cantaban en las danzas. Sin embargo, luego
de ese tiempo, Dios lo llevó al desierto, a la cueva de
Adulam y a las montañas por espacio de doce años, para
tratar con él, y de esa manera formar un rey para Israel.
Además, cuando Dios le permitió entrar en los comienzos
de su reino, no le dio todo Israel, le dio solamente una
tribu por siete años y medio. Dios tiene una gran preparación
para sus escogidos, porque formar a una persona para una
gran responsabilidad cuesta mucho. Yo pregunto: ¿Cuánto
cuesta formar un buen doctor? ¿Un año? ¿Once? ¿Doce? Yo
creo que con práctica y todo cuesta por lo menos doce
años. Vuelvo a preguntar: ¿Cuánto cuesta formar un hombre
o una mujer de Dios...? Hermano, cuántas veces parece
que ya lo sabemos todo, que ya vencimos al gigante, y
que ya somos tan populares que se nos sube el humo a la
cabeza. Dios nos usa de alguna manera y creemos que somos
“el gran queso” pero ¿Sabe una cosa? Solamente somos el
agujero del queso. Es duro eso, pero es una verdad. Por
ese motivo, Dios tiene que prepararnos.
Muchas
veces nos preguntamos ¿Por qué nos pasan tantas cosas?
Tenemos que pasar por un mar de problemas que surgen continuamente,
y no los queremos pasar. ¡Qué pena grande! ¡Nos estamos
escapando de la escuela antes de graduarnos! Y el escape
viene porque no aguantamos la presión del desierto. Quisiéramos
hacer “grandes cosas” y la mayoría al frente. No queremos
ser estómago, (un órgano que no se ve pero es vital para
nuestras vidas). Todos queremos ser ojos, boca, cara,
manos, pero para eso, Dios tiene que formarnos.
¡Deja que Dios obre en
ti!
¡Cuántos
recuerdos habrán pasado por la mente de David cuando vinieron
todas las tribus a Hebrón y le dijeron henos aquí, hueso
y carne tuya somos! “..¡Qué batallas he peleado! ¡En
qué montes he estado! ¡En cuántas dificultades me he visto!
¡Cuántas veces me quisieron apedrear mis propios compañeros!
Sufrimos pérdida, fuego, traiciones, sufrimos continua
persecución. ¡Cuántas veces estaba casi listo a renunciar
pero ahora ha llegado el día de la gloria!..” ¿Sabe
una cosa? Para que el vaso pueda permanecer tenemos que
ser formados, porque sino somos formados por Dios, en
el tiempo cuando él nos use pereceremos. Le dije a un
hermano en medio de las pruebas que estaba pasando “..¡Deja
que Dios obre en ti!..” ¡Hoy te dan ganas de patearlo
al pastor! pero un día vas a llorar porque no lo tienes
cerca. ¡Cuánto debemos dar gracias a Dios por su proceso
en nuestras vidas! Es verdad que todos tenemos dentro
de nosotros un poder de autodefensa. Dios nos lo dio para
bien. Pero también ese poder de autodefensa muchas veces
son esos “pedacitos de carne” que tenemos y que no permiten
que el Espíritu de Dios obre en nosotros. ¿Se imagina?
Toda una escuela y un tiempo de preparación para ser rey
de Israel. ¡Y no un rey cualquiera! Sino aquel que conduciría
a todo un pueblo en el Espíritu a la conquista. ¡Qué hermoso
es esperar el día de Dios!
Si
leemos el capítulo anterior y el capítulo tres, vamos
a encontrar que había una larga guerra entre la casa de
Saúl y de David, (la carne y el Espíritu), pero el Espíritu
iba progresando y la carne se iba debilitando. En esta
historia había dos personajes, uno era Abner y el otro
Is-boset. Abner era el general que puso a Is-boset como
rey porque quería que la carne siguiera presidiendo a
Israel. Abner fue muerto por Joab, el general de David.
Is-boset fue muerto por dos locos que entraron en su habitación
y lo mataron. ¿Qué hizo David? Mató a todos esos que trajeron
esas “buenas nuevas”. Hermano, atienda bien esto: DAVID
NO MATO A NADIE PARA ENTRAR EN SU PUESTO. Eso lo tenemos
que marcar bien claramente. El no mató a nadie. No se
encargó de “limpiarse el camino” para llegar al trono.
Me vienen a la mente las palabras de Abigail cuando un
día David ciñó la espada para ir sobre la casa de aquel
mezquino que no le quizo dar de comer. Ella se postró
y le dijo: «..vive Jehová, y vive tu alma, que Jehová
te ha impedido el venir a derramar sangre y vengarte por
tu propia mano..» (2) y también le dijo que cuando
llegue al reino «..no tendrás motivo de pena ni remordimientos
por haber derramado sangre sin causa, o por haberte vengado
por ti mismo..» (3) ¡Qué mujer valiente! Era una mujer
que tenía mas que faldas. Era varonil en Dios, en el espíritu.
Sabía pararse en Dios y frenó el error que podía haber
cometido David y que le hubiera costado muchas lágrimas.
De esta manera, Dios envía una persona y nos frena muchas
veces en nuestras locuras, para que no entremos con nuestras
manos manchadas con sangre al servicio a Dios. David no
tuvo que eliminar a nadie porque supo esperar el tiempo
de Dios, y cuando llegó ese tiempo la Biblia dice que:
«..Vinieron todas las tribus de Israel, a David en
Hebrón..»
Si
usted quiere conocer la lista de los que vinieron a David
tendría que ir a todo el Capítulo doce del primer libro
de Crónicas. Por ejemplo, leemos el verso veintidos «..Porque
entonces todos los días venía ayuda a David, hasta hacerse
un gran ejército, como ejército de Dios..» (4) verso
treinta y ocho: «..Todos estos hombres de guerra, dispuestos
para guerrear, vinieron con corazón perfecto a Hebrón,
para poner a David por rey sobre todo Israel; asimismo
todos los demás de Israel estaban de un mismo ánimo para
poner a David por rey..» (5) Vino a Hebrón tanta gente
que formaron un ejército de miles. Cada tribu trajo su
líder de guerreros y allí tuvieron un festín de tres días
con abundante alimento porque todos acudieron trayendo
alimentos. ¿Ahora entiende? Cuando llega el tiempo de
Dios todos nos apoyan.
Dios también forma a los
colaboradores
¡Mire
que expresión! «..hueso tuyo somos y carne tuya somos..»
¿Sabe que en este pasaje se esta mencionando la misma
palabra que se usa para el matrimonio? (Lea Efesios capítulo
cinco) ¡Somos uno contigo! ¡Aquí estamos contigo para
vencer o para morir! Hermano, cuando nosotros permitimos
que en su tiempo Dios nos prepare, el Señor también prepara
a los colaboradores. Algunos de ustedes han pasado por
un desierto de muchas tormentas pero ha llegado el día.
¡Estamos en el año del jubileo! ¡Se abren las prisiones
y todos libres son! Es el año de la restauración gloriosa
cuando cada uno va a volver a su posesión y a su familia
y va a entrar en los carriles y en los cauces que Dios
ha preparado para nosotros. Por eso, tenemos que obedecer.
No se fije en la edad que tiene. No se crea viejo antes
de tiempo. Usted va a entrar en los propósitos de Dios
y yo también.
Dios
va a hacer una revolución con los jóvenes que se están
preparando y va a hacer una revolución con los hombres
y con los matrimonios. Va a levantar a las mujeres y vamos
a alcanzar todo lo que Él ha dicho. Hay que mirarlo por
fe, porque Dios nos está formando y nos tenemos que mover.
Asi que ¡Señor henos aquí! Sabe que esto es una confesión
que se hacía delante de Dios, y delante de ese hombre
escogido, «..hueso tuyo somos y carne tuya somos..».
Era como decir: “..me pego a ti, me agarro a ti..”
(no es politiquería hermanos, no es adulación, es darnos
en el espíritu). Es como decir: “..aquí estamos, en el cauce, queremos pelear contigo..”
Dice este pasaje que todos los días venía tanta gente
que se hizo «..un gran ejército, como ejército de Dios..»
Formados para el gran avivamiento
Hermanos
queridos, en toda la tierra Dios está levantando ese ejército.
Lo está levantando aquí y en todo lugar. Vamos a creer
que nuestras ciudades van a tener un avivamiento como
nunca lo han tenido. ¿Sabe qué es un verdadero avivamiento?
Es cuando Dios mueve a toda una ciudad. Yo he estado en
varios lugares donde Dios ha movido a la ciudad entera
y eso cuesta. ¿Sabe por qué? Porque hay enemigos. Espíritus
inmundos que en su momento Dios los va a quitar de en
medio, «..Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado,
¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida ¿quién la hará
retroceder?..». (6) No hay diablo que pueda impedirlo,
Dios lo hará con o sin nosotros, y lo que debemos decir
es: ¡Señor no me dejes! Yo quiero estar en mi lugar.
Con
esta palabra «..hueso tuyo y carne tuya somos..»
Dios nos está poniendo en un mismo espíritu de
unidad, pero no de unidad política: (“..si me das este
puesto o si me dejas hacer esto yo te sigo, pero si no,
¡no!..”) De la única manera en que Dios puede trabajar,
es cuando cada uno toma su lugar y dispone a Dios su tiempo
con dedicación y consagración. (Estoy hablando de líderes
de jóvenes, de varones, de matrimonios). Si hay disposición,
¡Claro que Dios lo va a hacer! pero cuesta si no estamos
formados, por eso Dios no ha dado “con un palo” a unos
cuántos. Nos ha sacado la alfombra del piso y nos ha llevado
a las espinas del desierto. Han venido “mordidas” de acá
y de allá, y no mordidas chicas sino mordidas de tiburón.
Muchos de nosotros tenemos heridas que no se ven,
y necesitaríamos una radiografía del Espíritu Santo para
que se vean. David había sido tratado duramente, pero
llegado el momento estaba formado por Dios. ¿Acaso lo
vemos diciendo?: “..¿Ahora se dan cuenta canallas?..”
Cuántas veces tomamos esa actitud “..¿Recién ahora
me lo dicen, incrédulos? ¿Por qué no me lo dijeron antes
de que pasara semejante camino, semejante avenida de pruebas?..”
Dios
estaba formando a David pero también estaba formando al
ejército. Estaba formando al líder para capitanear, pero
también estaba formando a los que iban a exponerse, a
los que iban a servirle sin doblez de corazón. «..eras
tú quién sacabas a Israel a la guerra y lo volvías a traer.
Además Jehová te ha dicho: Tu apacentarás a mi pueblo
Israel, y tú serás príncipe sobre Israel..» (7) ¡Cómo
viene la hora y el momento del reconocimiento de un siervo
de Dios! Si leemos el verso tres, encontraremos que ya
no eran las tribus con un representante. Vinieron todos
los ancianos los cuales serían una multitud, y el rey
hizo pacto con ellos delante de Jehová.
¿Qué
es un pacto? Pacto es compromiso. Nosotros tenemos un
pacto de sangre y un pacto de espíritu. Hay algunas personas
que se hacen un corte o se sacan un poquito de sangre
y la unen a la sangre de otra persona para hacer un pacto
de sangre. ¿Sabe una cosa? Yo hice un pacto de sangre
con el Señor Jesús porque su sangre me limpió de todo
pecado. Los que hemos sido realmente limpiados por la
sangre de Jesucristo podemos hacer un pacto, un compromiso
que no se puede romper. Yo hice un pacto con algunos hermanos
hace mas de cuarenta años y han pasado muchas cosas pero
no se ha roto ese pacto. En ese pacto nos dimos la mano
y establecimos un compromiso: QUEREMOS EL PAIS PARA
CRISTO. No era fácil, como palabras eran muy bonitas,
pero los años corrieron y ese movimiento del Espíritu
comenzó a establecerse en cada cabecera de provincia.
La obra ha crecido a miles de iglesias en cuarenta años.
Hermanos, tenemos que hacer un pacto.
Formados para conquistar
La
historia continúa, y dice la Biblia que ungieron a David
por rey. David tenía treinta años cuando comenzó a reinar.
En Jerusalén reinó siete años y sobre todo Israel treinta
y tres años. En total cuarenta años. Ahora veamos: Ya
estaba el rey. También estaba el ejército, y ahora ¿Qué
hacían? Tenían que comenzar otra etapa. Dice el verso
seis: «..Entonces marchó el rey con sus hombres a Jerusalen
contra los jebuseos que moraban en aquella tierra; los
cuales hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás acá,
pues aun los ciegos y los cojos te echarán (queriendo
decir: David no puede entrar acá)..» (8) Vemos que
marchó el rey con sus hombres a Jerusalén, que estaba
en manos de los jebuseos. Si usted mira los libros de
Josué y Jueces y busca la referencia va a encontrar que
la tribu de Judá quizo echar a los jebuseos y no pudo.
Los de Benjamín tambien quisieron echar a los jebuseos
y no pudieron, porque no era el tiempo de Dios, pero cuando
viene el tiempo de Dios no hay jebuseo que se resista,
porque lo que Dios hace ¿Quién lo va a estorbar? ¡Gloria
a Dios! ¡Era el momento de tomar Jerusalén! y la
victoria no sería solamente para David sino para todo
un ejército de personas comprometidas, y no por conveniencia
o por simpatía. NO!!! Era un compromiso en Dios. Cuando
nosotros hicimos ese compromiso en Dios no teníamos sueldo,
solamente una visión. Muchas veces nos reunimos a orar
y llorar en la presencia de Dios. Compartíamos las camisas,
los zapatos, la ropa, el dinero que teníamos. Compartíamos
las lágrimas y las sonrisas. Hoy en día muchos pastores
cambian de auto mas seguido que los profesionales de la
ciudad, y eso va a suceder en toda América Latina. Hermanos,
¡Esta sucediendo! ¿Por qué? Porque Dios se está levantando
de su Santa morada y esta obrando con el poder de su Espíritu
Santo.
Hermano,
gócese porque empieza otra etapa y ahora mas que nunca
necesitamos estar con los ojos abiertos, porque no podemos
hacer un plan carnal. Vamos a seguir la guía del Espíritu
Santo y él nos va a dar líderes para que nos guíen en
distintas áreas, aun en cosas pequeñas y que nadie las
tiene en cuenta. Como por ejemplo, la limpieza. Van a
empezar a surgir obreros, no para hacer divisiones carnales,
“..yo me voy para aquí, tu te vas para allá..”
o “..yo quiero ser pastor..” ¡NO! Viene
un nuevo tiempo hermanos, (aunque no va a ser fácil).
Muchos de los que han sido puestos son casados, tienen
negocios y una familia que demanda que la atiendan, pero
han hecho un pacto con Dios y hay que sacarle el jugo
al tiempo. Desde hace varios meses me despierto a las
tres de la mañana y tengo que levantarme, y a veces llega
la luz de la mañana y no me he vuelto a acostar, y si
me acuesto es solo por un ratito. ¡Dios está trabajando
dentro mío! Si nosotros queremos servir al Señor debemos
estar dispuestos a obedecer. ¿Qué es lo que mas nos cuesta?
Ser obedientes. Somos muy dados a dejarnos llevar por
la influencia de las palabras de otros y por sus costumbres.
Somos competitivos, envidiosos, y nos cuesta obedecer,
pero si queremos servir a Dios y un día oír la voz que
dice: «..Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido
fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor..»
(9) ¡Tenemos que ser obedientes!
¿Cómo
es con usted? ¿Es fácil ser obediente? Nuestra carne es
rebelde. Es rebelión. María quiere decir rebelión. Dios
escogió a la “carne rebelde” para darle forma a su Hijo.
De la misma manera Dios escoge a rebeldes como nosotros
para formar al Hijo adentro. Sería bueno que lo confesara,
“..soy rebelde..” Dios no tomó gente fácil, tomó lo dificil. A
veces pensamos que somos los únicos que tenemos problemas,
pero quiero decirle que TODOS tenemos problemas, que somos
rebeldes por naturaleza. El violento, (el extrovertido)
tiene muchos problemas, pero el tranquilo, (el introvertido,
el que se lo guarda todo) también tiene problemas, porque
somos humanos.
Formados para esperar el
tiempo de Dios
David
con sus hombres fue elegido rey y enseguida organizó la
conquista de Jerusalén, pero lo importante es que lo hizo
en el tiempo de Dios, en la guía del Espíritu Santo y
después de haber tenido una escuela de casi veinte años.
Leamos desde el verso siete, «..Pero David tomó la
fortaleza de Sion, la cual es la ciudad de David..»
(10) ¿Sabe qué quiere decir Jerusalén? Quiere decir PAZ,
y cuando llegamos a las alturas de Dios, entonces entendemos
lo que quiere decir el apóstol Pablo a los Filipenses
«..Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento,
guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en
Cristo Jesús..» (11) (Cuando uno viene a Dios tiene
paz con Él, pero cuando uno lo busca de todo corazón,
y se forma en su escuela llega a tener la paz de Dios).
Hay una diferencia muy grande en tener paz con Dios a
tener la paz de Dios.
Dice
este pasaje que David conquistó al enemigo, «..la fortaleza
de Sion..» o sea, conquistó a un enemigo afincado,
a un enemigo que decía que le eran suficiente “los ciegos
y cojos” para echar a David (porque otros habían pretendido
sacarlos y no pudieron). Sin embargo, en la unción del
Espíritu Santo David conquistó esa fortaleza. Este cuadro
nos enseña que cuando nos proponemos cosas en Dios y sabemos
esperar el tiempo, vamos a conquistar esas cosas. Hermano,
es fácil programar. Es fácil decir: “..vamos a tener
una campaña para impactar la ciudad..” Hacemos un
programa con un montón de hermanos de la iglesia que con
sinceridad oran y buscan a Dios, pero luego tenemos la
campaña y no pasa nada. Yo he estado en varias campañas
programadas en donde no ha pasado nada, pero cuando entramos
en el tiempo de Dios entonces sí vamos a impactar.
Nunca
me olvido el año 1953. Dios trajo una campaña que comenzó
a llenar los estadios en Argentina y hubo que cambiar
de un estadio a otro porque la gente no entraba. Había
tanta gente afuera como adentro del estadio. Ese movimiento
de Dios llegó a reunir a mas de doscientas mil personas.
¡En una noche se abrió el país! ¡Se abrió Sudamérica a
una nueva luz! Pero hermano, este avivamiento llegó después
de años de oración y de muchas vigilias. Recuerdo que
desde el año 1950 todas las iglesias oraban, tenían vigilias
y cadenas de oración. Tenían cultos especiales pidiendo
y clamando ¡Dios, vuelve a Argentina! ¡Haz algo en
Argentina! ¡Convence a Argentina! ¡Trae una nueva cosecha!
y Dios trajo tanto, tanto, tanto, que ya no había control.
Los siervos de Dios no estaban preparados para semejante
evento.
Uno
puede programar una campaña, hacer volantes y poner avisos
en la radio, pero no pasa nada. Nosotros tuvimos una experiencia
en el año 1969 de hacer una campaña en una ciudad grande
y después de varias noches se salvaron tres personas,
(Dos vinieron a la iglesia y después no quedó ninguno),
pero cuando llegó el tiempo de Dios, cuando oramos y buscamos
a Dios desde el primero de enero de ese año, llegamos
al mes de Julio y ya respirábamos un ambiente de avivamiento.
(La campaña empezaba en Agosto) Hermanos, tuvimos la campaña
y en una semana había ¡Diez mil personas en un estadio!
Terminó la campaña y el predicador que fue invitado se
fue y nunca la gente preguntó ¿Por qué? Dios siguió obrando
e inmediatamente la semana siguiente se abrió otra ciudad
y también vinieron miles, y ese avivamiento no ha cesado
por veintiocho años tomando toda la provincia.
Cuando
Dios se mueve y nos movemos en el Espíritu, conquistamos
lo que va a ser el asiento y el cuartel donde nos vamos
a mover. ¡Qué importante es formar un hogar, criar hijos
y expandirlos! La Iglesia es un hogar y vienen toda clase
de sacudidas pero no tenemos que retroceder, sino expandirnos
en una visión. Note que en el verso siete dice «..Pero
David tomó la fortaleza de Sión..» No dice “el ejército”
sino solamente David, porque de estas palabras aprendemos
el principio de que es el líder que conoce a Dios quién
conduce a la gente a la conquista. Y si leemos el verso
nueve vamos a encontrar que dice que no solo la conquistó
sino que moró toda su vida en aquel lugar.
Formados para llevar a
cabo la visión
David
tenía una visión. La visión nos pone en marcha. Dios le
hizo una promesa a Abraham y aunque David fue el conquistador
mas grande, nunca llegó a las fronteras que Dios le prometió
a Abraham. ¿Cuál es su visión? Yo sé que en lo natural
soñamos con una hermosa casa y un hermoso auto. Soñamos
con un yate, con una casa de verano y con todo lo que
podamos ponernos encima. Soñamos con una gran carrera,
un comercio y una gran familia. Es bueno tener una visión,
pero desde que Dios escogió a David él tenía esta visión:
“..un día me voy a plantar en Jerusalén por el poder
de Dios y desde allí voy a gobernar todo el país, y voy
a conquistar toda la tierra que Dios le prometió a Abraham
hace cientos de años..”
Dejemos de lado nuestra visión natural y que no
es mala, hay cosas buenas, pero es mucho mejor ver qué
visión tenemos en Dios.
¿Qué
visión tiene usted para este año? ¿Vivir la vida? ¿Apacentarse
a si mismo? ¿Qué visión tenemos en Dios? ¿adónde deseamos
llegar? Según la visión que tengamos Dios tiene que formarnos,
tiene que capacitarnos. Por ejemplo: Es lo normal que
una pareja tenga un hijo a la vez. Si vienen mellizos
hay problemas, y si son tres o cinco como ha sucedido
algunas veces, no podemos solos. Tiene que venir el gobierno
a ayudarnos, ¿Verdad? Porque si con uno hay problemas
¡Cómo será con dos! Se multiplica el llanto, el trabajo,
el desvelo, los problemas. Tenemos que prepararnos de
uno a la vez. Esto hace a una madre y a un padre, los
forma. Yo pregunto: ¿Tenemos la visión de una iglesia
madre que se expande? Personalmente ya lo he vivido y
esa siempre fue la visión del Movimiento, de expansión
y de multiplicación, pero para lograrlo Dios tiene que
formar vidas.
David
tenía la visión, pero para poder ser un rey que presida
y que usara bien el liderazgo tenía que ser formado. Ahora,
si ustedes me dan libertad, quiero expresar algunas cosas.
Estoy hablando con discípulos que quieren ser hombres
de Dios y que están en formación. ¿Sabe que cuando nosotros
venimos al servicio tenemos muchas niñerías? y usted dice:
“..¡NO!!! Yo no tengo ni doce, ni trece años, tengo
cuarenta o cincuenta...” Yo le contesto que a los
cuarenta, a los cincuenta, y a los sesenta hay niñerías.
Hay personas que no vivieron su niñez y que la quieren
vivir a los cuarenta o cincuenta años. Somos como aquel
viejo de bigotes que porque no le sacaron una fotografía
desnudo cuando era bebé quizo sacársela a los setenta
años. Tal vez pensamos ¡Que ridículo! Hermano, también
hay cosas ridículas dentro de nosotros. Necesitamos ir
creciendo.
Formados para resistir
la presión.
David
conquistó la fortaleza, contó con el poder del Espíritu
de Dios para llegar al lugar y cuando conquistó al enemigo
habitó en ese lugar. Ese iba a ser su centro y su cuartel
general. Allí Dios lo había plantado. No se había plantado
el mismo, Dios lo plantó, y todo el testimonio coincide:
«..Y David iba adelantando y engrandeciéndose, y Jehová
Dios de los ejércitos estaba con él..» (12) Querido
consiervo, para conquistar y habitar en el lugar que Dios
nos da, tenemos que crecer. Cuántas veces nos hacemos
esta pregunta: ¿Por qué vamos para abajo en vez de ir
para arriba? Es que Dios está probando el fundamento.
Antes que vengan cientos de personas para una obra nueva
Dios tiene que probar el cimiento. Usted y yo somos cimientos
porque toda esa hermandad que vendrá va a descansar sobre
nosotros, sobre nuestro ejemplo, sobre nuestras palabras,
sobre nuestra manera de ser, sobre nuestra manera de hablar,
sobre nuestro testimonio. Entonces, llegamos a la conclusión
que Dios quiere hacer algo grande pero muchos de nosotros
no estamos preparados.
Formados para resistir
al enemigo
Dios
preparó a David, pero también preparó a muchos hombres
que lo ayudaron y que formaron un equipo en donde cada
uno tenía su lugar. David conquistó, habitó, y se engrandecía,
sin embargo, no tardaron en llegar los primeros ataques
del enemigo. Dice el verso diecisiete: «..Oyendo los
filisteos que David había sido ungido por rey sobre Israel,
subieron todos los filisteos para buscar a David; y cuando
David lo oyó, descendió a la fortaleza..» (13) Los
filisteos son los eternos enemigos del pueblo de Dios,
y representan a los carnales que están alrededor que no
comprenden la obra del Espíritu y se vuelven enemigos.
Querían la cabeza de David. Pensaban que destruyendo la
cabeza lo destruían todo. Cuando el diablo puede dar el
golpe a la cabeza lo destruye todo, porque la cabeza es
la que piensa. David era el que tenía la visión, era aquel
a quien Dios le había dado la palabra. Por eso, el enemigo
quiere destruir al jefe del hogar, porque si lo logra
destruye a los hijos y los dispersa por cualquier camino,
para que luego vayan y formen un hogar idéntico al que
ellos formaron. El diablo quiere destruir la sociedad
destruyendo la cabeza. El diablo quiere destruir la iglesia
destruyendo al pastor. Por eso, es que Dios tiene que
preparar a los líderes.
Si
usted quiere ser un líder tiene que dejar que Dios lo
prepare y que lo lleve por un camino dificil, por un camino
de angustia. ¿Se imagina a David diciendo? “..Ahora
llegué al trono, estoy en Jerusalén, habito en la fortaleza,
aquí está mi ciudad, tengo miles que me defienden.
Ahora sí que no tengo mas
problemas..” ¿Qué? Los problemas están a
la orden del día. Hay cosas que hay que vivirlas diariamente.
Uno no puede decir “..no tengo tiempo para ir al baño...voy
a ir al baño una vez por mes..” Antes de llegar al
mes se muere porque nadie puede vivir de esa manera. “..Voy
a dormir una vez por mes...voy a comer una vez por mes..”
¿Comería así? ¡Ni loco! ¡Me como todo lo que encuentro!
Tenemos problemas diarios. Tenemos que pelear luchas diarias.
Todos pasamos por este proceso. Dios nos ha llamado a
conquistar y defender el lugar que él nos ha preparado.
Cuando David oyó que los filisteos subieron para buscarlo,
no se durmió en los laureles ¿Qué hizo? «..descendió
a la fortaleza..» Debemos estar alertas porque tenemos
un enemigo que no sabemos por dónde va a aparecer. No
tenemos que dejarle puertas abiertas. Tenemos que cuidar
cómo y cuándo hablamos, (Eso es muy importante) porque
si no nos cuidamos le dejamos puertas abiertas. Por eso,
se rompen muchos matrimonios. Seamos conscientes que tenemos
un enemigo mortal y cuando llega tenemos que saber como
tratarlo.
Formados para depender
de Dios
Veamos
qué hizo David cuando vinieron sus enemigos: «..Y vinieron
los filisteos, y se extendieron por el valle de Refaim.
Entonces consultó David a Jehová, diciendo: ¿Iré contra
los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y Jehová respondió
a David: Ve, porque ciertamente entregaré a los filisteos
en tu mano..» (14) Hermanos, somos animales de costumbre
y tenemos la tendencia a hacer las cosas siempre igual,
desde el pastor para abajo. Tenemos que luchar con esas
cosas. Ayer nos salió bien algo y pensamos que hoy otra
vez nos va a salir bien. No todo se sana con una aspirina.
Para un dolor de cabeza esta bien una aspirina, pero para
un cáncer no. Cuando estamos peleando las batallas en
Dios tenemos que estar alerta para saber por dónde va
a venir el enemigo, y cuando viene tenemos que tener claro
cómo luchar contra él. Aprendamos de David, que aunque
era un guerrero experimentado, no salió a la batalla sin
consultar al Señor. «..¿Iré contra los filisteos? ¿Los
entregarás en mi mano?..» (15) Eso nos enseña que
tenemos que depender de Dios.
Cuando
tenemos la guía de Dios el enemigo viene por celos, de
la misma manera que los filisteos cargaron contra David.
No podían soportar que ese hombre que tiempo atrás andaba
de cueva en cueva, de desierto en desierto, ahora estuviera
en honra. ¡Cuántas veces parece que no podemos progresar!
Viene el enemigo y nos insulta, nos pone en vergüenza
y nos susurra al oído: “..TU NO VALES NADA, ¿DE QUE
TE LA DAS?..” ¿Nunca oyó esa voz? Esa voz que lo deprime
y lo aplasta hasta que pareciera que el diablo nos pone
el pie encima. ¡PERO NO! Dice el apóstol Pablo a los Romanos:
«..Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo
vuestros pies..» (16) La iglesia esta llamada a ser
vencedora, pero tenemos que ayudarnos unos a otros, exhortarnos
unos a otros, y también encontrar la guía perfecta del
Espíritu Santo.
¡Cuántas
veces el enemigo viene con impetuosidad! ¡Con agresividad!
¡Con un profundo espíritu de incredulidad contra nosotros!
Los filisteos vinieron contra David, quizá pensando: “..David,
te vamos a sacar de ahí..” ¡No podían creer que habían
perdido Jerusalén! pero David los derrotó y ellos huyeron
dejando sus ídolos a los que David quemó junto a sus hombres.
¡Gloria a Dios! Todo lo que sea del enemigo no lo queremos,
especialmente sus ídolos. Sin embargo, los filisteos vinieron
de nuevo: «..Y los filisteos volvieron a venir, y se
extendieron en el valle de Refaim..» (17) Hermano,
el enemigo es persistente. Insiste con sus ataques. Es
por eso que vienen pruebas constantemente. Y cuando el
enemigo volvió al ataque, Dios le marcó nuevamente a David,
la estrategia de guerra. «..Y consultando David a Jehová,
él le respondió: No subas, sino rodéalos, y vendrás a
ellos enfrente de las balsameras. Y cuando oigas ruido
como de marcha por las copas de las balsameras, entonces
te moverás; porque Jehová saldrá delante de ti a herir
el campamento de los filisteos. Y David lo hizo así, como
Jehová se lo había mandado; e hirió a los filisteos desde
Geba hasta llegar a Gezer..» (18) David salió victorioso
porque hizo tal como Dios se lo había ordenado. ¡Qué importante
es hacer las cosas tal como el Señor nos ordena!
Formados para obedecer
(conclusión)
¿Es
fácil hacer las cosas como el Señor nos ordena? Seamos
sinceros, ¿Es fácil obedecer minuciosamente la palabra
de Dios? Muchas veces somos sorprendidos en una falta
y lo negamos. Tratamos de torcer las cosas de tal manera
que no parezca lo que realmente es. ¡Lo negamos! Pero
no podemos negar lo que es una verdad a gritos. David
hizo conforme Dios le dijo. Si usted y yo buscamos a Dios
para hacer lo que el Señor quiere tenemos que estar dispuestos
a obedecer. Si no es así, mejor no lo busquemos, porque
cuando buscamos sinceramente a Dios, él nos puede dar
ordenes que no esperamos. Por ejemplo, nosotros pensamos
que es el tiempo de hacer algo y Dios dice “..no es
el tiempo..” David quería hacer un templo para el Señor y
Dios le dijo ¡No!, tu hijo lo construirá. Tu has derramado
mucha sangre y no me vas a edificar un templo. David en
sus conquistas había acumulado todos los materiales para
el templo, pero Dios no le permitió edificar el templo
que luego construyó Salomón.
¿Qué
es buscar a Dios hermanos?. Tenemos que buscarle sabiendo
que nos dará una orden y que de obedecerla depende nuestra
vida, porque estamos para hacer la voluntad de Dios. Amén.
Es muy bueno eso porque hoy en día muchas veces nos enredamos
en diferentes cosas y pensamos que somos espirituales.
En vez de seguir la voz de Dios seguimos los rumores de
los demás. Pero Dios quiere guiarnos siempre, por eso
tenemos que aprender a consultar a Dios en todo, a tener
el oído abierto y a OBEDECER si queremos que Dios nos
bendiga. Amén.
Pastor Hugo Contreras
Referencias
Bíblicas:
(1)
2º Samuel 5: 1 al 4. (2) 1º Samuel 25:26. (3) 1º Samuel
25:31. (4) 1º Crónicas 12:22. (5) 1º Crónicas 12:38. (6)
Isaías 14:27 (7) 2º Samuel 5:2. (8) 2º Samuel 5:6. (9)
Mateo 25:21. (10) 2º Samuel 5:7. (11) Filipenses 4:7.
(12) 2º Samuel 5:10. (13) 2º Samuel 5:17. (14) 2º Samuel
5: 18 y 19. (15) 2º Samuel 5:19. (16) Romanos 16:20. (17)
2º Samuel 5:22. (18) 2º Samuel 5: 23 al 25.