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Cuatro principios fundamentales para nuevos cristiano
Por el pastor Carlos Cabrera

El siguiente texto es un fragmento del mensaje
"Interés por la Palabra de Dios" predicado por el pastor Cabrera.
Un documento especial para compartir con los hermanos nuevos

Los incrédulos y los que dejan para otro momento

Hacerse cristiano no significa cambiar de religión. Hay gente que tiene prejuicios o temores, pero recibir a Jesús es tener vida nueva, es un cambio total. Hay personas que tienen religión pero están llenas de plagas, enfermedades, miseria y dolor, pero los que reciben a Cristo son libres, son salvados, porque Jesús un día puso su espalda para cargar la cruz. El caminó con ese madero, subió la cuesta del Calvario y fue crucificado en esa cruz. El remedio para este mundo está en la cruz de Cristo. ¡La salvación es Jesucristo! Hoy el mundo sabe que ningún poder terrenal lo podrá salvar a menos que venga de Dios. ¡Cristo salva y sana! El te puede liberar de cualquier daño que te han hecho, de cualquier maldición que te han enviado, de cualquier hechicería que ha trabajado en contra de tu vida. Dios puede a través de Jesús romper las cadenas del mal y hacerte libre por medio de la fe.

La obra que hace la Palabra de Dios es una obra milagrosa de salvación, de sanidad, de liberación, de nueva vida, de un cambio total y completo. La obra de la Palabra de Dios es una obra de paz, de esperanza, y de todo lo que necesitamos para vivir bien en este mundo. Sin embargo, todo eso lo podemos perder con una actitud de incrédulo, de burlista, de menospreciador de la palabra. ¡Cambiemos de actitud! Vos que antes decías: "..Los evangélicos están locos, son unos ignorantes.." y te burlabas poniéndote en contra totalmente, solo porque nunca estuviste dentro de una reunión cristiana evangélica, nunca conociste a fondo de qué se trata el asunto y te formaste un concepto errado y un prejuicio de lo que es la obra de Dios. Hoy en día, mucha gente menosprecia la obra de Dios porque no conoce que en medio de nosotros esta Cristo mismo, el don de Dios, el regalo de Dios que es vida eterna para todos los hombres.

Abramos el corazón para que esta palabra de Dios de fruto, porque hay hambre en la tierra de oír y alimentarse con la palabra del Señor. Hay un interés general en el mundo por esta palabra, porque todos los demás han fallado. Ahora la gente sabe que el único que nos puede salvar de la crisis es Dios y por eso estamos luchando para que la palabra de Dios llegue a más corazones cada día, aunque muchas veces nos encontramos con otro tipo de gente, la que deja la cuestión de su alma para otro momento. Al apóstol Pablo le dijeron "..Ya te oiremos acerca de esto otra vez.." (1) Esta gente lo deja a Dios para otra oportunidad, es decir: postergan su decisión y la dejan para otro momento. Esto es lo que me pasó a mi mismo. Recuerdo que estaba comenzando a frecuentar las reuniones de fe y cuando llegaba el momento en que el mensaje me desafiaba a tomar una decisión personal por Jesús, yo decía: "..Lo dejo para el otro domingo.." De esa manera postergaba la decisión de abrir mi corazón y de aceptar a Cristo, de hacer la oración personal para recibir a Jesús. En una oportunidad, Dios habló a través del predicador y justo en el momento cuando yo estaba pensando "..este domingo no lo voy a hacer.." el predicador dijo: "..no podes dejar para otro día la decisión de aceptar a Cristo, porque no somos dueños de nuestra vida, no sabemos si mañana vamos a abrir los ojos otra vez, así que hay que hacerlo hoy. Hoy es el día de salvación, hoy es el tiempo aceptable.." Ese día acepté a Cristo. En verdad que es hoy o nunca.

No caigamos en la trampa de pensar que ya oiremos la palabra de Dios otra vez. Eso es menospreciar la palabra. No podemos dejar algo tan importante para otro momento. Dios es el dueño del tiempo, y lo que oímos no es palabra de un hombre, es Palabra de Dios. Aquí, oyendo a Pablo, había un grupo de personas que dijeron "ya te oiremos acerca de esto otra vez". Son los indiferentes de siempre, los que no tienen tiempo para la palabra, los que están apurados en otras cosas y no se detienen para oir el mensaje. No toman tiempo para Dios, y van camino a su propia condenación.

Pero damos gracias a Dios, que dando el mensaje de las buenas nuevas de salvación, siempre hay algunos que creen. Esta es la esperanza que nos da ánimo a los que tenemos la responsabilidad de dar el mensaje, porque siempre hay algunos que creen. Muchos son incrédulos, otros dejan el asunto para otra oportunidad, pero hay un grupo que cree de corazón en el Señor, de la misma manera que relata el Libro de los Hechos: "..Mas algunos creyeron, juntándose con él.." (2) Esto es lo importante. Después de creer en el Señor, es mas que necesario juntarnos con aquellos que pueden enseñarnos en el camino de la fe. Nosotros necesitamos recibir la enseñanza, ser alimentados con la palabra del Señor, ser guiados por este camino. Hay cosas muy importantes que tenemos que hacer por haber entrado en el camino de la salvación. Para los que hemos decidido seguir en el camino de la fe hay cuatro pasos a seguir: 1) Concurrir a las reuniones de fe. 2) Aprender a orar. 3) Conocer la Biblia. 4) Compartir a Cristo Jesús. Podemos meditar en estos cuatro pasos que necesitamos seguir todos aquellos que estamos en el camino del Señor.

Primer principio: Concurrir a las reuniones de fe

Esto significa tener un lugar, una casa de oración, un hogar espiritual. El templo, la casa de Dios, la iglesia, es el lugar donde se hacen las reuniones de fe, donde concurren las personas que han recibido a Cristo en el corazón. Es el lugar indicado, es el lugar consagrado para ser tu "hogar espiritual". Como dice en Isaías  "..Porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.." (3) Seguramente, cerca de tu casa hay una iglesia evangélica, y vos que estas escuchando la palabra de Dios, que has recibido el mensaje con fe, tenés que interesarte acerca del lugar donde esta ubicada la iglesia, los horarios de las reuniones a las que podés asistir para seguir recibiendo ayuda y así no dejar este camino precioso. Debemos seguir experimentando el poder de Dios en nuestro hogar espiritual, la casa de Dios.

Esto es como un niño cuando nace. Necesita una casa, necesita un hogar para crecer. No puede vivir a la interperie, debe hacerlo bajo un techo. Así también los que han recibido a Cristo son como niños espirituales, son nuevas criaturas que necesitan su hogar espiritual. Como un niño que nace no puede quedar abandonado en la calle, tampoco un cristiano puede andar fuera de su hogar espiritual. Necesitamos entonces, concurrir a la casa de Dios, donde estemos protegidos y cuidados, al abrigo de todo el bien que hay en la casa del Señor, porque los días son malos. Necesitamos animarnos para reunirnos, así lo dice la Biblia en Hebreos: "..no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuando veis que el día se acerca.." (4)

Es importante seguir concurriendo a las reuniones. Vos que nunca perteneciste a una iglesia evangélica, ¡Pronto! ¡Urgente! Enteráte cómo hacer para concurrir y encontrarte con aquellos que tienen la fe en el Señor. Porque es allí donde Dios envía bendición y vida eterna. En el Salmo 133 encontramos la Palabra: "..¡Mirad cuán bueno y delicioso es Habitar los hermanos juntos y en armonía!.." Este salmo termina diciendo: "..Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna.." (5) Hay algunos que creen que Dios los puede bendecir en su casa. ¡Están equivocados! Porque Dios nos ha mandado a congregarnos en la casa de Dios. Es una alegría congregarnos, lo dice el Salmo 122 "..Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.." (6) Es una fiesta congregarnos y reunirnos en la casa de Dios, donde se encuentran nuestros pastores y nuestros hermanos espirituales.

Segundo principio: Aprender a orar

Orar es hablar con Dios. Esto se aprende con la misma práctica. A orar se aprende orando, hablando como cualquier hijo lo hace con su padre. Así nosotros debemos hablar con Dios, esto es una práctica natural en todos los que tenemos a Cristo en el corazón. A orar se aprende orando en compañía de los pastores que enseñan la palabra de Dios y juntos todos los que estamos en este camino aprendemos a orar. La Biblia enseña a orar siempre y no desmayar, "..Orad sin cesar.." (7) dice el apóstol Pablo. Jesús se lo enseñó a sus discípulos "..También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar.." (8) Sea una práctica la oración, sea como la respiración de nuestro cuerpo. Oremos como forma natural de comunicación y de diálogo con Dios. No importa el lugar o la posición física en la que estamos, sí es importante orar y hablar con Dios. A medida que lo practicamos, aprendemos mas y mas a orar. Bendita práctica que nos comunica con Dios por medio de la fe en Jesucristo.

Tercer principio: Conocer la Biblia

La tercer cosa que debemos hacer, es aprender lo que dice la Biblia, que es la palabra de Dios. Ella es la lámpara que sirve para conducirnos en la oscuridad. La Biblia nos alumbra en lugar oscuro, en camino incierto. La Biblia es la guía certera. Los principios que aprendemos en las enseñanzas de la Biblia son la única solución para la vida en esta tierra. La Biblia es el alimento para el alma, porque no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Concurramos al templo para aprender acerca de la Biblia. Vos que sos una persona nueva, necesitás concurrir al lugar donde se enseña la palabra de Dios. Sólo no podrás sacar la rica enseñanza que tiene el libro sagrado de Dios, pero acudiendo a las reuniones somos enseñados por aquellos que están capacitados y ordenados como ministros para trazar la palabra, de ellos recibimos todo el bien que viene por el oír la Palabra de Dios.

Cuarto principio: Compartir a Cristo

Lo cuarto que debemos hacer es compartir a Cristo, es lo inmediato que siente el que ha recibido a Cristo, la necesidad de hablar de esa maravillosa experiencia de haber nacido de nuevo. Queremos que nuestros familiares, que nuestros seres queridos y todo el mundo conozca a Jesús. El interés de todo creyente es que nuestro prójimo sea feliz y esto solo es posible mediante Cristo. La Biblia nos dice: "..porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.." (9) El cristiano no es alguien que hace propaganda a una religión, el cristiano es el que comparte a Cristo, es el que da de lo que tiene, de lo que ha recibido. El cristiano es aquel que se apiada y se compadece del sufrimiento de la gente. ¡No puede ver a la gente sufrir! Entonces se acerca a alguien que está padeciendo y le dice: "..Cristo te puede salvar, el puede hacer algo por vos.." Por eso, predicamos el mensaje de Dios compartiendo las buenas nuevas, porque hay hambre en la tierra, hay necesidad. Hay gente en buena posición económica que viene a Cristo porque tiene una necesidad espiritual, necesita la bendición de Dios. Solo esa bendición enriquece y no añade tristeza con ella. Su bendición nos alegra, nos hace bien, nos deja satisfechos, ya que con el corazón se cree para justicia pero con la boca se confiesa para salvación. Por eso, los que recibimos a Cristo tenemos vida nueva, porque el que tiene a Jesús tiene la vida y esta vida es potencia, fuerza,  dinamismo. Es como la corriente de un río que corre, que sale de nuestro interior y llega a nuestra familia, a nuestros seres queridos, y a todas las personas que encontramos en nuestro camino. Es tan grande lo que el Señor ha hecho en nosotros que nos lleva a tener la solución para aquel que se encuentra atrapado en el mal. Y por eso brota de nuestra boca el mensaje ¡JESUS PUEDE HACERLO DE NUEVO! Amén.

Por el pastor Carlos Cabrera

 

Referencias bíblicas: (1) Hechos 17:32. (2) Hechos 17:34. (3) Isaías 56:7. (4) Hebreos 10:25. (5) Salmo 133:1 y 3. (6) Salmo 122:1. (7) 1ra de Tesalonicenses 5:17. (8) San Lucas 18:1. (9) Hechos 4:20.

 

Adaptado por la redacción de M.C y M. buenasnoticiasdelmcym@hotmail.com 



 
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