| Predicando
con el ejemplo |
| Por
el Pastor Samuel Laborde |
Los
pastores por lo general somos
los que aconsejamos y enseñamos
a la gente a mantener una
conducta acorde a la palabra
de Dios.
Pero, ¿Somos nosotros
los primeros en observarla?
¿Somos nosotros los
primeros en vivir y en demostrar
en hechos reales esa buena
conducta?
¿Nos conducimos en
la verdad? ¿En la justicia?
¿Nos conducimos conforme
al propósito y a la
voluntad de Dios? ¿Lo
hacemos realmente?
Una
carta a un siervo de Dios
En esta tarde quisiera compartir
algo que en estos días
ha estado presionando en mi
corazón y precisamente
en esta mañana se ha
tocado este tema. Estaba meditando
y tomando algunas cosas sobre
el libro de Timoteo, y precisamente
el hermano Julio, comenzó
con el mismo versículo
con el que quiero comenzar
en esta tarde. Creo que sería
casi imposible agotar todo
lo que está encerrado
en esta carta del Apóstol
Pablo a Timoteo, porque es
una carta a un siervo de Dios,
a un pastor, a un obrero,
a alguien que fue llamado
por el Señor para servirle
y para cumplir un ministerio
en la Iglesia. Es decir, que
es la Palabra de Dios a un
siervo de Dios, y también
es la Palabra de Dios para
aquellos que anhelan un ministerio
y desean un lugar en la obra
de Dios.
Entonces,
tenemos en este libro los
principios y las bases sobre
cómo debemos prepararnos
para el ministerio que Dios
nos ha llamado a cumplir.
Así que, espero que
en esta tarde cada uno podamos
ubicarnos en el lugar que
nos corresponde, porque la
Palabra de Dios es para todos.
Es viva y eficaz. Y yo no
puedo decir "..ésta
palabra no es para mi, ésta
es solo para los pastores..",
tal vez, hoy vamos a hacer
más énfasis
en el área pastoral,
pero la Palabra de Dios es
para todos.¡Gloria al
Nombre del Señor! No
podemos eludir ni escapar
a la responsabilidad de obedecerla,
porque en la obediencia está
la bendición y la prosperidad
de Dios, y yo quiero que Dios
me bendiga y prospere. Yo
quiero que Dios me use, y
si quiero llegar a algo tengo
que ser obediente a los principios
establecidos en su Palabra.
¿No es así?
Amén.
Cómo debemos conducirnos
en la iglesia
Vamos a abrir la Biblia en
la primera carta a Timoteo,
capítulo 3. Dice así:
"..Esto te escribo, aunque
tengo la esperanza de ir pronto
a verte, para que si tardo,
sepas cómo debes conducirte
en la casa de Dios, que es
la Iglesia del Dios viviente,
columna y baluarte de la verdad.."
Y vamos a leer de nuevo todos
juntos. "..Esto te escribo,
aunque tengo la esperanza
de ir pronto a verte, para
que si tardo, sepas cómo
debes conducirte en la casa
de Dios, que es la iglesia
del Dios Viviente, columna
y baluarte de la verdad.."
(1)
Yo
quisiera enfatizar esta expresión:
"..cómo debes
conducirte en la casa de Dios.."
Y creo con todo mi corazón
que todos tenemos que considerar
esta palabra, empezando por
aquellos que hemos recibido
un ministerio para cumplir
en la Iglesia. Debemos ponernos
de frente a esta palabra en
esta tarde, y como dije además,
también deben hacerlo
aquellas personas que anhelan
un lugar en el ministerio.
"..cómo debes
conducirte en la casa de Dios.."
¿Qué es la casa
de Dios?, el mismo apóstol
contesta esa pregunta "..la
iglesia del Dios viviente,
columna y baluarte de la verdad.."
Porque, yo pregunto una cosa
¿Dónde vamos
a encontrar la verdad? ¿Dónde
la iremos a buscar? ¿Qué
institución en la tierra
en este tiempo podrá
ser el resguardo de la verdad?
Cuando los hombres quisieran
saber la verdad sobre un asunto.
¿Quién tiene
la verdad? ¿Dónde
está? ¿Dónde
buscarla? ¿Se ha hecho
esa pregunta? La iglesia es
la columna de la verdad. La
iglesia es aquello que sostiene
la verdad en alto y es el
resguardo de ella. Y nosotros
sabemos que la verdad en sí,
en esencia, es Jesucristo
y su Palabra viva, porque
Cristo es el verbo encarnado.
Entonces, si Cristo está
en mí, y si la palabra
mora en abundancia en nuestros
corazones, la verdad está
en nosotros.
Una conducta coherente
con el mensaje
Ahora, el apóstol le
escribió a Timoteo
para que sepa cómo
debía conducirse, cómo
tenía que ser su conducta
en la iglesia, en la casa
de Dios. Los pastores por
lo general somos los que aconsejamos
y enseñamos a la gente
a mantener una conducta acorde
a la palabra de Dios, pero,
¿Somos nosotros los
primeros en observarlas? ¿Somos
nosotros los primeros en vivir
y en demostrar en hechos reales
esa buena conducta? ¿Nos
conducimos en la verdad? ¿En
la justicia? ¿Nos conducimos
conforme al propósito
y a la voluntad de Dios? ¿Lo
hacemos realmente?
Dando
vuelta la página hay
un verso que es tan conocido
y que lo usamos muy generalmente
cuando queremos hablar a los
jóvenes, que dice:
"..Ninguno tenga en poco
tu juventud, sino sé
ejemplo de los creyentes en
palabra, conducta, amor, espíritu,
fe y pureza.." (2) y
si usted quiere saber un poquito
de Timoteo, los Hechos capitulo
16 nos dicen algo, al referirse
a uno de los viajes del apóstol:
"..Después llegó
a Derbe y a Listra; y he aquí,
había allí cierto
discípulo llamado Timoteo,
hijo de una mujer judía
creyente, pero de padre griego;
y daban buen testimonio de
él los hermanos que
estaban en Listra y en Iconio.."
(3) Los que lo conocían,
los hermanos de la iglesia,
daban buen testimonio de Timoteo,
y por eso Pablo quiso que
le acompañase. No hay
duda que descubrió
en este joven un escogido,
un llamado de Dios, un compañero
en la obra, un hombre fiel,
íntegro, confiable,
y alguien que Pablo podía
recomendar y decir a los hermanos,
"..él es lo mismo
que si estuviera yo.."
Y
en esta carta, él apóstol
le dice que ponga especial
cuidado en cómo conducirse
en la casa de Dios. Que sea
ejemplo de los creyentes,
en palabra, en conducta, en
amor, en fe. Entre las cosas
que el apóstol recomienda
a Timoteo, (y estamos hablando
en sentido general ahora,
para aquellos que anhelan
obispado), es que debe tener
buen testimonio hasta de los
de afuera. Hechos 16 nos dice
que Timoteo tenía buen
testimonio de los de adentro,
pero también es necesario
que haya un buen testimonio
de los de afuera para no caer
en lazo y en descrédito
del diablo, y le recomienda
también algunas cosas
personales: "..Ocúpate
en estas cosas; permanece
en ellas, para que tu aprovechamiento
sea manifiesto a todos. Ten
cuidado de ti mismo y de la
doctrina; persiste en ello,
pues haciendo esto, te salvarás
a ti mismo y a los que te
oyeren.." (4) ¡Cuántas
veces sentimos aquellos que
somos padres, tanto en el
sentido físico como
en el espiritual, la responsabilidad
sobre nuestros hombros! Y
no estoy hablando de decir:
"..vamos a tomar la Biblia
y enseñar esto y lo
otro.." ¡Hay que
hacerlo! Tenemos que enseñar
la palabra de Dios, porque
Pablo tomó tiempo en
cada lugar para enseñar
las escrituras, pero estoy
hablando de la responsabilidad
que implica el saber que la
enseñanza que vamos
dejando en el corazón
y en la mente de nuestros
hijos, de los discípulos
que están a nuestro
lado, de los creyentes de
la iglesia, (que observan
nuestra conducta y nuestros
movimientos, que ven todas
las cosas), venga acompañada
de una buena conducta, de
una conducta coherente con
lo que estamos enseñando.
Enseñemos
lo que esté de acuerdo
a las sagradas escrituras,
pero también vivamos
de acuerdo a las sagradas
escrituras. Esto es para mi,
es para cada siervo de Dios,
pero también es para
aquellos que anhelan ese lugar.
Porque no solamente es el
apetecer un ministerio sobresaliente.
No es querer tener un lugar
de honor entre los hermanos
para ser visto solamente.
Sino el dejar marcado un camino,
una conducta intachable, de
temor de Dios, de obediencia,
de sujeción . A veces
algunos dicen "..yo no
voy a estar sujeto a los hombres
porque son hombres y los hombres
fallan.." Sí,
es cierto que los hombres
tenemos fallas, pero si no
podemos sujetarnos a los hombres,
¡Qué nos vamos
a sujetar a Dios! Si a veces
en las pequeñas cosas
no podemos sujetarnos a nuestros
mayores, ¡Qué
nos vamos a sujetar a Dios!
¡Es un engaño!
¡Es vivir engañado!
Como hay muchos que andan
sueltos, que andan engañando,
y una de las cosas que caracteriza
a este tipo de personas es
que son desobedientes a sus
padres espirituales, a sus
mayores, y que han pensado
que pueden manejar las cosas
tan bien como sus padres o
mejores. Puede que sí
¿Por qué no?,
pero dentro del propósito
de Dios y del marco que nos
enseña la escritura.
Vuelvo a preguntar ¿Cómo
es nuestra conducta realmente?
Una conducta coherente
con la doctrina
Vamos a mirar en otras escrituras,
sobre la importancia de dejar
un ejemplo bien claro. En
la segunda carta le dice:
"..Pero tu has seguido
mi doctrina, conducta, propósito,
fe, longanimidad, amor, paciencia.."
(5) Pablo le dice a Timoteo
"..has seguido mi doctrina
y también mi conducta.."
Qué triste es cuando
no se puede seguir la conducta
de un siervo de Dios, cuando
no se puede imitar la conducta
de un compañero, porque
deja mucho que desear. Hablamos
muy a menudo de la fe, que
es el don que Dios nos ha
dado para creer en El, para
ser salvos, y para vivir en
ese estado de salvación,
de vida, de esperanza, de
servicio, pero hermanos, la
fe sin obras es muerta. La
confesión de nuestros
labios que no esté
acompañada con las
obras es muerta, por eso necesitamos
que Dios nos ayude, y si en
esta convención no
tomamos victoria, si no podemos
decirle "..Señor,
encamíname, ayúdame,
estoy dispuesto.." no
se si podremos hacerlo en
otro lugar, no se si lo haremos
en la iglesia cuando volvamos.
¡Será mas difícil!
porque aquí estamos
con todo a favor, tenemos
el tiempo necesario, tenemos
todos los siervos de Dios
a elección, para que
vaya y le diga "..necesito
que usted me enseñe
o aconseje, que ore o haga
algo por mi.." Tenemos
todo a favor. Si aquí
y ahora no lo hacemos ¿Cuándo
lo vamos a hacer?
Leemos
otra escritura. Filipenses
capitulo tres dice: "..Hermanos,
sed imitadores de mí,
y mirad a los que así
se conducen según el
ejemplo que tenéis
en nosotros. Porque por ahí
andan muchos, de los cuales
os dije muchas veces, y aun
ahora lo digo llorando, que
son enemigos de la cruz de
Cristo; el fin de los cuales
será perdición,
cuyo dios es el vientre, y
cuya gloria es su vergüenza,
que solo piensan en lo terrenal.."
(6)
Observe
bien el verso diecisiete:
"..sed imitadores de
mi.." ¿Usted pudiera
decir así a la gente
que lo sigue? ¿Podríamos
decirlo? "..y mirad a
los que así se conducen
según el ejemplo que
tenéis en nosotros.."
Los versos anteriores hablan
de una regla, de una forma
general de conducta, de un
sentir común en el
pueblo de Dios, y de mirar
a los que así se conducen,
según el ejemplo que
tenéis en nosotros.
Nosotros sabemos que el apóstol
San Pablo era un hombre que
tenía un ministerio
muy grande, era un hombre
sabio y entendido, que tenía
conocimiento de Dios y tenía
conocimiento de la ley, era
un hombre que podía
enseñar con mucha elocuencia
y que lo hizo en ciertas ocasiones,
que era alguien que dijo "..yo
no me siento menor que los
grandes apóstoles.."
aunque lo dijo sin jactancia,
pero ahora está diciendo
MIREN NUESTRO EJEMPLO. Mírenme
a mi y a los que se conducen
bajo este ejemplo. ¿Estamos
entendiendo esto? Tal vez
hoy no hay muchos amén,
porque lógico, tenemos
que abrir nuestro corazón
y dejar que el Señor
nos muestre nuestra necesidad,
nuestra condición,
nuestras falencias, que nos
muestre las cosas que no están
en el lugar correcto porque
Dios quiere perfeccionarnos.
El
que comenzó la buena
obra la perfeccionará
hasta el día de Jesucristo,
es decir, hasta el día
que El venga. Al final de
la carrera, el apóstol
San Pablo podía decir:
"..No que lo haya alcanzado
ya, ni que ya sea perfecto,
sino que prosigo.." (7)
Prácticamente al fin
de su carrera, Pablo decía
"..Todavía Dios
tiene algo que hacer en mi,
todavía tiene que perfeccionarme,
santificarme, enseñarme
mas.." ¿No crees
que Dios puede enseñarte
más todavía?
¿No crees que Dios
tiene que perfeccionarte mas
todavía? El que es
santo santifíquese
todavía, el que es
justo siga practicando la
justicia, porque "..la
senda de los justos es como
la luz de la aurora, Que va
en aumento hasta que el día
es perfecto.." (8) Y
el día será
perfecto cuando aquel lucero
de la mañana se manifieste
en plenitud y en gloria, y
podamos vivir bajo ese resplandor
de gloria eternamente y para
siempre. ¡Gloria al
Nombre del Señor! Por
lo tanto, ahora necesitamos
ser perfeccionados, necesitamos
admitir corrección
y consejo. Le hemos dicho:
"..Señor dame
sabiduría, dame sabiduría.."
y esta bien pedirle sabiduría,
pero tenemos que pensar en
estas bases.¡Bendito
sea Su Nombre!
Una conducta digna
de imitar
Hebreos capitulo 13, es un
capítulo bastante picante
para nosotros. Dice así,
"..Acordaos de vuestros
pastores, que os hablaron
la palabra de Dios.."
(No hay que olvidarlos), "..considerad
cuál haya sido el resultado
de su conducta, e imitad su
fe.." (9) Y con esto
no estoy diciendo que vamos
a convertirnos en jueces de
los siervos de Dios. ¡Dios
nos libre! David sabía
que Dios había desechado
a Saúl pero en ningún
momento se convirtió
en juez, al contrario, tuvo
temor, y dijo: ¡Líbreme
Dios, de poner mi mano en
aquel varón que Dios
escogió! Si Dios lo
desechó es cosa de
El, pero no es cosa nuestra.
Así que digo de paso,
Dios nos libre de alzar nuestro
dedo acusador, o tal vez de
soltar nuestra lengua contra
los siervos de Dios que nos
hablaron la Palabra. Tengamos
temor de Dios.
Pero
miramos al otro asunto, "..considerad
el resultado de su conducta,
e imitad su fe.." Pienso
que los que vienen detrás
de nosotros, nuestros hijos,
van a desear imitar nuestra
fe en base al resultado de
nuestra conducta. Porque aquí
todos somos muy buenos y hablamos
muy lindo. ¡Cuál
de todos es el mejor! Pero
aquí nos conocemos
así nomás. Por
eso, yo pregunto: En el hogar,
en la vida cotidiana, en los
quehaceres de todos los días,
en la tarea y en la responsabilidad
de cumplir con el ministerio.
¿Qué resultado
hay de nuestra conducta? Les
pido disculpas a los pastores
en primer lugar. Yo respeto
a todos los pastores. No estoy
atacando a nadie. No tengo
ánimo en absoluto.
Les amo a todos, pero esta
palabra es para mi primero.
Hace un tiempo que vino con
un énfasis nuevo, y
en estos días ha estado
surgiendo nuevamente, y creo
que hay confirmación
de todo lo que estuve hablando.
¿Está de acuerdo
con todo lo que he estado
hablando? ¡Gloria al
Nombre del Señor!
Una conducta que marca
un rumbo
Deseo llevarle al antiguo
testamento por un momento.
2° libro de Crónicas
34. Preste atención
a esto, que sin duda muchos
conocen esta escritura: "..De
ocho años era Josías
cuando comenzó a reinar,
y treinta y un años
reinó en Jerusalén.
Este hizo lo recto ante los
ojos de Jehová, y anduvo
en los caminos de David su
padre, sin apartarse a la
derecha ni a la izquierda.."
(10) Y si usted toma un poco
de tiempo para mirar a los
reyes anteriores, a sus padres
más próximos,
dice la historia que hicieron
lo malo ante los ojos de Dios.
Ahora,
yo quiero hacerle notar algo
muy importante aquí.
Sus padres directos hicieron
lo malo ante los ojos de Dios,
y por ciertas circunstancias
este niño fue puesto
en el trono para reinar, pero
es admirable lo que el se
propone. ¿Qué
puede saber un niño
de ocho años? ¿Qué
puede conocer? Si sus padres
sólo le habían
marcado malos ejemplos, sin
embargo se propone algo, dice
la Biblia que "..hizo
lo recto ante los ojos de
Jehová, y anduvo en
los caminos de David su padre.."
es decir, que era descendiente
de David, y aunque en ese
tiempo David estaba muy atrás
en la historia, su conducta
marcó un rumbo para
el reinado de Josías.
¿Qué
nos enseña esto? Que
él tuvo en cuenta la
conducta de David, porque
todavía no tenía
la experiencia de un conocimiento
personal de Dios en absoluto.
No había tenido una
experiencia de un encuentro
con Dios, pero se propuso
seguir la conducta de David,
y esto produjo buenos resultados.
Hermanos, nuestros hijos pueden
estar muy sujetos a nosotros,
muy contentos con nosotros,
muy de acuerdo con lo que
enseñamos, sin embargo,
ellos también necesitan
una experiencia personal con
Dios, pero hasta que llegue
ese momento es importante
que vean en nosotros una conducta
digna de imitar, que puedan
seguir nuestro ejemplo hasta
que lleguen a una experiencia
personal con Dios, que es
sumamente necesaria, porque
al fin y al cabo es Dios en
el que tenemos que apoyarnos,
pero el asunto es este: Con
nuestra conducta estamos abriendo
camino a los que vienen detrás.
Estamos marcando un rumbo
a muchos que nos están
mirando.
Y
cuando Pablo le escribe esta
carta a Timoteo, le encarga
que ordene muchas cosas. Le
encarga que enseñe
cómo tiene que ser
un diácono, cómo
tiene que ser la esposa del
diácono, cómo
tienen que vestirse las mujeres,
cómo tienen que ser
los jóvenes, que enseñe
todo eso, pero lo más
importante debía ser
que él mismo se ponga
al frente y muestre buena
conducta ante ellos. Josías
tomó el ejemplo y la
conducta de David para reinar,
porque sabía que David
había sido un rey al
que Dios apoyó, que
gobernó conforme a
la voluntad de Dios, y quiso
imitarlo, y aún luego
se interesó por buscar
al Dios de David, escribiendo
una historia de experiencias
muy preciosas en la vida de
este joven.
Una conducta que deja un ejemplo
Lo que quiero enfatizar y
dejar en claro es que nosotros
tenemos que conducirnos conforme
a la Palabra de Dios, para
que marquemos un camino bien
claro a los que vienen detrás
de nosotros. No es el asunto
de exhortar desde púlpito.
He descubierto una cosa, que
los mas exhortadores desde
púlpito son los que
tienen mayores problemas en
su propia casa. No se si usted
lo ha descubierto, pero los
que solo saben golpear a las
ovejas todo el tiempo son
los que mas problemas tienen.
Y también quiero decirle
a aquellos jóvenes
preciosos que anhelan servir
a Dios, y que ya están
en el servicio al Señor
porque están en el
discipulado o en las tareas
de la iglesia.
DEJEN
UN EJEMPLO BIEN MARCADO. Que
los que vengan detrás
vean en ustedes una conducta
digna de imitar, porque es
muy notorio en la iglesia
que cuando un joven tiene
interés en las cosas
de Dios de todo corazón,
comienza a fijarse en los
que marcan un rumbo, en los
que están siempre buscando
a Dios y mostrando una buena
conducta. Pero cuando es "livianito"
encuentra a un montón
de "livianitos"
en la iglesia y se va detrás
de ellos. Cuando el interés
no es muy grande en buscar
a Dios, encuentra en seguida
que en la iglesia hay unos
cuantos que son así,
y se mezcla con ellos, y siempre
es notoria la diferencia entre
los que son "livianitos",
y los "pesados",
es decir, aquellos que se
han consagrado para buscar
a Dios.
Algunas
veces, cuando un joven me
ha venido a hablar de alguien
y a decirme: "..¿Qué
pasa con fulano?.." le
he respondido: "..-Mirá
querido, vos no sigas la mala
conducta de los que están
mal. Seguí lo bueno,
acercáte al grupo de
los que andan bien, mezcláte
con ellos.."¡Señor,
ayúdanos a predicar
con el ejemplo! ¿Cuántos
necesitan la ayuda del Señor
en su vida y en su ministerio?
¿Por qué no
reconocerlo? Tiene que cumplirse
lo que Jesús dijo:
"..vosotros sois la sal
de la tierra.." ¿y
como se va a cumplir todo
esto? El dijo: "..si
la sal se desvaneciere...no
sirve más para nada.."
(11) Un creyente desvanecido
¿Para qué sirve?
Un creyente que no muestre
un cambio o algo diferente
en su vida ¿Para qué
sirve? Tal vez para que otros
tropiecen nada mas, y se cumpla
lo que Jesús le dijo
a los fariseos, "..ustedes
no entran y tampoco dejan
entrar a los que quieren entrar.."
Lamentablemente, hay creyentes
así, hay obreros y
pastores así. Entonces,
Dios tiene que ayudarnos.
¿No
quisiera orar a Dios? No estamos
defendiendo hombres, y sería
desagradable caer en el error
de los Corintios, que decían
"..Yo soy de Pablo....yo
de Apolos.." ¡Cuidado
con eso! ¿Porque ¿Qué
es Pablo? ¿Qué
es Apolos? ¿Qué
dice la escritura? "..Servidores
por medio de los cuales habéis
creído.." (12)
porque la obra la hace Dios.
Entonces, no es el asunto
que yo quiero servir a este.
Vamos a imitar la buena conducta
de los que nos presiden, de
los que nos enseñan,
de nuestros pastores, de nuestros
mayores.
Vamos
a estar de pie y orar a Dios,
y pedirle que tenga misericordia
de nosotros. ¡Gloria
a Dios! Cada uno póngase
frente al espejo de la Palabra
de Dios, y en este momento
digamos: "..¡Señor
ayúdame! Yo necesito
tu gracia, necesito más
de tu Espíritu. Necesito
que tu poder se manifieste
en mi. Necesito que me perfecciones.
Ayúdame a ser tierno,
humilde, quebrantado de espíritu,
de corazón.."
Levante su mano y diga: "..Señor,
ten misericordia de mi.¡Ayúdame!.."
Tal vez tienes tus luchas,
tus batallas en la mente,
tus conflictos interiores,
pero pide al Señor
misericordia y dile: "..¡Señor
ayúdame! de una vez
por todas quiero vencer, quiero
triunfar. ¡Gloria a
Dios!.." Roguemos al
Bendito Espíritu Santo
que hable a nuestros corazones,
que toque lo más íntimo
de nuestra vida, que quebrante
nuestro ser, que nos enseñe
el buen camino por donde debemos
andar. Amén.
Pastor
Samuel Laborde
Referencias
bíblicas: (1) 1º
Timoteo 3:14 y 15. (2) 1º
Timoteo 4:12. (3) Hechos 16:1
y 2. (4) 1º Timoteo 4:
15 y 16. (5) 2º Timoteo
3:10. (6) Filipenses 3: 17
al 19. (7) Filipenses 3:12.
(8) Proverbios 4:18. (9) Hebreos
13:7. (10) 2º Crónicas
34:1 y 2. (11) Mateo 5:13.
(12) 1º Corintios 3:4
y 5.