| La
visión de Dios para la ciudad |
| Por el pastor Julio Flores -
(La Banda, Santiago del Estero, año 1996) |
En
el momento y en el lugar correcto
Leemos
la Palabra de Dios en el libro de los Hechos en el capítulo
16. «...Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia,
les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra
en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia,
pero el Espíritu no se los permitió. Y pasando junto a
Misia, descendieron a Troas. Y se le mostró a Pablo una
visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole
y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. Cuando vió la
visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando
por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos
el evangelio. Zarpando, pues, de Troas, vinimos con rumbo
directo a Samotracia, y el día siguiente a Neápolis; y
de allí a Filipos, que es la primera ciudad de la provincia
de Macedonia, y una colonia; y estuvimos en aquella ciudad
algunos días...» (1)
Escudriñando
la Palabra, Dios comenzó a hablar a mi corazón respecto
a la visión y propósito que él tiene a través de todas
las edades y en todas las épocas. El plan de Dios no envejece.
Lo que está escrito no pasa de moda. La Biblia no tiene
que ser renovada en su esencia. Es verdad que hay diferentes
versiones. Algunas con ayudas para ubicarse en la parte
histórica y geográfica, y así sucesivamente, pero la Palabra
de Dios en su esencia, tal como ha sido escrita, es inalterable.
El Señor mismo dijo: «...Si alguno añadiere a estas
cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas
en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del
libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro
de la vida...» (2) Sí, lógicamente, no se le tendrá
por inocente.
Dice
este pasaje que Pablo en su segundo viaje misionero, después
de haber cumplido el primero y luego de una pausa, volvió
al cumplimiento de la palabra del llamamiento en su vida.
Y leemos que atravesando Frigia y la provincia de Galacia,
«...les fue prohibido por el Espíritu hablar la Palabra
en Asia...» ¿Qué quiere decir esta palabra? No es
que nunca llegarían a esta región, sino que no era el
tiempo de Dios para que se detuvieran. No era el momento.
Era el tiempo de callar. (Le doy un consejo; Cuando es
tiempo de callar, manténgase calladito nomás) Entonces
ellos, obedientes al Espíritu Santo, siguieron su viaje
y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia y el
Espíritu «...no se los permitió...»
Es
importante notar que esta palabra, «...no se los permitió...»,
no es igual que la prohibición. En ese primer momento
el Espíritu le dijo NO VAYAS. ¿Y cómo se expresó el Señor?.
Sin duda que con alguna palabra profética o con algún
sentimiento que les hizo entender que les estaba prohibido
pasar. Otro es el asunto cuando intentan ir a Misia o
a Bitinia. La frase «...no se los permitió...»
nos indica que vino alguna circunstancia, algún impedimento,
algún estorbo que el Señor permitió para que ellos no
pudieran ir. En el primer momento el Espíritu les prohibió
pasar. Les dijo NO. Pero en la segunda oportunidad y cuando
Pablo se disponía a ir, el Espíritu Santo de una forma
soberana les impidió llegar, (Quizá por algún problema
de salud, dificultades con el transporte, no sé...) pero
el asunto es que les fue impedido por alguna circunstancia,
y el apóstol Pablo en forma obediente permaneció calladito.
Todo el ímpetu, todo el fuego, todo el celo de ese hombre
de Dios, permaneció detenido un tiempo hasta que recibió
la orden clara de parte del Señor. ¿Y de que manera llegó
la directiva? «...se le mostró a Pablo una visión de
noche: un varón macedonio que estaba en pie, rogándole
y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos...»
Una visión
clara para toda una región
Hermanos,
Macedonia no era una ciudad. ¡Era toda una provincia!
Y en ese momento se le presentó a Pablo la necesidad de
toda una región que estaba compuesta por varias ciudades.
En Macedonia estaba Filipos, Tesalónica, Berea, Apolonia,
Anfípolis, y muchos otros pueblitos que fueron parte del
itinerario que Pablo realizó en ese segundo viaje misionero.
Todos conocemos este pasaje y sabemos que cuando Pablo
vio la visión, enseguida procuró partir para Macedonia
y llegó a la primera ciudad de esa provincia que se llamaba
Filipos. Todos conocemos el desarrollo de la historia
y cuáles fueron las consecuencias de la predicación del
evangelio en ese lugar, pero a lo que voy es a esto: Querido
consiervo, Pablo iba con una visión clara, con una directiva
clara, con un propósito claro para una ciudad y para una
comarca. Pablo iba con una visión clara y segura para
una ciudad. Pablo sabía lo que tenía que hacer y tenía
la directiva de Dios no sólo para esa ciudad sino para
toda esa región.
En
estos días yo me preguntaba como siervo de Dios: ¿Ya he
realizado lo que Dios quiere que haga en la ciudad de
San Salvador de Jujuy?, ¿He venido a esta ciudad con una
visión clara de lo que Dios quiere hacer de acuerdo a
su plan eterno? ¿Lo he realizado...? ¿O todavía estoy
entretenido como alguien que no sabe que hacer ni a donde
ir, que está dando vueltas sin llegar a hacer todavía
lo que Dios quiere que sea hecho en esta ciudad? Porque
cuando Dios llama a alguien y lo manda a un pueblo o ciudad,
(o provincia o país), lo envía con un plan y un propósito
para ese lugar. Pregunto, ¿Estamos sabiendo que es lo
que Dios quiere para el lugar de nuestro llamamiento?
¿Estamos sabiendo porqué nos ha llevado o plantado en
una ciudad? ¿Estamos haciendo de acuerdo a la visión de
Dios? ¿Estamos haciendo de acuerdo al llamamiento de Dios?
Pablo
llegó a esa ciudad y en seguida puso “manos a la obra”.
Dios le estaba indicando lo que tenía que hacer y no había
tiempo que perder. Queridos hermanos, cuando recibimos
una palabra de Dios y está el testimonio de aquellos que
están cerca, tenemos que actuar. Como dice este pasaje:
«..enseguida procuramos..». Quiere decir que estaba
el consenso del grupo. Lucas es el escritor de Los Hechos
de los apóstoles y él está narrando esta historia bíblica
en tercera persona..., pero preste atención, primero dice:
«..se le mostró..» y luego dice: «..procuramos..»,
¿Qué entiende usted por eso? Yo entiendo que Lucas formó
parte de ese segundo viaje misionero liderado por el apóstol
Pablo.
Primero
él narró la historia en tercera persona: “fueron”, “salieron”,
“le golpearon”, “le apedrearon”, pero aquí dijo: «..enseguida
procuramos..» Lucas estuvo junto con Pablo en Filipos,
y si leemos mas adelante (verso cuarenta) después que
Pablo sufre la cárcel dice: «..Entonces, saliendo de
la cárcel, entraron en casa de Lidia, y habiendo visto
a los hermanos, los consolaron, y se fueron..» (3)
Quiere decir que Lucas se quedó en Filipos para continuar
con esa obra nueva que nació bajo una dura persecución.
¡Con razón la iglesia de Filipos llegó a ser la más hermosa!
Una iglesia a la que no fue necesario corregir como a
Corinto, o Galacia, o cómo a otras iglesias a las que
hubo que enviar exhortaciones para corregirlas y enderezarlas.
No. A la iglesia de Filipos Pablo le dice: «..hermanos
míos amados y deseados, gozo y corona mía;..habéis revivido
vuestro cuidado de mí..» (4) Lucas se queda allí para
continuar respaldando y poniendo las bases en esta nueva
iglesia fundada por este grupo selecto de siervos del
Señor.
La
genuina visión misionera
¡Qué
grupo! ¡Qué valores!, Pablo, un siervo del Señor. Silas,
un profeta del Señor. Timoteo, un discípulo en todo el
sentido de la palabra. También estaba Lucas. Todos ellos
hombres de Dios que iban con una certeza, con un testimonio
de parte de Dios y con una profunda convicción: Dios
nos ha traído a esta ciudad. Hombres de Dios que no
fueron a pasear ni a conocer la ciudad turísticamente,
sino que dijeron: «..dando por cierto que Dios nos
llamaba para que les anunciásemos el Evangelio..»
¡Bendito sea su nombre! Hombres de Dios que iban con la
consigna de que ellos eran responsables delante de Dios
de todo lo que allí suceda espiritualmente. Ellos eran
los que tenían que canalizar la misericordia de Dios a
toda esa gente de Filipos.
Tiempo
atrás yo estaba compartiendo esto con la iglesia de Jujuy.
Todos conocemos el desarrollo de esta historia, de cómo
ese grupo de hombres fue anunciando la Palabra, llevando
el mensaje del Señor, y por las cosas que sucedieron (azotes,
persecución y cárcel), no se detuvieron mucho tiempo,
sino que salieron y se fueron. Si leemos el capítulo diecisiete,
vamos a encontrar cómo ese grupo misionero recorría las
ciudades que mencioné recién. Anfípolis y Apolonia, en
donde a causa del celo religioso de los judíos también
sufrió persecución y cosas así. Desde allí es llevado
a Berea y luego a Atenas.
Atenas
era una ciudad culta, cuna de los filósofos griegos. Si
usted ha leído el historial de esta ciudad, va a encontrar
que los hombres mas insignes de la cultura griega salieron
de allí. Pero a pesar de la cultura que ellos tenían,
dice la Biblia que la ciudad estaba entregada a la idolatría,
y el espíritu, el alma y el corazón de Pablo se enardecía,
«..Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu
se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría..»
(5) ¡Qué tremendo! ¡Qué idolatría! Cada ciudad tiene su
particularidad. Cada ciudad está gobernada y dominada
por principados que son una influencia para controlar
su comportamiento, para inducirle al mal. ¿No le ha pasado
que en algún momento se enardeció viendo alguna necesidad?
¿No le ha pasado que el Espíritu Santo le dió testimonio
de la necesidad que hay en una determinada ciudad? Pablo
se enardecía, pero no se quedó quieto. Inmediatamente
se puso en marcha, y comenzó a hablar cada día la palabra
del Señor. Oh hermano, ¿Cuál es la carga, el fervor, la
presión del Espíritu Santo que tienes por tu ciudad?.
Piensa un poco en la ciudad donde fuiste plantado, ¿Hay
una carga sobre tu alma? ¿Hay una carga cada día?.
El
Espíritu Santo se enardeció y le llevó a clamar y a gemir.
A tirarse de cara en el piso mirando la necesidad de esa
ciudad. Yo creo hermano, que si Dios llama a alguno de
sus siervos para ser enviado, él pone la misma carga que
había en el apóstol Pablo. Yo estoy orando por mi propia
vida, porque entiendo que todavía hay muchas cosas que
tienen que ser hechas en la ciudad y en la provincia donde
Dios me ha puesto, porque muchas veces está el peligro
de que habiendo comenzado la obra en una ciudad, somos
propensos a quedarnos, porque experimentamos la bendición
y el respaldo de Dios en la parte espiritual y económica.
Comenzamos la construcción del templo, y cuando lo vemos
terminado pensamos que ya está todo hecho, cayendo en
la tendencia de “dormirnos en los laureles” ¿Esa es toda
la visión de Dios para tu ciudad? Ya sea que hayas ganado
mil, dos mil, o cien, doscientas, o trescientas personas.
¿Esa es toda la visión que Dios tiene para tu ciudad o
para ese lugar donde el Señor te ha enviado?. ¡Qué haya
un renovar en nuestro fervor! ¡Qué el Espíritu Santo nos
encienda! ¡Qué enardezca nuestro corazón! ¿Cómo dice aquí?
«..su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada
a la idolatría..» Querido hermano, Dios tiene que
ayudarnos y despertarnos a la realidad espiritual de la
ciudad donde nos ha mandado.
¿Qué estamos haciendo en nuestra ciudad?
Estuve
pensando en estos días, que no toda la visión de los pastores
es la misma. Repito: No toda la visión de los pastores
es la misma. Ahora, atienda bien lo que voy a decir. Gracias
a Dios por los consejos pastorales que funcionan en cada
ciudad. Gracias a Dios por el reconocimiento de la autoridades
al pueblo evangélico en general, pero en lo que respecta
a la provincia de Jujuy hasta ahora no se pudo llegar.
Hace unos años atrás me convocaron los pastores. Querían
formar un consejo pastoral para la ciudad, pero la visión
era nada más que formar una comisión directiva y luego
sacar una personería jurídica. Eso era toda la visión
que tenían, y tuve que decirle a alguno de ellos: “..querido,
esa no debe ser la prioridad, ¿Por qué no nos juntamos
a orar y ayunar para que haya un mismo sentir por la ciudad?
si es que realmente amamos la ciudad..” y también
les dije: “..los papeles no traen unidad. Una personería
jurídica no traerá mayor unidad. La unidad no debe comenzar
por los papeles sino por el Espíritu de Dios. Debe comenzar
por la fe que viene de la presencia del Señor..” Además
de eso, (escúchenme pastores), les dije: “..yo estoy
embarcado con toda mi familia en la obra de Dios, y estoy
en el pastorado por un llamamiento de Dios..”
Hermanos,
si realmente fuimos llamados para hacer la obra de Dios
en una ciudad y en una región ¿Esa es la manera de conquistar
ese lugar para el Señor? Hace poco se terminó una campaña
que se hizo en forma unificada, y en vez de ponernos más
de acuerdo, luego de la campaña cada uno tomó su camino,
con quejas los unos de los otros. Querido consiervo, ¿Cuál
es la visión que tenemos para una ciudad?. Especialmente
había dos de ellos que pugnaban diciendo: “..No, si
vamos a llegar a la unidad tenemos que hacer los estatutos,
tenemos que formar una personería..” ¡La tenían con
eso! y cada vez que venían con el asunto, dentro mío había
un testimonio de que no era así. Yo pregunto, ¿Cómo vamos
a llegar a tener un consenso unificado con otros pastores
si entre nosotros como pastores del Movimiento Cristiano
y Misionero hay cosas que nos cuestan todavía? ¡Y eso
que estamos en la misma familia! ¡En la misma visión!
¡En los mismos principios! ¡En la misma marcha de fe!
Y nos cuesta llevar adelante la relación entre nosotros.
Nos cuesta perfeccionar la comunión. Tenemos que estar
orando en cada Convención, “..Señor perdóname, porque
descuidé a mi hermano..” Siempre estamos batallando
para mantener y perfeccionar esta unidad tan preciosa,
pero ¿Cuál es la visión que tengo para la ciudad? ¿Hay
pasión? ¿Se enardece el corazón? ¿Estamos haciendo realmente
la tarea que Dios nos ha mandado que hagamos?.
A
muchos pastores le han ofrecido “en pos de la unidad”
lo siguiente: “..quisiéramos ponerlo a usted de presidente..”
o si no también “..aunque sea quédese como secretario..”
y cuántas veces ha ocurrido, que cuando formamos parte
de una comisión así, en vez de estar haciendo la obra
que Dios nos ha enviado a hacer, estamos siendo siervos
de aquellos que todavía tienen su trabajo secular, corriendo
de aquí para allá y haciendo la tarea de los que todavía
no alcanzaron a tener una visión real de la ciudad donde
están plantados. Te pregunto hermano, ¿No estarás entretenido
detrás de los papeles? ¿Corriendo de oficina en oficina?
¿Estás haciendo lo que Dios te ha mandado a hacer en la
ciudad donde él te ha plantado?
¿Qué
estamos haciendo en nuestra ciudad? ¿Acaso estamos llevando
a cabo la tarea de aquellos que tienen una visión estrecha?
¿De aquellos que ni dejan su trabajo siquiera? ¿Estamos
cumpliendo la visión de aquellos que no tienen una dependencia
total de Dios? ¿Qué carga pueden tener?, ¿Qué visión puede
tener? ¿Hay una vida de oración y ayuno, de clamor, de
intercesión y de sacrificio? Uno lo llama a la hora de
la siesta, y le contestan: “..el reverendo está ocupado..no
lo molesten a esta hora..” “..el reverendo está comiendo..no se lo puede
molestar..” Yo
me pregunto: ¿Qué visión tienen para su ciudad? ¿Qué carga
tienen por las almas? Con esto no quiero decir que estoy
contra los consejos pastorales. No. Te estoy mostrando
lo que mi alma siente.
Mi
carga misionera por la ciudad de Jujuy
Cuando
llegué a la ciudad de San Salvador de Jujuy, con una pequeña
valija y recién casado, fui totalmente ignorado por todas
las iglesias de la ciudad. Hacía un año que estábamos
en la ciudad de Río Gallegos atendiendo una iglesia y
Dios comenzó a despertar una carga muy definida por Jujuy.
Hasta ese momento yo había trabajado en la provincia de
Salta comenzando una obra en la ciudad de Embarcación
y luego me trasladé a la ciudad de Palpalá, en donde también
comencé la obra del Señor, y estando allí yo pensaba en
San Salvador de Jujuy: “..¿Cómo entrar? ¿Cómo andar?
¿Qué hacer?..”
Veía
una ciudad difícil. No tenía medios ni conocidos. Carecía
de respaldo económico. ¡No tenía nada! Hasta que el Señor
abrió una puerta en la ciudad del Libertador General San
Martín donde hoy en día hay una obra, y luego en otra
ciudad más allá, siempre comenzando de abajo. Predicaba
en las esquinas con un acordeón y algunas veces llevaba
un pequeño parlante. Recorría las plazas y las calles
anunciando la palabra del Señor. Estando allí hay una
conexión con una familia, que se entrega a Cristo y abre
su casa y sus brazos, diciendo: “..nosotros queremos
que vaya a la ciudad de Jujuy para que comenzar una obra..”
¡Aleluya! ¡Cómo prepara Dios todas las cosas! Yo había
tratado de hacer las cosas de acuerdo al razonamiento
mío. Testificando solito y tratando de rodear la ciudad
llevando el evangelio casa por casa, pero ví que de esa
manera se hacía bastante bravo abrir una puerta. Entonces,
Dios me lleva a estas ciudades que mencioné y allí prepara
esta puerta.
Comenzamos
a hacer reuniones familiares en esta casa, y estando ya
unos meses nos fuimos al sur, pero estando en el sur Dios
comenzó a despertar una carga. Comenzó a poner en mi corazón
la ciudad de Jujuy de tal manera que me quitaba el sueño.
Lloraba cada vez que oraba. Cada vez que pensaba en el
norte y en esta ciudad especialmente, mi alma gemía y
lloraba. Cada vez que oraba derramaba muchas lágrimas.
Compartí esto con el hermano Samuel Sórensen en una Convención
de Mar del Plata y él me dijo: “..hijo...Dios te quiere
y te necesita nuevamente allá..” así que volvimos
a Río Gallegos, preparamos las cosas y salimos de una
punta a la otra del país. Algunas cosas que teníamos la
trajimos en barco hasta Buenos Aires, para luego seguir
en tren hasta San Salvador de Jujuy.
No
sabíamos lo que nos esperaba. No sabíamos como iba a ser
la cosa, pero nos llevamos una sorpresa. Cuando llegamos
a la estación, sin saber a donde ir, y con poco dinero
para alquilar, esta familia de la que les hablé antes
estaba en la estación esperándonos. Nos dijeron: “..vengan
a nuestra casa, quédense con nosotros..” ¡Bendito
sea el nombre del Señor! Así comenzó la obra de Dios en
San Salvador de Jujuy. Hicimos la campaña con nuestro
querido hermano Oscar en el año 1968 y como resultado
de esa campaña Dios proveyó el terreno donde estamos actualmente.
Hoy en día, damos gracias a Dios por los obreros que han
salido. Varios de ellos están en la provincia, algunos
en otras provincias y aún en otros países. Pero en estos
días ha surgido un nuevo clamor en mi alma: “..Señor...
¿estoy haciendo todo para lo cual tu me has enviado a
esta ciudad?..”, porque veo con desesperación que
la ciudad se agranda. De los cientoveinte mil habitantes
que había cuando llegamos, ahora hay casi cuatrocientos
mil habitantes. Cada vez que voy por la ciudad no voy
mirando vidrieras ni mirando las calles, VOY MIRANDO A
LA GENTE, y mi corazón se inquieta dentro mío por multitudes
que van y vienen y pregunto: “..Señor, ¿Qué puedo hacer..?
¿Qué tengo que hacer para que venga a esta ciudad un nuevo
mover..? Dame una gracia para poder llegar a toda esta
gente..” Mi corazón se desespera realmente. Mi corazón
quiere saltar dentro mío porque veo, (de la misma manera
que Pablo), la ciudad entregada a la idolatría, a la violencia,
a la pobreza, a la miseria. ¿Cómo es tu ciudad pastor
querido? ¿Hay una carga dentro de tu alma...? Dios no
te ha enviado para que plantes un negocio o alguna otra
actividad y luego empezar a hacer las cosas. ¡NO! ¡Dios
nos ha enviado para que anunciemos y prediquemos la palabra
de Dios y para hacer la obra que Él nos ha enviado a hacer
para su honra y su gloria!
Obreros con una vida de fe y de multiplicación
Cuando
un obrero sale a la obra enviado por el Señor, allí comienza
la prueba de su fe. Hasta ese momento estuvo en la casa
pastoral como discípulo viviendo de la provisión de Dios
que venía a través de su pastor, pero cuando sale a abrir
una obra, o a continuar una obra empezada, (sea como fuere),
allí comienza una dependencia directa de Dios. Ese discípulo
que sale a la obra de Dios comienza a depender directamente
del Señor. Entonces, allí se sabe qué clase de obrero
es.
El
hermano Samuel siempre decía: “..cuando estés en tu
lugar en la obra del Señor, allí se va a saber que clase
de obrero eres..” Puede ser que venga algún trabajo
momentáneo como una provisión para sostener a tu esposa
y tus hijos. Sí, puede ser. Así como Pablo, que cuando
llega a Corinto se une a un matrimonio y comienzan a trabajar
haciendo tiendas, pero dice la Biblia que cuando llega
Timoteo y cuando llega Silas, él estaba entregado por
entero a la predicación del Evangelio. O sea que cuando
él dice “estas manos me sirvieron” no estaba diciendo
que los obreros tienen que tomar un trabajo secular, sino
que era una provisión en un momento determinado. Varios
queridos compañeros, vinieron a mí con lágrimas y me dijeron:
“..hermano yo salí a la obra y he tomado momentáneamente
un trabajo como una provisión del momento, pero ¿sabe
una cosa? Ahora me cuesta dejarlo, porque me sale más
trabajo..., estoy como albañil nuevamente..., estoy como
plomero..., yo le pido oración porque entiendo que esto
ha restado a mi servicio y a la obra, en vez de estar
avanzando estoy detenido y limitado en mi servicio al
Señor..” y hemos tenido que orar.
Querido
consiervo ¿Cuál es la visión que tienes para tu ciudad?
¿Solamente alcanzar una buena posición? ¿Una posición
holgada y con respaldo en muchos aspectos? ¿Cuál es la
visión que tenemos sobre la ciudad? ¿Hay clamor y ruego?
¿Tu alma se desespera al punto que te lleva a dejar el
sueño? ¿Hay una carga que te lleva aún a dejar la comida
por buscar a Dios? ¿Quieres ver una obra plantada, fuerte
y pujante? ¿Estás enviando obreros hacia la región?. Ya
lo dije antes pero lo repito: Aunque tengamos una iglesia
de mil o dos mil personas, si no están saliendo obreros
quedaremos solamente como un pastor con dos mil miembros,
pero sin obreros. En cambio, aquel que tiene doscientos
miembros y está enviando obreros estará alcanzando toda
una región, ¡Toda una provincia! ¡Aleluya! ¡Bendito sea
su nombre! Gracias Dios por las almas que se salvan y
encuentran liberación, pero Dios nos ha llamado también
a reproducirnos como obreros, (que salgan obreros
de tus lomos y haya hijos espirituales que se vayan formando
en este principio, haciendo la obra del Señor en la provincia,
en el país o fuera del país). De lo contrario, tu ministerio
no estará en crecimiento.
No
es dificil predicar el Evangelio. La gente viene, se salva,
es liberada y es verdad que tenemos que predicar, pero
cuando hablamos de tener discípulos, allí pensamos: “..Uf,..me
tengo que levantar todos los días con ellos para leer
la Biblia, y no sólo a la mañana sino también al mediodía
para que no sólo aprendan a hacer las tareas cotidianas..”
“..tengo que meterme de cabeza con esos veinte, treinta
o cuarenta discípulos a la oración y ayuno, estar con
ellos y marcarles la vida de oración, de buscar
a Dios, de la comunión intima con Dios..” Eso no se
hace con evangelismo. Eso lleva al ministerio pastoral
a crecer interiormente, porque para comenzar a multiplicarse
en esas vidas, hay una demanda de un mayor encuentro con
Dios, de un mayor estudio de la palabra y de un mayor
nivel de oración. También está el trato diario. (Por eso
muchos no quieren saber nada con el discipulado). Pero
si tú no entras en eso, quedarás detenido. ¿Como nos decía
el hermano Samuel? “..si no te multiplicas en otros
quedarás estancado..” aunque tengas muchos cientos
de creyentes. ¿Cuál es la visión que tengo sobre la ciudad?
¿La visión es sólo juntar unos cientos y llenar la iglesia?
¿Nada más? ¿Hay un clamor en tu alma porque hace dos o
tres años nadie tiene carga por entrar al discipulado?
¿Y tú estás “lo mas pancho”? pensando: “..gracias Señor
porque no vienen mas discípulos..” “..gracias señor,
porque tu quieres que tu siervo descanse un poquito..”
“..estoy tan contento, comiendo churrasquito y pollito
al horno todos los días..” ¿Cuál es la visión que
tienes sobre tu ciudad?
Hermano,
si leemos del versículo once en adelante, vamos a encontrar
que Pablo fue azotado por predicar el evangelio en el
lugar de su llamamiento, y yo quiero decirle que el azote
de los judíos eran cuarenta menos uno, pero el azote de
los romanos era sin límites. Imagínese a Pablo. Tenía
su espalda magullada, sangrada y lastimada de tal manera
que hasta el carcelero fue movido a compasión y cuando
se convirtió lo llevó a su casa y le lavó las heridas.
¿Cómo serían esas heridas? No me puedo imaginar, pero
allí estaba Lucas, y seguramente él indicaría algo para
prevenir la infección. Pablo estaba dolorido porque había
sido azotado como para darle muerte, y no sólo eso, sino
que fue metido en la cárcel de más adentro y sujetos sus
pies con el cepo. Esto ha sido un incentivo para mi. Digamos:
¡Señor, ayúdame a no ser flojo! Es verdad que tengo que
descansar y cuidarme. Sí, es verdad que hay que ser sensatos
en lo posible. Pero cuando miraba la vida de este campeón
de la fe, dije: “..no quiero ser autocompasivo conmigo
mismo..”
En
estos días me vino tanta tos que tenía que agarrarme de
algo para tocer. Como consecuencia de esa tos me quedó
toda la caja toráxica dolorida. Aún me duele la espalda.
Imagínese, si de una tos contínua uno amanece con el cuerpo
dolorido. ¡Cuánto más sería si recibiéramos una serie
de azotes con varas! Sin embargo, ellos se levantaron
al día siguiente y comenzaron a transitar esos setenta
u ochenta kilómetros con su cuerpo dolorido, con su espalda
todavía sangrante, con sus costillas maltratadas, quizás
caminando con un bastón, pero igual lo hicieron junto
a sus compañeros hasta llegar a otra ciudad. ¡Cuánto quebranto
vino a mi corazón al ver como la carga del apóstol Pablo
seguía creciendo! ¡Que Dios nos ayude hermanos!
Dios
tiene mucho pueblo en tu ciudad
Nada
podía detener ni apagar el fuego que ardía en este hombre
de Dios. A esta altura ya habían pasado años de la partida
de este segundo viaje, y habiendo dejado iglesias en Asia,
en Macedonia, y habiendo predicado y anunciado el evangelio
por los valles y montañas, llega a la ciudad de Corinto.
Leamos el capítulo dieciocho: «..Después de estas cosas,
Pablo salió de Atenas y fue a Corinto. Y halló a un judío
llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia
con Priscila su mujer, por cuanto Claudio había mandado
que todos los judíos saliesen de Roma. Fue a ellos, y
como era del mismo oficio, se quedó con ellos, y trabajaban
juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas. Y discutía
en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a
judíos y a griegos. Y cuando Silas y Timoteo vinieron
de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicación
de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era
el Cristo. Pero oponiéndose y blasfemando éstos, les dijo,
sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra
propia cabeza; yo limpio; desde ahora me iré a los gentiles.
Y saliendo de allí, se fue a la casa de uno llamado Justo,
temeroso de Dios, la cual estaba junto a la sinagoga.
Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor
con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían
y eran bautizados. Entonces el Señor dijo a Pablo en visión
de noche: No temas, sino habla, y no calles; porque yo
estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para
hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad..»
(6)
Yo
pregunto: ¿Tú sabes cuántos habitantes hay en tu ciudad?
¿Sabes cuántas son las almas que Dios quiere salvar en
tu ciudad?. ¿O seremos como aquel que dijo?: “..no,
este vecino se va derecho al infierno porque nos tira
piedras en el techo, o este otro vecino tampoco..” hermano ¿Estas sabiendo realmente cuánto es
el pueblo que Dios tiene en esa ciudad?. Dios tiene un
pueblo en nuestras ciudades y a nosotros se nos ha encomendado
buscarlo y encontrarlo. Somos los encargados de llevar
el mensaje para que ese pueblo venga a los pies del Señor.
¿Ya hemos llegado a toda esa gente que va a formar el
pueblo del Señor?. Dice el verso once: «..Y se detuvo
allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios..»
(7) El apóstol se detuvo. Su estadía en aquel lugar fue
más prolongada porque Dios le dijo: TU TIENES QUE ENCONTRAR
Y REUNIR A ESE PUEBLO QUE YO TENGO AQUÍ.
Hermanos
queridos, las ciudades se agrandan y agigantan. Cada año
hay más multiplicación de gentes. Hay un pueblo por encontrar,
y en esta mañana el Señor nos dice: Yo tengo mucho pueblo
en tu ciudad. Menciona la ciudad donde estás. El Señor
te dice: “..YO TENGO MUCHO PUEBLO EN TU CIUDAD..”,
para salvarlo y librarlo de la muerte eterna y para librar
su alma del infierno de fuego. ¡Qué Dios nos ayude! A
la congregación le digo: Queridos, juntamente con su pastor,
tienen que largarse y soltarse al asalto de la ciudad
para encontrar a ese pueblo que todavía el Señor tiene.
Hermanos, la gente que tiene que ser traída. Son miles
y miles los que todavía Dios quiere salvar. El no quiere
llevar un número reducido al reino de los cielos. Dios
quiere llevar la mayor cantidad posible de gente que venga
al conocimiento de la verdad, y él nos a puesto y levantado
en esa ciudad para alcanzar y traer a esa gente que tiene
que formar parte del rebaño del Señor. ¡Bendito sea su Nombre!
El
discipulado de Pablo en Efeso
Leamos
el capítulo diecinueve: «..Aconteció que entre tanto
que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer
las regiones superiores vino a Efeso, y hallando a ciertos
discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando
creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído
si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis
bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo
Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo
al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de
él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron
bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles
impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu
Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Eran por
todos unos doce hombres. Y entrando Pablo en la sinagoga,
habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo
y persuadiendo acerca del reino de Dios..» (8)
Si
seguimos el hilo de esta historia vamos a encontrar que
primero el Señor le había prohibido entrar en Asia, pero
a esta altura, es obvio que ya tiene el permiso de parte
de Dios. (Efeso es parte de Asia). Cuando este pasaje
dice: «..habló con denuedo..» está queriendo decir
que Pablo predicaba sus mensajes toda sus fuerzas y su
vida misma. Ponía todo el fuego, todo el ardor, no se
mezquinaba para hablar y para implantar en el corazón
de sus oyentes la palabra del Señor. Los mensajes de Pablo
no eran apáticos o superficiales sino que en cada mensaje
él ponía todo su corazón y toda su alma. Cada mensaje
era predicado como si fuera el último. Con todo denuedo,
con toda convicción, con el mayor énfasis; para que cada
palabra sea como una espada que entrara en sus oyentes.
Sin embargo, no todos recibieron la palabra, leamos el
verso nueve: «..Pero endureciéndose algunos y no creyendo,
maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó
Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo
cada día en la escuela de una llamado Tiranno..» (9)
No todos aceptaron y había algunos que hasta contradecían
lo que Pablo decía, pero como Pablo no quería gastar “polvora
en chimangos”, se apartó de ellos y «..separó a los
discípulos..»
Pablo
separó a ese grupo que había recibido como discípulos
y discutía con ellos cada día en la escuela de uno llamado
Tiranno. Observe que no los envió a un determinado lugar
para que se prepararan. No. Pablo podía haber dicho: “..
vayan a Antioquía o Jerusalén, allá hay profesores que
pueden enseñarles y
capacitarles. Vayan, estudien, y después vuelvan..”
No. Pablo comenzó a practicar el discipulado conforme
a la verdad bíblica, conforme al diseño que el Señor nos
dio a nosotros: La multiplicación de obreros por medio
del discipulado. Separó a aquellos aprendices, (Un discípulo
es un aprendiz, alguien que sigue la enseñanza de un maestro),
y el mismo se hizo responsable de ese “seminario” discutiendo
y exponiendo cada día las verdades del Evangelio y la
carga misionera que había en su corazón. Y dice el verso
diez: «..Así continuó por espacio de dos años, de manera
que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos,
oyeron la palabra del Señor Jesús..» (10)
¡Qué
maravilloso! ¡Dos años de preparación intensiva! ¡Un curso
intensivo ministerial! Cada día contaba. La necesidad
era urgente. Pablo sólo no podía hacer toda la obra de
Dios en Asia a menos que se proyectara en otros e impartiera
la visión. Sólo alguien que tiene una carga, sólo alguien
que tiene una visión puede impartir su carga a aquellos
que tiene cerca suyo. Un profesor, un profesional, un
académico trata de instruir y de formar en el aspecto
intelectual, histórico y geográfico de la Biblia pero
no imparte la carga que hay en su corazón. Él los recibió,
los llevó consigo y les dijo: “..yo voy a ser un padre
para ustedes, un maestro y un consejero...juntos vamos
a clamar a Dios, vamos a buscarle, y vamos a recibir más
de Dios..” Dos años fue suficiente para que todo Asia
conozca la palabra, como dice la escritura, «..todos
los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la
palabra del Señor Jesús..» (11)
Biblia,
llenura del Espíritu Santo y pasión por las almas
Hermano,
los métodos y los principios de Dios no han cambiado,
son los que están establecidos en la palabra del Señor.
Nunca me voy a olvidar cuando el señor me llamó en Pocitos.
Era un muchacho de veintiseis años con una carga para
servir a Dios. Yo era prácticamente nuevo, y recién comenzaba
a conocer mejor la Biblia, y aunque anteriormente tenía
conocimiento de la fe cristiana, la Biblia para mi era
nada más que un libro, pero cuando vino la presencia del
Espíritu Santo se despertó en mi alma un interés muy grande
por la palabra del Señor. Recuerdo que en esa primera
Convención, la mayoría de los treinta jóvenes que habíamos
recibido el Espíritu Santo manifestaban la carga por una
ciudad, por una provincia, pero yo todavía no sentía nada
por un lugar específico. Tenía un deseo. Sabía y tenía
una convicción en mi alma que Dios me había llamado. Me
acerco al hermano Samuel Sórensen que presidía la Convención,
y le digo: “..no tengo ninguna carga específica por
ningún lugar pero tengo un deseo y anhelo por servir a
Dios..” El hermano Samuel me dijo: “..bueno, quizá
el Señor tiene otra cosa para ti..” en ningún momento
me dijo que tenía que ir a prepararme en un seminario
y recién venir para servir al Señor. No. Creo que a nadie
le dijo eso.
Gracias
a Dios por aquellos que preparan a sus obreros y a sus
discípulos de esa manera y lo mandan a algún centro de
estudios, pero nosotros lo hacemos a traves del discipulado.
En cierta ocasión, a un muchacho que dejó el tercer año
de arquitectura sintiendo la carga y el deseo de servir
a Dios, yo le pregunté seriamente: “..querido ¿Vos
estás seguro? orá al Señor por favor..” al tiempo
regresa con la misma carga y vuelvo a preguntarle “..¿estás
seguro?..” y me contestó: “..si pastor, ciertísimamente
seguro....para qué voy a terminar mi carrera si al fin
y al cabo mi vida está en el Señor..” y después de
un tiempo de oración, le digo: “..bueno... te vamos
a dar el okey para que vengas a vivir con nosotros..”,
y allí está, haciendo su discipulado.
Lo
que tengas que saber Dios te va a dar a conocer de alguna
manera, para que no te llenes la cabeza de palabras
de hombres. Dios te va a enseñar aquellas cosas que sean
necesarias para hacer la obra del Señor. ¡Bendito y alabado
sea su Nombre! Recuerdo que nuestro hermano Samuel nos
decía, (y él sabía lo que decía, porque había salido de
un centro de estudios, habiendo dejado las aulas para
dedicarse a esta visión), él me dijo: “..Querido..,
hijo mío.., Biblia, oración, lleno del Espíritu Santo
y de pasión por las almas, lectura de la Palabra, que
estas cosas no se te escapen..”
y yo lo puse en práctica . Todos los días, ¡Biblia!
¡Oración! ¡Lleno del Espíritu Santo! ¡Lleno de unción
y pasión por las almas! ¡Eso te va a llevar adelante!
¡Todas las otras cosas son BAGATELAS! ¡PURAS BAGATELAS!
¿Verdad..? Hermano, esto te lo digo con toda la carga
de mi alma.
Me
metí de cabeza por tres años. Mi libro de textos era la
Biblia mañana, tarde y noche. A medianoche, oración y
Biblia. En la madrugada, oración, Biblia, clamor por la
unción del Espíritu Santo y por una genuina pasión por
las almas. Eso fue formando mi teología. Leche pura, no
rebajada, leche sustanciosa, leche real, que no me hacía
daño. La Biblia es pura, no está rebajada con sabiduría
de hombre, no está mezclada con el intelecto, no está
mezclada con la filosofía ni con ninguna de esas cosas.
ES LECHE PURA. Confiese ahora: “..Señor, aliméntame
con leche pura..” Hace poco escuché una audición radial
de un predicador muy reconocido, que en pos de dar consejos
a los oyentes, dijo: “..comience a leer la Biblia pura,
métase en la Biblia. No busque los comentarios bíblicos.
No busque los dichos de otros. Aliméntese de la leche
pura. Eso no le va a hacer mal..” Usted va a ir descubriendo
a través de su crecimiento espiritual las verdades bíblicas
que en ella están. No busque tantos consejos, busque la
verdadera savia, la verdadera fuente, beba del Agua de
Vida, beba de la leche pura que no le va a hacer mal.
Al contrario, le va a hacer crecer saludable y fuerte.
A veces parece que es mejor repetir los dichos de otros
que buscar de rodillas y encerrarse con el Señor. Lo que
hoy estoy compartiendo no son argumentos ni comentarios
sacados de algún lugar o de algún libro de texto, son
aquellas cosas que Dios ha ido mostrando a mi alma, después
de haber leído cientos de veces el libro de los Hechos
desde el principio hasta el fin.
Aprendiendo
en la práctica
Pablo
no solamente les enseñaba teóricamente, sino que también
les mostraba cómo orar por los enfermos, cómo hacer la
obra del Señor, para que ellos también fueran instruídos
en estas cosas. Dios tiene que ayudarnos a ampliar todas
esas cosas, que solamente se aprenden en el campo de batalla.
En un centro de estudios nunca le van a enseñar como expulsar
demonios. Hace poco leí un artículo en un diario que me
dejó muy mal. Este artículo decía: “Niñita de tres años
muerta a golpes de puño en una sesión de exorcismo”. Resulta
que el tío de la nena, habiendo salido de una reunión
en la iglesia llegó a la casa de su pariente y encontró
a la nena con una ataque bronquial y quiso “expulsar el
demonio de enfermedad” a los golpes. La quería hacer vomitar
el demonio a los golpes, lo que ocasionó la muerte de
la nena. Este hombre había sido ordenado en su iglesia
como “expulsador de demonios” ¡Lo habían habilitado para
que sea un expulsador de demonios! Varios pastores tuvieron
que ir a la televisión para hacer un descargo. ¡Qué Dios
nos ayude! A veces, en algunas iglesias, hay costumbres
y prácticas que no son bíblicas. Yo no puedo imaginarme
a Jesús agarrando a puñetazos a la gente para sacarle
los demonios. ¿Se imagina al apóstol Pablo sacando demonios
a golpes de puño? El diablo haciéndole daño al cuerpo,
y aquellos que lo “liberan” haciendo mas daño por otra
parte.
Yo
no tengo mucha clase en esta área, pero en algunas oportunidades
Dios me ha ayudado a expulsar demonios. En una ocasión,
vino una persona que conocía al Señor, y que a causa de
una amargura que había en su corazón, estaba atormentada
por un espíritu de temor y resentimiento porque el esposo
no se convertía. Un día me dijo que quería hablar conmigo.
Bien, entramos a la oficina y esa mujer comenzó a contarme
muchas cosas, pero cuando comenzamos a orar se desfiguró,
se tornó agresiva y sus ojos tomaron otro color. El hijo estaba
presente, y cada vez que tratábamos de tomarle las manos
invocando el nombre de Jesús, se ponía mas furiosa. Las
dos o tres veces que intentamos orar se tornaba más y
más agresiva y los ojos se le desorbitaban. Entonces,
después de un par de veces, le dije al muchacho: “..vamos
a parar de orar..” Cuando se fue calmando, comencé
a conversar nuevamente con ella. Le pregunté cómo había
sido su vida, y ella comenzó a confesar que estaba resentida
con Dios porque (según ella) no le daba una respuesta
con la conversión de su esposo. Entonces le digo: “..Usted
tiene un espíritu inmundo.., ¿Está dispuesta a ser libertada...?
¿Quiere ser libertada?..” Y me contestó: “..Sí.., para eso vengo.., yo quiero ser
libre..” Entonces, comencé a guiarla para que pida
perdón y para que reconozca su pecado y su rebeldía contra
el Señor. Estando en esa actitud de oración, me vino el
impulso de repente y ordené: “..¡En el nombre de Jesucristo,
espíritu inmundo de resentimiento, de amargura y de rebelión!
¡SAL FUERA!..” Hermano,
ese espíritu inmundo salió a través de náuceas y vómitos,
y entonces esta mujer levanta sus manos y dice: “..¡Gracias
Señor!, ¡Gloria a Dios! tú me libraste..” y comenzó
a hablar en otras lenguas.
Hace
poco nomás, estábamos en un culto evangelístico predicando
la palabra y de repente, cuando hago el llamamiento una
mujer comienza revolcarse en el piso y a hacer un escándalo.
Les pedí a los colaboradores que la calmen que después
de la reunión la ibamos a atender. Era una mujer que tenía
muchos malos recuerdos de su pasado, especialmente de
su infancia. La escuchamos por casi dos horas. ¿Sabe una
cosa hermano? Ella empezó a sacar todo lo que tenía adentro,
y esa actitud fue abriendo su corazón, su alma, todo su
ser. Tal es así, que después de la oración me dice: “..hermano,
me siento libre.., hay algo nuevo dentro mío, esa sensación
mala que tenía ya no la tengo más.., SOY LIBRE..”
y levantó su mano alabando y glorificando el nombre del
Señor. Volviendo al apóstol Pablo, si leemos el capítulo
diecinueve podemos observar claramente la diferencia entre
la autoridad apostólica y la de algunos “exorcistas ambulantes”
«..Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de
Pablo, de tal manera que aun se llevaban a los enfermos
los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades
se iban de ellos, y los espíritus malos salían. Pero algunos
de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar
el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus
malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica
Pablo. Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe
de los sacerdotes, que hacían esto. Pero respondiendo
el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es
Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? Y el hombre en quien
estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos,
pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella
casa desnudos y heridos..» (12)
¡Qué
Dios nos ayude e invista con la autoridad y la sabiduría
para no aplicar con todos el mismo sistema! A veces queremos
imitar a otros, y hacemos lo mismo que algunos hacen,
pero Dios tiene que darnos el discernimiento y la sabiduría
para cada caso en particular. Hace poco vino otra mujer
con un problema similar. Se manifestó en un culto y comenzó
a hacer un tremendo escándalo. En ese momento yo estaba
en el púlpito y los colaboradores la tomaron de los brazos
en un gran forcejeo. Claro, el brazo de un varón es más
fuerte, y ella era una mujer mediana, mas bien chiquita.
Entre todos la rodearon y trataron de expulsar el demonio,
pero no pudieron. Pasó como media hora hasta que se calmó.
Despedimos a la congregación y después de conversar con
ella entendimos que esta mujer no estaba dispuesta a ser
libertada, (El diablo quería usarla para entretenernos,
porque si la persona no está dispuesta a renunciar a su
pecado, el Señor no la obliga), pero ¿Sabe una cosa? a
causa de ese forcejeo a ella le quedó el brazo lleno de
moretones, y al día siguiente cuando vuelve me dice: “..tengo
todo el cuerpo dolorido, tengo el cuerpo maltrecho..”
Claro, ¡Cómo no iba a estar así! Si aquellos que estaban
tratando de liberarla le apretaron los brazos tan fuertemente
que le hicieron daño en vez de ayudarla. ¡Eso es lo que
el diablo quiere! Por un lado los demonios atormentan
a la persona y por otro lado aquellos que tratan de ayudarla,
terminan lastimando más. Dios tiene que darnos sabiduría
para que podamos ser salvadores y liberadores, y no verdugos,
y así la gente no nos tenga miedo.
Conclusión
y oración final
¿Cuál
es la visión y la carga por tu ciudad? ¿Cuál es tu carga
por la provincia? ¿Cuál es tu carga por el país? ¿Cuál
es tu visión por el mundo? Querido consiervo, discípulo,
colaborador, te desafío a ponerte delante de Dios y recorrer
imaginariamente las calles de tu ciudad. Entonces verás
esa multitud de gente que va y viene. Esa gente que está
por los mercados, por las plazas, por las terminales.
¿Nos desespera esa realidad? Hace muchos años Dios levantó
a un hombre con esta visión y él nos hizo depositarios
a nosotros. Samuel Sórensen no tenía solo una visión para
la ciudad de Mar del Plata, sino para todo un país y para
toda Latinoamérica. Esta visión que dio comienzo como
una “pequeña lucecita”, se hizo fuerte, poderosa, grande,
y hoy podemos comprobar eso con nuestros propios ojos.
De la misma manera que Pablo comprobó la victoria del
evangelio en la ciudad de Efeso. ¿Cómo dice el verso veinte?
«..Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra
del Señor..» (13) Repito, Samuel Sórensen no nos ha
enseñado un nuevo método ni nos indicó que vayamos a algún
centro de estudios para capacitarnos. El hermano Samuel
nos enseñó una visión, cuyos fundamentos principales son
la pasión por las almas, el vivir llenos del Espíritu
Santo, tener una vida de oración, y vivir cada día en
la presencia del Señor. ¿Vamos nosotros a cambiar esto
con nuevos métodos? ¿Vamos a añadir? ¿Vamos a cambiar
nuestra manera de pensar? ¿Vamos a agregar “cosas nuevas”
con preparación y métodos de algún centro de estudios?
Que Dios nos ayude. Hermanos, debemos meternos más en
la palabra, que ella sea nuestra pasión mañana, tarde
y noche. Oremos, oremos, busquemos a Dios. Vivamos llenos
del Espíritu Santo. Que no se enfríe nuestra pasión por
las almas. Todo lo demás es pura bagatela.
Gracias
a Dios por los hermanos que están en la iglesia. Gracias
a Dios por las almas que nos ha dado, pero todavía hay
miles y miles de personas que necesitan a Dios. Dios tiene
que despertar en nosotros una nueva carga y pasión. No
necesitamos mejorar nuestros principios de fe que están
firmes y han costado el precio de vidas. ¡Cuántos han
dado su vida! ¡Cuántos queridos consiervos se han gastado
por la visión del Movimiento! Cierra tus ojos y comienza
a recorrer tu ciudad. Yo voy a recorrer mi ciudad. Veo
la gente que cruza el puente todos los días. Veo la gente
que está en los hospitales y en las cárceles. Veo a los
niños descalzos y hambrientos con padres alcohólicos.
Veo las villas miserias. Veo a los que están atados por
vicios y pecados. ¡Señor, renueva nuestra visión por Argentina!
¡Señor, trae a nuestro lado a aquellos que han de compartir
esta visión! ¡Esta carga por la obra! ¡Señor, unge nuestros
ojos con colirio! ¡Para volver al camino! ¡Para volver
a las sendas antiguas! ¡Para volver a los principios que
nos han sido enseñados! Para volver a aquellos que ha
sido la pasión de aquellos que nos han precedido, que
ha sido la pasión que los consumía día por día y que les
llevaba a vivir en la presencia del Señor mañana, tarde
y noche. ¡Renuévanos, Señor! ¡Pon una nueva carga y una
nueva visión en cada uno de nosotros! Amén.
Pastor
Julio Flores
Referencias
Bíblicas:
(1)
Hechos 16:6 al 12. (2) Apocalipsis 22:18 y 19. (3) Hechos
16:40. (4) Filipenses 4:1 y 10. (5) Hechos 17:16. (6)
Hechos 18:1 al 10. (7) Hechos 18:11. (8) Hechos 19:1 al
8. (9) Hechos 19:9. (10) Hechos 19:10. (11) Hechos 19:10.
(12) Hechos 19:11 al 16. (13) Hechos 19:20.