| ¿Sabe
usted oír la voz
de Dios? |
| Por
el pastor Néstor Carreras |
(Tomado con permiso de la Revista "Hoy")
Dice la Biblia en el libro de Jeremías
23:16. "..No escuchéis
las palabras de los profetas
que os profetizan; os alimentan
con vanas esperanzas; hablan
visión de su propio corazón,
no de la boca de Jehová.."
Los
falsos profetas son peligrosos
enemigos del pueblo de Dios,
y me refiero a aquellos que
diciendo que tienen una palabra
de Jehová para el pueblo,
proclaman: "..¡Dios me
habló!.." pero son sus
vanos pensamientos y así alimentan
vanas esperanzas en los corazones
incautos. Es muy importante
que cuando abra mis oídos
sepa reconocer cuál es la
Palabra de Dios y cuál no
la es, y cuando abro mi boca
debo tener cuidado de no inventar
nada, sino que sea una verdadera
Palabra de Dios.
En el verso veinte me dice: "..En
los postreros días lo entenderéis
cumplidamente.."
(1) ¡Qué gran realidad es
la que estamos viviendo en
los últimos días! Las señales
ya están cumpliéndose en su
totalidad y sin duda son tiempos
peligrosos. Y ahora se ve
más todavía, levantarse hombres
por toda la Argentina, que
no tienen nada de Dios, y
la gente corre. Ellos hablan
la visión "..de su
propio corazón.."
Corren, profetizan, engañan,
pero Dios no está con ellos.
Son enemigos del pueblo de
Dios porque le hacen errar
el camino.
Vemos allí en Jeremías, que los profetas
hablaban, que hacían su carrera
de profetas, pero por su propia
cuenta. Lo que hablaban no
era de parte de Dios. Pero
cuando en mi alma HAY UNA
PALABRA DE DIOS, hablo seguro,
doy golpes certeros, mi carrera
es legítima. Dios me quiere
llevar al lugar del verso
veintidós: "..si ellos
hubieran estado en mi secreto,
habrían hecho oír mis palabras
a mi pueblo.." (2)
Lo secreto de Dios debe ser
nuestro anhelo, donde oímos
su voz, y así podremos dar
una palabra certera al pueblo,
y tener una palabra cierta
para nosotros también.
Dios quiere la bendición del pueblo,
pero ella viene solamente
al oír Su voz. Dice el Salmo
81: "..Pero mi pueblo
no oyó mi voz...¡Oh, si me
hubiera oído mi pueblo...En
un momento habría yo derribado
sus enemigos...Les sustentaría
Dios con lo mejor del trigo.."
(3) ¿Sabía ud, que Dios quiere
LO MEJOR para su pueblo y
para sus siervos? Dios nunca
da lo peor. El anhela darnos
siempre lo mejor. El secreto:
Oír su voz.
Jesús en el Evangelio de San Juan lo
aclara. "..Mis ovejas
oyen mi voz.." (4)
¿Somos ovejas de su prado?
¿Conocemos su voz? ¿O nos
confundimos y oímos cualquier
voz?. Dios quiere que ahora
estemos oyendo lo que El está
hablando. Jesús dice que hay
que ser oveja, no hay que
ser carnero (que es topador)
ni tampoco un chivo (un saltador)
sino una dócil y humilde oveja,
sin disfraces. A veces oímos
a alguien y nos gusta tanto,
parece toda una oveja, pero
de pronto descubrimos que
era un lobo disfrazado de
oveja.
Si
queremos cambiar el rumbo
de nuestra Argentina, debemos
saber oír la voz de Dios y
dejar de ser guiados por cualquier
voz. Cuando Dios habla, a
veces es fuerte. Por eso los
que no son ovejas saltan,
pero él nos conoce y sabe
que esa palabra dura nos hará
ir hacia el centro de su voluntad
y no para afuera. El nos dice:
"..hijo, yo te amo,
y quiero ayudarte a seguir
adelante, pero necesitas oír
mi voz para poder seguirme.."
Hay algunas vidas que tienen tremendos
llamamientos, que empiezan
muy bien pero terminan mal.
No saben continuar oyendo
la voz de Dios. Recuerdo en
Necochea, cuando recién me
convertí. Un hermano al cual
todos apuntaban con un tremendo
llamamiento, no continuó,
no hizo caso, al tiempo lo
mató un auto. Si ud, está
oyendo la voz de Dios, sígala.
No oiga otras voces que lo
apartarán del camino.
Quizás Dios le está hablando de servirle,
de dedicarse a la obra, de
algún campo para tomar. Dios
le va a guiar y ayudar. Dios
nos cambió tres veces de lugar
y si ahora me hablara de volver
a cambiar, lo haría, aunque
está todo tan lindo en la
obra, pero quiero estar abierto.
Pero si no tengo una palabra
tampoco es cuestión de correr
o moverme. Si no tengo una
palabra de Dios, espero para
oírla, porque sin duda vendrá
y no tardará. Porque cuando
vienen las pruebas solo me
sostiene esa palabra de Dios.
Las ovejas son del redil,
solo pueden salir afuera si
ellas quieren, porque el diablo
no las puede arrebatar de
las manos del Señor. Nadie
me puede desviar de la voluntad
del Señor si oigo su voz.
En el libro de Hechos, Ananías habla
a Saulo: "..El Dios
de nuestros padres te ha escogido
para que cumplas su voluntad,
y veas al Justo, y oigas la
voz de su boca.."
(5) Cuando Dios nos habla
es para mostrarnos su voluntad.
Cuando tenía tres meses de
convertido, le pedí a Dios
que me hablara y en una reunión
vi una visión, pero quería
estar seguro de que era la
voz de Dios, pues escuché
su voz audible. Entonces Dios
envió a su siervo, el hermano
Jorge Veach y me confirmó
por Isaías capítulo seis lo
que él me había hablado. Allí
entendí su voluntad, entendí
que El me había llamado. ¡Qué
triste es cuando pasan los
años y no podemos entender
la voluntad de Dios para nuestras
vidas! Es que no aprendimos
a oírle. A veces queremos
saber la voluntad de Dios
para los demás y andamos tratando
de averiguar lo que Dios quiere
con otros, pero como dijo
una vez el hermano Samuel:
"..Apenas podemos
descubrir la voluntad de Dios
para nosotros, ¡Qué vamos
a saber para otros!.."
Se
levantan muchos con otras
visiones. Profetas falsos
que hablan de lo suyo y quieren
meterse en esta familia espiritual
y desviarnos. Pero nosotros
estamos plantados "junto
a las aguas" y hemos
encontrado algo maravilloso
en nuestra familia. Dios nos
ha hablado y aquí permanecemos
y nada nos podrá mover. Jamás
pensé ni siquiera por un momento
en moverme de esta familia.
Sé que tiene mucho de Dios
y El quiere hablarlo a tu
alma para que conozcas, veas,
tengas la visión y entonces
quedarás clavado donde El
te puso cumpliendo Su voluntad.
A veces vamos a visitar congregaciones
y preguntamos por uno y por
otro. ¿Qué pasó? ¿Se los llevó
el torrente de Cisón?. Es
que no supieron oír la verdadera
voz de Dios. Mi oración es:
"..Señor quiero que
me hables, que yo pueda oír,
que reveles tu voluntad a
mi vida y que la pueda cumplir.
Amén.."
Pastor Néstor
Carreras
Referencias bíblicas: (1) Jeremías 23:20. (2)
Jeremías 23:22. (3) Salmo
81: 11 al 16. (4) San Juan
10:27. (5) Hechos 22:14.