| Interés
por la Palabra de Dios |
| Por
el pastor Carlos Cabrera |
Hambre
en el mundo por la Palabra
de Dios
Vamos
a titular este mensaje "Interés
por la Palabra de Dios".
Hay un interés en el mundo
por la Palabra de Dios. Hay
hambre en la tierra, y no
es hambre de pan sino de oir
la Palabra de Dios. He aquí
vienen días, dice el Señor,
en los cuales enviaré hambre
a la tierra, no hambre de
pan ni sed de agua, sino de
oir la palabra de Dios. Yo
creo que estamos pisando ese
terreno profético. En este
nuevo milenio se acercó el
tiempo del gran hambre profetizado,
pero no hambre de cosas materiales
sino de oir la Palabra de
Dios. Estamos viendo el cumpliniento
de la profecía.
La
característica de la gente
será el deseo de escuchar
la Palabra de Dios. Querrán
oir la palabra pura, verdadera
y auténtica de Dios y la buscarán.
Vendrán a los templos, llenarán
los lugares donde se predica
esta palabra porque la crisis
que esta acechando a la gente
está haciendo que busquen
la Palabra de Dios como una
palabra final para dar solución
a sus problemas. Creo con
toda certeza que la Palabra
de Dios tiene las respuestas
para todas las necesidades
del hombre, sean éstas espirituales,
físicas, morales, familiares
o financieras. Benditos los
que podemos oir lo que dice
la Biblia, que es la voz de
Dios, la cual nos da un mensaje
directo al corazón y cuando
oímos esa palabra y la creemos,
el poder de Dios produce milagros
en la vida que la recibe.
Es
allí cuando la persona se
transforma porque: "..No
solo de pan vivirá el hombre,
sino de toda palabra que sale
de la boca de Dios.."
(1). Llegó el tiempo en que
a causa de la gran crisis
que hay en el mundo, Dios
ha levantado a su iglesia
y a su pueblo en general para
que seamos protagonistas.
Debemos llevar el evangelio
a la gente perdida. Más que
ninguna otra cosa, la humanidad
hoy necesita la Palabra de
Dios. Con darle un plato de
comida, ropa o calzado no
solucionamos el problema más
importante. La gente tiene
una necesidad adentro, en
el alma, en el espíritu, que
solamente Dios puede llenar.
Sólo a través de su palabra
será suplida la necesidad
que tiene el hombre. Por eso,
es necesario que como Iglesia
tengamos acumulada la Palabra
dentro nuestro, para poder
dar así el pan de Dios y saciar
el hambre de la gente. Por
esta razón, cuando Jesús estuvo
en la tierra, usó una comparación
que la Biblia titula la Parábola
del sembrador. Leemos en el
Evangelio según San Marcos."..El
sembrador es el que siembra
la palabra. Y éstos son los
de junto al camino: en quienes
se siembra la palabra, pero
después que la oyen, enseguida
viene Satanás, y quita la
palabra que se sembró en sus
corazones. Estos son asimismo
los que fueron sembrados en
pedregales, los que cuando
han oido la palabra, al momento
la reciben con gozo; pero
no tienen raíz en sí, sino
que son de corta duración,
porque cuando viene la tribulación
o la persecución por causa
de la palabra, luego tropiezan.
Estos son los que fueron sembrados
entre espinos: los que oyen
la palabra, pero los afanes
de este siglo, y el engaño
de las riquezas, y las codicias
de otras cosas, entran y ahogan
la palabra, y se hace infructuosa.
Y éstos son los que fueron
sembrados en buena tierra:
los que oyen la palabra y
la reciben, y dan fruto a
treinta, a sesenta y a ciento
por uno.." (2)
La
importancia del sembrador
En
este pasaje, Jesús utiliza
una comparación y nos habla
del sembrador como aquella
persona que se ocupa de compartir
el mensaje y las buenas noticias
de salvación. Esto es muy
necesario para la gente de
nuestro mundo, puesto que
estamos convencidos que no
hay otra manera a través de
la cual el hombre pueda salir
de la condición en la que
se encuentra hoy, condición
por la que todos nos lamentamos
profundamente. Si no es a
través de la palabra del Señor,
no hay ninguna esperanza para
el ser humano. Entonces, el
sembrador es muy importante
porque está sembrando la semilla
de la palabra de Dios. El
sembrador puede ser un hombre,
una mujer, un pueblo. Millones
sobre la tierra están encargados
en este tiempo de anunciar
el mensaje de Dios.
La
palabra de Dios es la semilla,
esta puede hacer que un hombre
o una mujer sea regenerado,
que cambie, que sea transformado,
y esto es justamente lo que
necesitamos hoy, un cambio
de vida, un cambio que se
opere en la naturaleza humana
donde esta metido el mal de
nacimiento "..He aquí,
en maldad he sido formado,
Y en pecado me concibió mi
madre.." dijo David.
(3). Ese pecado que viene
en la esencia del ser humano,
esa inclinación a pecar, a
hacer lo malo, eso es lo que
puede ser cambiado por el
poder de Dios y esa es la
propuesta del Evangelio redentor.
Este Cristo maravilloso que
vino del cielo a salvarnos
es el que puede darnos una
nueva vida. Hacernos NACER
OTRA VEZ es la operación de
la Palabra de Dios y el Espíritu
Santo. Por eso, y hablando
de aquellos que son sembradores
de la Palabra de Dios, la
Biblia nos dice: "..¿Y
cómo predicarán si no fueren
enviados? Como está escrito:
¡Cuán hermosos son los pies
de los que anuncian la paz,
de los que anuncian buenas
nuevas!.." (4). En
medio de un mundo lleno de
malas noticias, el cristiano
lleva un mensaje de buenas
noticias, de esperanza, de
salvación y de solución. La
Iglesia se levanta en este
tiempo en medio de la oscuridad
de este mundo con la luz de
la palabra del Señor, por
eso dice el Salmo 119: "..Lámpara
es a mis pies tu palabra,
Y lumbrera a mi camino.."
(5) Así, el que cree y obedece
a la palabra de Dios tiene
luz en su vida y puede anunciarla
a los que se encuentran en
tinieblas. El Salmo126, nos
dice: "..Los que sembraron
con lágrimas, con regocijo
segarán. Irá andando y llorando
el que lleva la preciosa semilla;
mas volverá a venir con regocijo,
trayendo sus gavillas.."
(6)
Entendemos
así que el propósito de Dios
para este tiempo es que su
palabra corra y sea glorificada.
Por eso estamos llevando el
mensaje, haciendo oir el contenido
de la Biblia, el mensaje Cristocéntrico
de la Palabra de Dios. Así
lo dice Pablo a los Tesalonicenses:
"..Por lo demás, hermanos,
orad por nosotros, para que
la palabra del Señor corra
y sea glorificada, así como
lo fue entre vosotros.."
(7) Pero, ¿Cómo va a correr?
¿Será a través de nuestros
pies? ¿Estamos listos para
correr y llevar el mensaje
de las nuevas noticias?
La
semilla junto al camino: Los
que no entienden la Palabra
Hasta
aquí nos hemos ocupado del
sembrador, pero ahora vamos
a ver cuatro aspectos muy
importantes que nos enseñó
Jesús con respecto a la otra
parte, a los que reciben la
palabra o la semilla. Vamos
al primero, la semilla junto
al camino. Son aquellos en
quienes se siembra la palabra,
pero después que la oyen,
enseguida viene Satanás y
quita la palabra que se sembró
en sus corazones. Los de junto
al camino son como una tierra
pisoteada. Son esas personas
que tienen un corazón duro,
que no permiten que penetre
fácilmente la palabra de Dios.
Son aquellos que están bajo
el poder del maligno, el cuál
los ha endurecido y les ha
cauterizado la conciencia.
Allí se encuentran indiferentes,
no hacen caso. Escuchan pero
no oyen, no prestan atención.
No obedecen al mensaje de
Dios. ¡Están bajo el maligno!
¡Qué terrible! Por eso, dice
el apóstol Juan: "..Sabemos
que somos de Dios, y el mundo
entero está bajo el maligno.."
(8) ¡Cuánta necesidad hay
de escapar del diablo y ponerse
bajo la poderosa mano de Dios!
Dice
la Biblia que el diablo, (el
dios de este siglo), cegó
el entendimiento de los incrédulos.
Esto lo encontramos en la
Segunda carta a los Corintios:
"..en los cuales el
dios de este siglo cegó el
entendimiento de los incrédulos,
para que no les resplandezca
la luz del evangelio de la
gloria de Cristo, el cual
es la imagen de Dios.."
(9) Vemos que hay ceguera,
que hay oscuridad, que hay
tinieblas en el entendimiento
de los incrédulos. La gente
no comprende, no entiende
la necesidad en la cual se
encuentra, no entienden que
están perdidos, que van rumbo
a la eternidad sin Dios y
que su eterno destino será
el tormento infernal. Por
eso, cada uno que va a sembrar
la palabra debe tener en cuenta
que lo primero que se debe
hacer es enfrentarse contra
el "dios de este siglo",
enfrentarse contra ese espíritu
de ceguera en los entendimientos,
de desobediencia, que no permite
que alumbre la luz del evangelio.
La Biblia nos dice: "..el
cual nos ha librado de la
potestad de las tinieblas,
y trasladado al reino de su
amado Hijo.." (10)
Esto
demuestra cómo la potestad
de las tinieblas está sobre
los que no tienen a Cristo.
Jesús enseñó que primero debe
hacerse un trabajo contra
las fuerzas de las tinieblas,
Jesús dijo: "..Pero
si yo por el Espíritu de Dios
echo fuera los demonios, ciertamente
ha llegado a vosotros el reino
de Dios. Porque ¿cómo puede
alguna entrar en la casa del
hombre fuerte, y saquear sus
bienes, si primero no le ata?
Y entonces podrá saquear su
casa.." (11). En
primer lugar debemos atar
al hombre fuerte, (el diablo),
para que las almas puedan
quedar libres y les resplandezca
la luz del evangelio. La Biblia
nos dice: "..Y juntamente
con él nos resucitó, y asimismo
nos hizo sentar en los lugares
celestiales con Cristo Jesús.."
(12) Esta es la posición que
tenemos como iglesia, Dios
nos hizo sentar juntamente
con Cristo en los lugares
celestiales. Por eso, como
iglesia tenemos autoridad
contra los espíritus del mal,
porque el Señor ya obtuvo
la victoria a favor de nosotros.
Como iglesia, tenemos sometidas
todas las cosas bajo nuestros
pies, sean principados, potestades,
gobernadores de las tinieblas
o espíritus de maldad. Así
lo dice la palabra de Dios
en Efesios: "..sobre
todo principado y autoridad
y poder y señorío, y sobre
todo nombre que se nombra,
no sólo en este siglo, sino
también en el venidero; y
sometío todas las cosas bajo
sus pies, y lo dio por cabeza
por sobre todas las cosas
a la iglesia, la cual es su
cuerpo, la plenitud de Aquel
que todo lo llena en todo.."
(13) En Jesús hay todo poder
para luchar y derrotar al
diablo. Así, de esta manera
quedan libres las almas que
pertenecen a Cristo Jesús.
Hay dos fuerzas debatiéndose
en esta tierra, una es la
fuerza del bien en el poder
de Jesucristo que se manifiesta
en la iglesia, y la otra es
la fuerza del mal, de satanás
el diablo. Pero la iglesia
está contra las fuerzas del
maligno, contra el espíritu
que opera en los aires y contra
la corriente que está en este
mundo. ¡Qué importante es
tener el poder de Cristo Jesús!
para que la semilla sembrada
pueda dar fruto en los corazones
de la gente.
La
semilla en los pedregales:
Los creyentes superficiales
La
segunda verdad que encontramos
en la parábola del sembrador
es la semilla que cayó en
los pedregales. Jesús dijo
que estos son aquellos que
oyen la palabra y la reciben
con gozo, pero no tienen raíz
en sí, sino que son de corta
duración. El problema de estas
personas es que no tienen
raíz en sí mismos. No han
dejado que la palabra se arraigue,
que se meta bien adentro,
bien en lo profundo de su
corazón. Tampoco tienen convicciones,
la fe no ha llegado a ser
la certeza de lo que se espera
ni la convicción de lo que
no se ve. Puede ser que la
Palabra tenga raíz en otras
personas de su entorno, como
por ejemplo su familia, pero
como la salvación es personal,
estas personas nunca llegan
a hacer raíces fuertes. Al
principio reciben con gozo
el mensaje del evangelio,
pero cuando viene la tribulación
a causa de la palabra, tropiezan,
desisten, dejan al Señor porque
no tienen raíz en sí mismos.
Son
creyentes superficiales. Llevan
en si mismos las características
de este mundo, la mediocridad,
el hacer todo a medias. Todo
les viene bien. Prueban y
aceptan cualquier clase de
teoría o filosofía, curanderismo
o hechicería. Son personas
de doble ánimo, inconstantes,
como dice la Biblia en Santiago:
"..El hombre de doble
ánimo es inconstante en todos
sus caminos.." (14)
Por eso es necesario que la
palabra eche raíz en nosotros
y de esta manera estar arraigados
en Cristo y poder perseverar,
porque "..el que persevere
hasta el fin, éste será salvo.."
(15). Debemos perseverar en
oración, la iglesia primitiva
nos dá el ejemplo: "..Todos
éstos perseveraban unánimes
en oración y ruego.."
(16) Debemos perseverar como
dice la Biblia en Hechos dos:
"..Y perseveraban
en la doctrina de los apóstoles,
en la comunión unos con otros,
en el partimiento del pan
y en las oraciones.."
(17). Es importantísimo en
este tiempo de crisis y de
sufrimiento, estar arraigados
en la palabra de Dios. No
podrán permanecer aquellos
que tienen una vida espiritual
superficial, una fe superficial,
una experiencia cristiana
solamente por arriba, sino
aquellos que se convierten
de corazón al Señor, que se
entregan de lleno al evangelio,
que se comprometen con Cristo
Jesús. Estos podrán permanecer
firmes y nadie los sacará
del camino del Señor.
La
semilla entre espinos. Los
que buscan los afanes y las
riquezas
Vamos
a la tercera verdad, la semilla
que cae entre los espinos.
Estos son aquellos que oyen
la palabra de Dios, pero,
los afanes de este siglo,
el engaño de las riquezas
y las codicias de otras cosas
ahogan la palabra. Una persona
que está con afanes, ansiedad,
codicias y preocupaciones,
esta "entre espinos".
Jesús lo dijo: "..No
os afanéis, pues, diciendo:
¿Qué comeremos, o qué beberemos,
o qué vestiremos? Porque los
gentiles buscan todas estas
cosas; pero vuestro Padre
celestial sabe que tenéis
necesidad de todas estas cosas.."
(18) Así habló Jesús de la
confianza que debemos tener
en nuestro Padre celestial,
quién conoce perfectamente
nuestras necesidades. Jesús
nos enseña de esta manera
como vencer el afán y la ansiedad.
Cuando el hombre saca su mirada
de Jesucristo, su vida no
tiene sentido, por eso dice
Hebreos: "..puestos
los ojos en Jesús, el autor
y consumador de la fe, el
cual por el gozo puesto delante
de él sufrió la cruz, menospreciando
el oprobio, y se sentó a la
diestra del trono de Dios.."
(19)
Aquellos
que creemos en Cristo, debemos
buscar las cosas de arriba,
donde está Cristo: "..Si,
pues, habéis resucitado con
Cristo, buscad las cosas de
arriba, donde está Cristo
sentado a la diestra de Dios.
Poned la mira en las cosas
de arriba, no en las de la
tierra. Porque habéis muerto,
y vuestra vida está escondida
con Cristo en Dios.."
(20) También lo vemos en el
Evangelio según San Mateo:
"..Mas buscad primeramente
el reino de Dios y su justicia,
y todas estas cosas os serán
añadidas.." (21)
Debemos aprender a vivir confiados
en nuestro Señor, y darle
el primer lugar en nuestras
vidas, y así seremos libres
de los afanes enfermizos,
de las ansiedades y de las
preocupaciones que son los
espinos de esta tierra que
impiden que la palabra de
Dios sea fructífera. Hay muchos
espinos que son obstáculos
en nuestra vida para impedir
que la palabra de Dios esté
llegando a nuestros corazones
y haga su efecto de salvación.
Esos espinos de pecado tienen
que ser sacados hoy. La Biblia
dice que a causa de la desobediencia,
del pecado, y del alejarse
de Dios hay sufrimiento. Somos
lastimados por los espinos
de este mundo. También Jesús
nos enseñó tres cosas que
son impedimento para que su
palabra opere milagros en
nuestras vidas: Primero, las
preocupaciones, segundo, las
riquezas, las posesiones materiales
y las comodidades de este
mundo. Tercero, los placeres
que impiden que la palabra
de Dios ocupe el primer lugar
en toda nuestra vida dando
fruto en abundancia para cada
uno.
La
semilla en buena tierra. Los
que viven para Cristo
Llegamos
a la cuarta verdad. Jesús
habló de la semilla que cae
en buena tierra. Estos son
los que oyen la palabra, la
reciben y dan fruto abundante.
Son los que se convierten
de verdad. Son los que comienzan
a vivir para Cristo y para
los demás. Son aquellos que
aman al Señor y a su prójimo
como a sí mismos. Cristo murió
por nosotros con el propósito
de que nosotros vivamos para
El. Estamos en el tiempo de
dar fruto a treinta, a sesenta
y a ciento por uno, por eso,
cada uno de nosotros debemos
ocuparnos de treinta, de sesenta
y hasta de cien personas para
orar por ellos, visitarlos
y traerlos a la iglesia. Esta
es la comisión del Señor,
que demos fruto a treinta,
a sesenta y a ciento por uno.
Somos responsables de la salvación
de los que no conocen al Señor.
Tenemos que sembrar la semilla
de la Palabra y dar fruto,
orar de tal manera que la
palabra de Dios de fruto,
hablando la Palabra de Dios
de tal manera que esta semilla
de fruto. Ir a buscar la gente
y traerla al templo, a la
casa del Señor, ponerlas ahí
sentadas donde puedan oir
la Palabra. Recibir la enseñanza
y ser alimentados con este
pan de vida que es la palabra
de Dios. ¡Aprovechemos hermanos!
porque hay mucha gente que
tiene hambre de Dios.
Tres
responsabilidades de la iglesia
El
mundo está perdido, hay gran
confusión, el caos de hoy
ha llegado a ser la oportunidad
para que el sembrador salga
a sembrar la semilla de la
Palabra de Dios. Por eso,
seguimos compartiendo este
mensaje de fe, porque estamos
persuadidos de que es la única
alternativa que le queda al
mundo. Estamos preocupados
para que esta palabra llegue
a los corazones y la iglesia
tiene tres responsabilidades
importantes para hacer en
la obra de Dios: 1) Orar por
las almas. Orar de tal manera
que sea la oración una batalla
cuerpo a cuerpo contra las
fuerzas del mal que tienen
atrapada a la humanidad. Echar
fuera y desalojar a Satanás
el diablo de las almas. Tomar
dominio en los campos espirituales,
en las regiones celestes.
La iglesia tiene poder con
Dios para echar fuera demonios
en el nombre de Jesucristo
de Nazaret.
Lo
primero entonces, es orar
para que los perdidos sean
salvos. Debemos tomar los
nombres de algunas personas
específicas y orar por ellos,
por sus familias, por esas
personas que tenemos anotadas
en el corazón y también quizás
en algún papel para llevarlas
delante de Dios. Es la carga
de responsabilidad que tenemos
cada uno de los que ya pertenecemos
a Jesús. Orar por personas
que no son salvas, para que
conozcan a Jesús y entren
en esta salvación tan grande.
Segundo: Ir, trabajar, visitar
y hablar la palabra. Estar
con las personas y darles
este mensaje. Hablarles de
tal manera que la palabra
de Dios para ellos llegue
a ser mas importante que la
preocupación por el trabajo,
los negocios, el dinero, las
cosas materiales, las riquezas
y aún mas importante que todo
placer de la carne y de este
mundo. Que esta palabra de
Dios haga el efecto de obrar
el milagro de una nueva vida
en estas personas. Tercero:
Traer a la gente a la casa
del Señor. Hermano, ponete
a trabajar para el Señor,
con tu dinero, con tus fuerzas,
con tu vehículo. Traé almas
a Cristo. Esta es la ocupación
mas digna, mas hermosa, mas
valiosa. Es la ocupación que
puede llenarnos de gozo y
de alegría, saber que tenemos
parte en la salvación de las
almas y que nosotros podemos
ser medios utilizados por
Dios para que otros conozcan
a este maravilloso Cristo
de poder.
Desde
hoy nos ponemos en marcha.
Nos comprometemos a servir
a Dios llevando el mensaje
de las buenas noticias. Jesús
mismo fue el supremo sembrador
de la palabra de Dios. Lo
hizo incansablemente ciudad
por ciudad, aldea por aldea,
constantemente. Durante los
tres años de su ministerio
público, Jesús se ocupó de
sembrar la palabra. Así lo
enseñó a sus discípulos y
ellos, luego como apóstoles,
lo hicieron compartiendo el
mensaje de la Palabra de Dios
con todo el mundo de su día.
La iglesia a través de su
historia lo hizo. Compartió
el mensaje de las buenas noticias
en cualquier parte donde había
un cristiano. Nosotros, la
iglesia del siglo XXI, tenemos
la responsabilidad de hacerlo
hoy en día. No perdamos la
oportunidad. Amén
Pastor Carlos Cabrera
Referencias
Bíblicas: (1) Mateo 4:4. (2) Marcos 4:14 al 20. (3) Salmo 51:5. (4) Romanos 10:15.
(5) Salmo 119:105. (6) Salmo
126:5 y 6. (7) 2da Tesalonicenses
3:1. (8) 1ra de Juan 5:19.
(9) 2da de Corintios 4:4.
(10) Colosenses 1:13. (11)
Mateo 12:28 y 29. (12) Efesios
2:6. (13) Efesios 1:21 al
23. (14) Santiago 1:8. (15)
Mateo 24:13. (16) Hechos 1:14.
(17) Hechos 2:42. (18) Mateo
6:31 y 32. (19) Hebreos 12:2.
(20) Colosenses 3:1 al 3.
(21) Mateo 6:33.