¿Cuándo será el
fin?
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Por el Pastor Roberto
Sórensen - (Tomado
con permiso de la Revista
“Hora Cero”) |
Hace
poco tiempo, cuando se hablaba
del último eclipse
del siglo XX, surgieron los
clásicos pronosticadores
que profetizaban el fin del
mundo. Se habló de
catástrofes de proporciones
universales, etc. Surgieron
los tradicionales vendedores
de tablas de salvación,
se construyeron refugios subterráneos,
y hasta había quienes
comenzaron a almacenar alimentos
para enfrentar la catástrofe.
Pasó
el eclipse, se vio en toda
la tierra, pero el fin no
vino. ¿Será
que alguna vez habrá
un fin de todas las cosas?
¿Todo esto que vemos,
desaparecerá algún
día? ¿Hay que
oír a estos profetas?
Se ha escuchado con bastante
insistencia últimamente
del famoso meteorito que posiblemente
dio fin a la era de los dinosaurios,
y científicos han afirmado
que esto se repetiría
cada tantos millones de años,
y que le pregunta correcta
no es si ocurrirá nuevamente,
sino ¿Cuándo
ocurrirá?
Por
otro lado, pareciera que el
ser humano, consciente de
lo temporal y exiguo de su
existencia, al ver todas estas
cosas, ha decidido que la
mejor forma de pasar este
corto período de vida
que tenemos es disfrutándola
lo mejor posible, sacándole
el mayor provecho a las posibilidades
de placer y bienestar, y creyendo
mayormente que es tan corto
el tiempo que tenemos, que
nadie tiene derecho a ponernos
ninguna limitación
en nuestra búsqueda
de placer.
Hay
filosofías que apoyan
esta postura. Como por ejemplo
el “humanismo”,
que pone al hombre como el
ser supremo, y hoy, tristemente,
este pensamiento tiene muchos
adherentes. Pero, ¿Qué
dice La Biblia respecto al
fin de todas las cosas? La
Biblia dice claramente que
habrá un fin, pero
este fin no será una
simple catástrofe.
El fin según la Palabra
de Dios, esta totalmente vinculado
a hechos espirituales muy
claros y definidos ¿Cuáles
son estos acontecimientos?
El
arrebatamiento de su Iglesia.
La gran tribulación.
La venida a la tierra con
poder y gloria para reinar
por mil años. El juicio
final de las naciones. El
final del tiempo. Y otros
acontecimientos que por razones
de espacio no puedo detallar.
Pero el hecho destacado de
todo, es que hay un programa
divino que está rigiendo
los tiempos. Y si todavía
no ha venido el fin, como
dice la escritura, es porque
Dios está alargando
su misericordia, pues El no
quiere que nadie se pierda.
También es cierto que
a través de los siglos
han habido interminables discusiones
sobre el orden y detalles
de cómo serán
estos acontecimientos, y aún
hoy en los estudiosos de la
Biblia hay distintas opiniones
sobre el orden cronológico
de los hechos finales. Pero
mas allá de detalles,
prevalece una certeza, no
hay duda de que acontecerán.
Las
múltiples señales
puestas en la Biblia por Jesús,
los apóstoles y los
profetas, están prácticamente
todas cumplidas, y muchas
en estas últimas décadas.
Aun más, cada día
que pasa predomina la certeza
que cada detalle del cuadro
profético está
teniendo fiel cumplimiento.
En temas escatológicos
hay una convicción
general, y es que el primer
acontecimiento de los hechos
finales es “El Arrebatamiento”
o “Rapto”. ¿Qué
es esto? Es el cumplimiento
de las promesas de Jesús
de venir a buscar a su Iglesia
para llevársela con
El. No existe la más
mínima duda que esto
es lo primero.
Pues
bien, ¿Cómo
podemos prepararnos para ese
momento? Quiero aclararlo.
El día que Jesús
aparezca a buscar a su Iglesia,
en ese momento quiebran todos
los programas humanos. Así
como la violencia de un temporal
puede hacer inútil
cualquier defensa construida
para tal fin, cuando Cristo
aparezca, todo proyecto y
plan humano carecerá
de valor. No habrá
cosa humana que pueda enfrentar
el hecho contundente de su
aparición.
Por
eso, el único salvavidas
que servirá, será
el que El mismo nos extienda,
y podemos decirlo con seguridad,
ya mismo lo ha extendido.
Solo debemos tomarlo. Dice
la Biblia: “..Cree en
el Señor Jesucristo
y serás salvo tu y
tu casa..” ¿Cuál
es la tabla de salvación?
JESUS. El dio su vida en la
cruz, para que tu y yo y toda
la humanidad seamos salvos.
Su vida es una ofrenda de
amor eterno. Su sacrificio
fue para pagar tus cuentas
pendientes con Dios.
Créeme, cuando Cristo
aparezca a buscar a su Iglesia,
todos los argumentos humanos
se quemaran como paja. Los
únicos bien posicionados
serán los que le dijeron
un día: “..Jesús,
creo en ti como Señor
y Salvador de mi vida, Salva
mi alma, perdona mis pecados..”
Los que se entregaron a El
de corazón. Amigo.
Hoy tú lo puedes hacer.
No lo dejes para mañana.
El fin se acerca. Que te encuentre
preparado.
Repite
conmigo esta oración:
“..Bendito Dios, reconozco
que no estoy preparado, me
arrepiento de mis pecados
y desobediencias, acepto por
la fe la limpieza por tu sangre
de todos mis pecados, salva
mi ser transformando toda
mi vida, desde hoy pon la
seguridad de Salvación
en mi y cuando llegue el fin
pueda gozar la vida eterna
junto a ti. Por Jesucristo
tu Hijo AMEN..”
Pastor Roberto Sorensen.
(Mar del Plata, Buenos Aires)