1-
Que se entiende por visión.
En
este caso, no se hace referencia a un
sueño o ilustración en forma
de éxtasis, sino a la expectativa
de concreción de anhelos, metas
o ideales.
"..Hay
una visión ardiendo en mi alma.."
no se refiere a un sueño o imágenes
vistas dormido o despierto, sino a anhelos
o deseos puestos por Dios.
La
Biblia dice: «...porque Dios es
el que en vosotros produce el querer como
el hacer, por su buena voluntad...» (Filipenses
2:13).
Visión
habla de inspiración, dirección
divina, y revelación al alma que
nos llevará a cumplir los planes
y eternos propósitos de Dios.
2-
La importancia de la visión.
Un
texto bíblico muy usado en los
principios del Movimiento era Proverbios
29:18 (en su versión en inglés),
que dice: «...el pueblo sin visión
perece...»
La
Iglesia siempre tuvo hombres de visión,
y se desarrolló a través
de hombres de visión. El primer
gran visionario fue el apóstol
Pablo.
Los
visionarios fueron los que impulsaron
la predicación del Evangelio en
tierras remotas, impulsando a vidas a
ofrendarse por la salvación de
tribus, pueblos y lenguas desconocidas.
Hombres de visión han hecho nacer
instituciones de servicios cristianos,
tareas entre los muy necesitados, etc.
El
Movimiento Cristiano y Misionero nace
por una visión, no por una división.
3-
Momento histórico en que comienza
a nacer la Visión del Movimiento.
Es
importante observar ese momento. Eso ayudará
a comprender los orígenes del Movimiento,
y conocer mejor su identidad.
El
sistema de la Iglesia era estilo "obra
misionera foránea". Había
terminales de agencias misioneras que
creaban dependencia de sus centrales,
por lo que las órdenes venían
de otros países, y no del Cielo.
Con
este sistema, la dependencia de lo humano
limitaba el crecimiento y desarrollo de
la obra. Por otra parte, el excesivo escolasticismo
de esos países, acorde a culturas
cristianas mas arraigadas no funcionaba
aquí.
Dentro
de este panorama, la visión básica
y fundacional de la familia del Movimiento
se basó en lo siguiente: La
necesidad no eran mejores sermones, sino
mas obrar de Dios y la expansión
rápida del mensaje.
Es
importante que esta visión sea
renovada vez tras vez en aquellos que
la creen y no solo eso, sino que cada
uno tenga una visión particular,
para su trabajo para Dios.
La
Biblia dice: «...Es, pues, la fe
la certeza de lo que se espera, la convicción
de lo que no se ve...» (Hebreos
11:1)
Tener
visión es fundamental para saber
hacia donde se va, que creer y que esperar.
La visión clara estimula y minimiza
los escollos del camino. Visión
es vida.
Hebreos
12:2, dice: «...puestos los ojos
en Jesús, el autor y consumador
de la fe, el cual por el gozo puesto delante
de el sufrió la cruz, menospreciando
el oprobio, y se sentó a la diestra
del trono de Dios...»
|
Principios
|
|
|
1-
Que se entiende por principios:
Principios
son las bases y fundamentos para la concreción
de una visión.
El
Movimiento entiende por principios a aquellas
verdades fundamentales que Dios comenzó
a revelar a los primeros padres de la
obra, por medio del obrar y la renovación
del Espíritu Santo.
Tanto
Samuel Sorensen, como quienes lo acompañaron
en esos comienzos, se aferraron y fueron
guiados por estas verdades bíblicas
y pudieron comenzar a ver cristalizados
su sueños de una obra en plena
expansión.
2-
La importancia de tener principios y conocerlos.
El
universo se rige por leyes y principios.
El hecho que Dios mantenga inamovibles
sus
leyes hace que el hombre pueda crear y
mantener su sistema.
El
desarrollo espectacular de la ciencia
en estos últimos años se
debe a que el ser humano ha logrado descubrir
y entender ciertas leyes o principios.
Ese desarrollo, unido a los elementos
puestos a su disposición, ha puesto
en marcha un mundo de tecnología.
Dios
es un Dios de principios. Jesús,
en el Sermón del Monte, estableció
los principios fundamentales del reino
de Dios (Mateo 5). Conocer y obedecer
estos principios produce como resultado
una vida dichosa y feliz.
Estos
principios y muchos mas son comunes a
toda la Iglesia de Dios, y obedecerlos
trae la bendición de Dios.
A
continuación, se han de enumerar
cinco principios que constituyen el factor
distintivo de la obra del Movimiento.
Estos, son los pilares fundamentales sobre
los cuales se ha desarrollado y establecido
la obra, y que la han llevado a ser lo
que es hoy.
Tenerlos
en cuenta y practicarlos llevará
al Movimiento a una etapa de mayor y mas
importante ensanche y crecimiento.
1)
Llamamiento
Todo
comienza con el llamamiento. La Biblia
relata cuando Jesús caminó
junto al mar y vio a Pedro, Andrés,
Jacobo y Juan y los llamó, pasó
por el banco de los tributos públicos
y llamó a Mateo (Mateo 4: 18 al
22). Allí comenzaron las experiencias
de los discípulos con Jesús.
Fue el comienzo de su formación
y posteriomente de su ministerio.
Llamamiento
es elección, predestinación,
Jesús les dijo a sus discípulos
«...No me elegisteis vosotros a
mí, sino que yo os elegí
a vosotros...» (Juan 15:16). Es
encajar en los planes y propósitos
de Dios. Esto tiene mucho que ver con
la renovación y el obrar del Espíritu
Santo en esta última hora.
Los
manuales misioneros hablan de "fervor
misionero, entusiasmo, vocación"
que sin dudas son buenas cosas, pero en
esta hora de renovación del ministerio
del Espíritu Santo esas expresiones
no caben.
En
este sistema de total dependencia de Dios,
lo que mantendrá firme a alguien
en el momento de la batalla espiritual,
no será ni el fervor misionero,
ni el entusiasmo, ni la vocación,
sino la seguridad y certeza del llamamiento.
En
la obra de Dios no hay lugar para voluntarios,
sino para llamados.
¿Que
es llamamiento?
Llamamiento
es la revelación celestial, por
medio de la cual un ser humano entiende
que Dios lo está requiriendo para
una acción en su reino.
La
Biblia relata la visión del apóstol
Pablo: «...Y se le mostró
a Pablo una visión de noche: un
varón macedonio estaba en pie,
rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia
y ayúdanos. Cuando vio la visión,
en seguida procuramos partir para Macedonia,
dando por cierto que Dios nos llamaba
para que les anunciásemos el Evangelio...»
(Hechos 16:9 y 10). El llamamiento
requiere acción.
El
llamamiento es soberano y con propósito
El
llamamiento corresponde a un diseño
de Dios. El apóstol Pablo alcanzó
a descubrir que en la visión que
tuvo (Hechos 26:19), se encontraba el
llamamiento divino que le permitiría
alcanzar el propósito de Dios con
su vida: «...Yo entonces dije: ¿Quién
eres Señor? Y el Señor dijo:
Yo soy Jesús, a quien tú
persigues. Pero levántate, y ponte
sobre tus pies; porque para esto he aparecido
a ti, para ponerte por ministro y testigo
de las cosas que has visto, y de aquellas
en que me apareceré a ti, librándote
de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes
ahora te envío, para que abras
sus ojos, para que se conviertan de las
tinieblas a la luz, y de la potestad de
Satanás a Dios; para que reciban,
por la fe que es en mí, perdón
de pecados y herencia entre los santificados...»
(Hechos 16: 9 y 10) Leer también
Filipenses 3: 7 al 14.
Dios
llama conforme a su propósito,
no conforme a los hombres y sus obras.
El apóstol Pablo le dijo a Timoteo:
«...quien nos salvó y llamó
con llamamiento santo, no conforme a nuestras
obras, sino según el propósito
suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo
Jesús antes de los tiempos de los
siglos...» (2da de Timoteo 1:9).
Dios salvó y llamó a los
creyentes desde antes de los tiempos.
El
llamamiento de Dios es soberano, e implica
una actividad creativa en el.
La
Biblia habla del llamamiento de Abraham:
«...(como está escrito: Te
he puesto por padre de muchas gentes)
delante de Dios, a quien creyó,
el cual da vida a los muertos, y llama
a las cosas que no son como si fuesen.
El creyó en esperanza contra esperanza,
para llegar a ser padre de muchas gentes,
conforme a lo que se le había dicho:
Así será tu descendencia...».
(Romanos 4: 17 y 18).
Aquel
que llama va a crear en el llamado todo
aquello que necesita para cumplir el propósito
para el cual lo llamó. «...Fiel
es el que os llama, el cual también
lo hará...» 1ra de Tesalonicenses
5:24
Dios
escoge con absoluta soberanía.
Un ejemplo lo da el apóstol Pablo
en su primera carta a los Corintios 1:24
al 31: «...mas para los llamados,
así judíos como griegos,
Cristo poder de Dios, y sabiduría
de Dios. Porque lo insensato de Dios es
mas sabio que los hombres, y lo débil
de Dios es mas fuerte que los hombres.
Pues mirad, hermanos, vuestra vocación,
que no sois muchos sabios según
la carne, ni muchos poderosos, ni muchos
nobles; sino que lo necio del mundo escogió
Dios, para avergonzar a los sabios; y
lo débil del mundo escogió
Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo
vil del mundo y lo menospreciado escogió
Dios, y lo que no es, para deshacer lo
que es, a fin de que nadie se jacte en
su presencia...» (Ver Romanos
11:13 y Romanos 9:25 y 26).
Dios
va aclarando el llamamiento. No se debe
ser rebelde aunque no se sepa todo de
antemano. Pablo en Los Hechos de los apóstoles
relata cuando estaba recién convertido
y Ananías le dijo que oiría
la voz de Dios y conocería su voluntad.
«...Y el dijo: El Dios de nuestros
padres te ha escogido para que conozcas
su voluntad, y veas al Justo, y oigas
la voz de su boca. Porque serás
testigo suyo a todos los hombres, de lo
que has visto y oído. Ahora, pues,
¿porqué te detienes? Levántate
y bautízate, y lava tus pecados,
invocando su nombre...» (Hechos
22:14 al 16).
Como
saber que Dios llama.
En
el antiguo pacto, (antiguo testamento),
por no haber una manifestación
continua del Espíritu Santo sobre
la tierra. Dios tuvo que usar formas espectaculares.
Ejemplos:
-
Llamó a Moisés en medio
de una zarza que ardía y no se
consumía.
-
Llamó a Gedeón por medio
del "Angel de Jehová"
-
Llamó a David por medio del profeta
Samuel que lo ungió con el cuerno
del aceite.
-
Llamó a Eliseo a través
del manto de Elías.
Durante
el ministerio de Jesús en la tierra,
el llamó personalmente.
En
la era de la Iglesia, que es la era del
Espíritu Santo, esta labor es llevada
a cabo en forma muy normal por el Espíritu
Santo, que habla a través de predicaciones,
profecías, oraciones, su palabra
vivificada, y hasta en sueños y
visiones.
También
puede comenzar el llamado de manera muy
simple. Sintiendo una carga en el corazón
por determinadas personas, grupos o lugares,
etc.
En
el camino de entender el llamamiento,
es necesario desestimar algunas cosas:
-
No depende de las circunstancias. (Ejemplo:
Se murió un familiar en un lugar
y dejó una casa. Seguro que Dios
me llama para allí). Falso.
-
No depende de la lógica. (Ejemplo:
boliviano a Bolivia. Intelectual a intelectuales).
-
No depende de la aprobación humana.
No es la visión del Movimiento
tener juntas de misiones. Dios le dijo
a Samuel cuando tenía que ungir
rey a Israel: «...Y Jehová
respondió a Samuel: No mires su
parecer, ni a lo grande de su estatura,
porque yo lo desecho; porque Jehová
no mira lo que mira el hombre; pues el
hombre mira lo que está delante
de sus ojos, pero Jehová mira el
corazón...» (1ra de Samuel
16:7).
-
Puede existir la posibilidad de que un
creyente tenga la tentación de
buscar hasta encontrar a alguien que le
diga lo que quiere oír, sin necesidad
de que esto sea la voluntad de Dios. (Léase
2da de Crónicas 18).
-
Dios puede usar estas cosas, pero no son
suficientes confirmaciones.
Señales
del llamamiento:
-
Debe haber en el alma, un fuego que arda
y que queme. El apóstol Pablo nos
da un ejemplo, cuando dice: «...Pues
si anuncio el evangelio, no tengo por
qué gloriarme; porque me es impuesta
necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare
el evangelio!...» (1ra de Corintios
9:16)
-
No hay nada que satisfaga el alma, hay
una sola pasión.
-
No se debe tener en mente un puesto o
un cargo. (Debilidad muy común
en nuestra sociedad). La mente y el espíritu
deben estar mirando la tarea, la misión,
la función en la obra.
El
apóstol Pablo no habló de
lo que fue, sino de lo que hizo (Romanos
15: 18 y 19).
El
miró la tarea, por eso siempre
estuvo ocupado.
Cuando
un creyente es lleno del Espíritu
Santo, este comienza a poner cargas en
esa persona. Algunas veces, estas cargas
pueden transformarse en el verdadero propósito
del llamamiento. Otras, son simplemente
un paso hacia lo que Dios tiene para cada
uno.
En
el caminar con Dios pueden venir muchas
cargas, hay que saber distinguir, no todo
es para salir corriendo. Algunas son para
orar. Otras, para actuar.
2)
La Guía del Espíritu Santo
Un
libro sobre el Movimiento Pentecostal
en Argentina decía del Movimiento
Cristiano y Misionero "...hacen especial
énfasis en la guía del Espíritu
Santo y las profecías..."
De
pronto, descubrimos que lo que para la
familia es una cosa natural y lógica,
no lo es en todas partes. Sin duda, la
guía el Espíritu Santo es
un principio distintivo del Movimiento.
La
semilla que dio lugar al nacimiento de
esta familia, se produjo cuando hombres
y mujeres se pusieron a buscar un genuino
mover del Espíritu Santo.
El
Espíritu Santo se hizo presente,
derramó dones, ministerios, palabras
profeticas y guía. Cuando el Espíritu
Santo viene trae directivas.
El
Espíritu Santo no es una persona
pasiva, es tremendamente activa. La Biblia
relata en Hechos un ejemplo del obrar
del Espíritu Santo: «...Ministrando
éstos al Señor, y ayunando,
dijo el Espíritu Santo: Apartadme
a Bernabé y a Saulo para la obra
a que los he llamado...» (Hechos
13:2).
¿Porque
se necesita la guía el Espíritu
Santo?
Porque
estamos en la era de la Iglesia, que es
la era del Espíritu Santo.
La
Iglesia nació por el Espíritu
Santo en Pentecostés. Es sustentada,
guiada, edificada, impulsada, corregida,
y un sinnúmero de cosas mas por
el bendito Espíritu Santo.
Sin
el Espíritu Santo no habría
Iglesia. El Espíritu Santo es el
que prepara a la novia (Iglesia), para
las bodas del cordero.
Sería
imposible en estos breves renglones exponer
con justicia la persona y ministerio del
Espíritu Santo. Todo lo antedicho
se cree y se predica en las Iglesias evangélicas,
pero lo importante es entender como funciona
en la práctica este ministerio.
Todo
concuerda con la vida de fe que se practica.
Si Dios llama a una persona, es Dios quien
le dirá para que lo llamó
y que es lo que espera de el o de ella.
Si
alguien se ofrece en una agencia misionera,
los directivos tendrán que decirle
lo que tiene que hacer. Ellos son responsables
por esa persona, y la misma de debe a
ellos.
Pero
cuando alguien entrega su vida en las
manos del Señor respondiendo a
un llamamiento, es el Señor el
que irá guiando sus pasos, porque
viene a ser parte de su plan magistral
en la tierra, viene a ser un miembro de
su cuerpo actual, el cual Dios puede usar
a su criterio, transformándose
en un instrumento en sus manos.
Si
hemos de ser efectivos en la obra, será
por la guía del Espíritu
Santo.
La
diferencia entre una obra batallada, estancada
y otra pujante y con resultados, es la
guía del Espíritu Santo.
Necesitamos
su guía para nuestras predicaciones.
Nuestra oración debe ser: "...Espíritu
Santo, dame una palabra del Cielo para
este culto..." ¿puede nuestra palabra
o sermón, por mas bien elaborado
que esté, brindar respuesta a las
diferentes necesidades que están
delante nuestro en un culto? Imposible.
Solo
el Espíritu Santo puede dar el
pan fresco a cada uno.
El
Dios que llama quiere guiar. Habría
mil consideraciones que hacer respecto
de la cantidad de cosas en la cuales se
necesita la guía del Espíritu
Santo, pero el punto fundamental es este:
No es el obrero o pastor quien tiene
al Espíritu Santo como ayudante,
sino que es Dios que lo quiere usar (para
eso lo llamó), y ha enviado al
Espíritu Santo para que le ayude,
le guíe y le enseñe a hacer
su voluntad, y a desarrollar sus propósitos
en la tierra. La Biblia dice: «...Pero
cuando venga el Espíritu de verdad,
él os guiará a toda la verdad...»
(Juan 16:13).
¿Como
conocer la guía del Espíritu
Santo?
Es
importante aprender a oír la voz
del Espíritu Santo.
Cuando
un creyente es niño en Dios, las
directivas vendrán directamente
del pastor que le ministra. "Haz esto...haz
lo otro...".
A
los niños no se los deja obrar
a su criterio. Necesitan conducción
firme. La Biblia dice: «...Obedeced
a vuestros pastores, y sujetaos a ellos,
porque ellos velan por vuestras almas,
como quienes han de dar cuenta; para que
lo hagan con alegría, y no quejándose,
porque esto os es provechoso...» (Hebreos
13:17).
El
pastor está puesto para guiar.
Cada pastor necesita una palabra de Dios
para cada consejo. Mas, cuando una vida
es llena del Espíritu Santo, comienza
a oír su voz a través de
la oración, de predicaciones, de
la Palabra, de sueños, de visiones,
también el Espíritu le puede
hablar a través de necesidades,
de cosas que se ven o que se oyen.
De
pronto, nuestro espíritu es impresionado
con "un sentir". Confesamos "siento
de parte de Dios", que bien interpretado
y no a la ligera, puede constituir la
voz del Espíritu Santo hablando
al alma y guiando a una persona a su voluntad.
La expresión "sentir" es
muy del Movimiento.
Es
fundamental la confirmación.
En
Dios hay orden, y el sentir de alguien
debe estar sujeto a quién lo preside.
No
es cuestión de que cada uno haga
lo que siente, porque por mas afinado
que tenga el oído espiritual se
puede equivocar. Es importante la confirmación
y de alguien espiritualmente mas maduro.
Concluimos
con la consideración de este principio
abriendo al corazón a una oración:
«...Señor, nunca permitas
que dejemos de ser guiados por tu Espíritu
Santo, que dejemos de oír tu voz.
No hay muchos doctos en nuestro medio,
ni somos muy capaces humanamente. Somos
lo vil y menospreciado que escogió
Dios, para avergonzar lo que es. No tenemos
nada en que jactarnos ni en que apoyarnos.
Si perdemos la bendita llama de tu Espíritu
Santo, no nos queda nada, somos muertos.
Brille tu luz amorosa, e ilumine cada
día nuestro camino, y seamos llevados
en alas de tu Espíritu hasta alcanzar
el propósito maravilloso para el
cual un día nos llamaste...»
3)
La vida de Fe.
El
Dios que llama y que guía, proporcionará
TODO lo que haga falta para concretar
TODO lo que pide hacer.
El
llamamiento implica una actividad creativa.
Cuando se hace referencia a la vida de
fe, no se habla solamente de sustento
material, sino que DIOS PROPORCIONARA
TODO, como dijo el apóstol Pablo:
«...Mi Dios, pues, suplirá
todo lo que os falta conforme a sus riquezas
en gloria en Cristo Jesús...» (Filipenses
4:19).
En
Romanos 4: 17 al 21, observamos que Dios
creó en Abraham y Sara las facultades
que no tenían, para cumplir con
el propósito de su llamamiento.
Esto es la vida de fe, otro de los principios
básicos y fundamentales de la familia
del M.C y M.
Si
hay algo que salta a la vista en el trato
de Jesús con sus discípulos,
es que tenía como obsesión
lograr que sus discípulos creyeran
en El para todas las cosas.
Vemos
cuatro ejemplos.
-
Dos discípulos preparan la cena.
(Marcos 14:12 al 15).
-
Pedro paga los impuestos (Mateo 17:27).
-
Dadles vosotros de comer (Marcos 6:37
al 44).
-
Misión de los setenta (Lucas 10:
1 al 12 y 17 al 20).
Algo
que se enseñó desde el principio
del Movimiento, es a depender de Dios,
a creer en la provisión de Dios.
Se
enseñó que Jesús
envió a los doce y a los setenta
sin bolsa, ni alforja, ni dinero, ni promesas
humanas, para que aprendieran a confiar
el.
Se
enseñó que Jesús
les dijo a sus discípulos que el
obrero es "digno de su salario", y que
aunque su presencia no esté físicamente,
su autoridad estaría con ellos,
que orasen y reprendiesen tranquilos que
El los iba a respaldar de la misma forma
que HOY respalda su palabra.
Si
alguien siente el llamado y es guiado
por el Espíritu Santo a hacer la
obra de Dios, su bendición, provisión
y respaldo estarán presentes.
Así
ha marchado el Movimiento. Creyendo a
pie juntillas la palabra escrita.
Al
principio, hubo muchas críticas.
A Samuel Sorensen lo tildaron de inconsciente
y otros epítetos mas gruesos cuando
se realizó la primera cruzada al
sur de Argentina, y luego al norte.
Se
decía que enviaba a los jóvenes
a morir de hambre. A ser mal testimonio,
porque les enseñaba que Dios los
podía sostener. Esto de creer la
palabra tal cual fue escrita, sin interpretaciones
privadas, ni adaptaciones a la época
era algo nuevo, y no muy aceptado. Los
resultados ya los conocemos.
¿Como
viene la provisión?
Se
podría escribir un libro sobre
esto, pero se verán cinco puntos
como ayuda en esta parte:
a)
Dios usa la semilla que se tiene. En el
evangelio de Marcos, Jesús pregunta:
«...El les dijo: ¿Cuantos panes
tenéis? Id y vedlo. Y al saberlo,
dijeron: Cinco y dos peces...» (Marcos
6:38).
Provisión
requiere fe. Generalmente, Dios no permite
acumular. Una vez que se utiliza lo que
se tiene, Dios provee mas. El provee a
medida que hay necesidad (léase
2da de Reyes 4 y Mateo 25:21).
b)
A veces hay que buscar. Dios no comulga
con los indolentes. Una vez que se ha
hecho todo, todo lo que se puede, Dios
hará el resto.
c)
Vivir por fe no es mendigar. El obrero
que recién sale a la obra misionera,
y que con todas sus fuerzas sirve al Señor
guiado por el Espíritu Santo, podrá
estar seguro que Dios no le hará
faltar el sustento y abrigo, y aún
muchos mas de lo que espera, y aún
mucho mas de lo que tenía cuando
trabajó para si mismo.
d)
El obrero que recién sale a la
misión ¿puede trabajar materialmente?
El
consejo anterior es la excelencia, el
consejo es no enredarse, no salirse del
propósito para el que fue enviado.
Pablo le aconsejó a Timoteo: «...Tú,
pues, sufre penalidades como buen soldado
de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda
en los negocios de la vida, a fin de agradar
a aquel que lo tomó por soldado...»
(2da de Timoteo 2:4).
e)
El obrero ¿vive por los diezmos o vive
por la fe? El obrero o pastor, no importa
su trayectoria. Vive por la fe. (Romanos
1:17).
Para
suplir sus necesidades, Dios puede usar
diezmos, ángeles, cuervos, etc.
Un
siervo de Dios nunca debe mirar el canal,
debe mirar la fuente que es Dios. El que
le llamó y le envía, sabe
lo que hace.
La
fe es imprescindible en un pastor. Jesús
reprochó la incredulidad. ( Mateo
6:30, 8:26, 14:31 y 21: 21 y 22).
La
aplicación de la fe que se ha enseñado
a los obreros desde el principio en el
Movimiento, es la siguiente: Creer por
los demás, creer por su familia,
creer por sus hijos, creer que de las
personas que Dios puso a su cargo saldrán
otros pastores y obreros. Creer por restauración,
creer por obras nuevas, creer por Argentina
convertida, creer por América latina
convertida.
El
Movimiento es una familia de fe, visión
y acción.
4)
La práctica del discipulado:
El
Movimiento Cristiano y Misionero ha tenido
como principio, preparar a los obreros
y futuros pastores en el terreno, en la
fragua, en la batalla, no separado del
pueblo y las necesidades.
Significado
de la palabra discípulo:
Persona
que aprende una doctrina del maestro a
cuya dirección se entrega. (Sinónimos:
seguidor, aprendiz).
Discípulo
es aquel que se somete a la disciplina
del aprendizaje.
El
alumno aprende una enseñanza. El
discípulo aprende una vida.
Una
de las verdades que se hizo clara en la
familia, desde el comienzo, y que fue
el germen de la práctica del discipulado,
fue la cualidad de todos los seres vivos
de reproducirse según su género.
Transmitido
esto a lo espiritual, llegamos a la conclusión
que Dios espera de cada pastor que se
reproduzca o multiplique en otros.
La
formación de los doce discípulos
en el ministerio de Jesús cumple
una función tan importante como
su predicación a las multitudes
y aún los milagros. Su agonía
por los doce la observamos en su oración
magistral.
De
la misma manera que toda la familia humana,
tiene la facultad de reproducirse, cuidar
y críar a sus hijos hasta que sean
hombres, cada pastor u obrero tiene que
creer por los que Dios ha puesto a su
lado.
Debe
sembrar la semilla del servicio, debe
creer que de allí Dios puede escoger
siervos y siervas de Dios.
Nadie
tiene toda la enseñanza que un
hijo necesita, para eso existen escuelas
y maestros. Dios también ha puesto
en la Iglesia, maestros y apóstoles
que enseñan, confirman y animan,
pero esto no exime a ningún obrero
de creer por los que están a su
lado.
Es
la gran responsabilidad del pastor. Descubrir
entre los que esta a su lado, aquellas
vidas sobre las cuales está el
dedo de Dios, y brindar todas las oportunidades
para que alcancen el propósito
para el cual el Señor la llamó.
Algunos
han tenido problemas con este punto. Alguien
dijo: "...traté de practicarlo
y me cargué de mil problemas..."
Jesús, en un momento, también
se cansó (Mateo 17: 14 al 21),
pero continuó discipulando, y gracias
a eso, el evangelio se afirmó,
creció y llegó hasta nosotros.
¿Por
qué discipular?
a)
Porque es mandato de Jesús (Mateo
28: 16 al 20).
b)
Porque sus discípulos lo hicieron
(Hechos 14:21).
c)
Porque es la forma de multiplicación
establecida desde la fundación
del mundo (Génesis 1:28).
d)
Porque si no tenemos seminarios, ni escuelas
bíblicas, y si tampoco se forman
discípulos, la obra está
condenada a estancarse. Si en esta hora
reaccionamos a la responsabilidad que
tenemos, en formar a aquellas personas
que Dios puso a nuestro lado, habrá
un ensanche y crecimiento muy grande de
la obra de Dios.
Hay
diversas categorías de discípulos.
Los tres, los doce, los setenta, los cientoveinte,
los quinientos y la multitud. Todos eran
discípulos, pero había doce
que estaban con él.
Son
los que dijeron: «...nosotros lo
hemos dejado todo, y te hemos seguido...»
(Mateo 19:27). Estos son aquellos
que hoy en día, vienen y nos dicen:
"...pastor..., quiero entrar al discipulado...,
estoy dispuesto a dejar todo para servir
al Señor..."
A
veces no se sabe bien que decirle, y en
algunos casos, por no actuar bien, ha
habido problemas.
Hay
cuatro requisitos fundamentales que se
tienen que cumplir en alguien que está
dispuesto a dar ese paso:
a)
Debe tener un llamamiento. Si no lo tiene,
no soportará la disciplina y será
un tropiezo.
b)
Debe tener buen testimonio. Traerlo al
discipulado para sacarlo del mundo no
funciona. Si no puede ser buen cristiano,
tampoco será un buen discípulo.
c)
Debe ser fiel a la Iglesia y a los pastores.
Si ha de someterse a la disciplina de
un discipulador, debe quererlo, respetarlo
y serle fiel.
d)
Debe invertir todo y hacerse útil.
El que no puede poner al Señor
en primer lugar y hacerse útil,
no sirve para un servicio mayor.
¿Donde
vive el discípulo?
Cuando
el discípulo llega a ser uno de
los doce, es imprescindible que deje su
casa y entre a la comunidad ministerial.
Puede ser la casa pastoral, o al lado
de esta o muy cerca. Por supuesto que
la casa pastoral en este caso debe ser
un lugar de consagración absoluta
al ministerio.
El
discípulo entra a un lugar en donde
lo primero es la obra de Dios. Deja de
ser un espectador para luchar desde adentro
para el crecimiento de la obra.
Empieza
a compartir con su maestro la tarea diaria,
las alegrías y los sufrimientos.
Aprende la vida de fe. Aprende a buscar
la guía del Espíritu Santo,
y tiene la oportunidad de aprender no
solo lecciones teóricas, sino la
vida del pastor y en forma bien práctica.
¿Que
hace el discípulo?
El
servicio del discípulo.
El
discípulo no viene para ser servido,
sino para servir. Abundan en la Biblia,
ejemplos de esto. Desde Josué «...pero
el joven Josué hijo de Nun, su
servidor...» (Exodo 33:11), hasta
Jesús y sus discípulos.
Sus tareas van desde lo material y doméstico,
hasta lo espiritual.
Si
la comunidad es pequeña y vive
por ejemplo en la casa pastoral, debe
colaborar como todo hijo en las tareas
de la casa.
Si
la comunidad es grande, discípulos
y discípulas colaboran por igual
conforme a la necesidad, y sin tenerle
miedo al servicio personal.
El
discípulo debe aprender a servir
y colaborar en todas las cosas y de esta
forma estar preparado para toda buena
obra. En todo momento no debe constituir
una carga sino una ayuda.
Otro
aspecto, es hacer todo lo relacionado
al ministerio. A través de discípulos
fieles, está la posibilidad de
ampliar muchísimo la obra.
Los
discípulos colaboran en escuelas
bíblicas para niños, tareas
evangelísticas, tareas con la juventud,
visitación a enfermos y necesitados
y toda otra tarea espiritual y/o material
que el ministerio emprenda.
La
disciplina y el crecimiento del discípulo.
No
puede haber discipulado sin disciplina.
Lo primero que tiene que aprender un discípulo
es someter su voluntad. Sin un actitud
obediente de alma, no existe discipulado.
El
éxito de un ministerio consiste
en haber obedecido a un llamamiento y
en haber hecho la voluntad de Dios. El
discípulo de éxito es aquel
que tiene una actitud sumisa al que lo
instruye, porque mañana no tendrá
problemas en tener la misma actitud hacia
todo lo que Dios le guíe. Jesús
dijo: «...vosotros sois mis amigos,
si hacéis lo que yo os mando...»
(San Juan 15:14).
Un
semillero de obreros
El
semillero es aquella porción chica
y bien protegida de tierra donde el agricultor
siembra las semillas, que al germinar
y crecer serán los plantines que
estarán listos para ser puestos
en los surcos.
Este
es un ejemplo para apreciar lo que es
el discipulado. Los discípulos
se van formando al calor y abrigo de su
pastor e Iglesia local.
El
tiempo de todos no es el mismo. Es como
el trabajo de un artesano, pieza por pieza.
Cuando están listos van saliendo
al campo misionero. Algunos irán
a obras nuevas, otros a cubrir distintas
necesidades. Lo importante es que el semillero
no se vacíe para que siempre haya
obreros en la obra del Señor.
5)
El sentido de cuerpo:
El
Movimiento Cristiano y Misionero, no nació
como un grupo de Iglesias independientes
que se afiliaron para hacer una denominación.
Nació
por un grupo de siervos del Señor,
que con una visión en su alma,
se unieron, para caminar juntos en este
camino de fe, como un cuerpo, una familia,
como ministerios interdependientes, marchando
unidos en la conquista de Argentina y
los países hasta donde llegara
la visión.
Bajo
este importante fundamento surgen algunos
puntos importantes:
a)
Respeto y apoyo recíproco de los
ministerios.
Desde
el principio se ha enseñado a respetar
a los compañeros en la obra, considerando
a cada uno compañero y amigo, sea
grande o chiquito.
Se
ha enseñado a los obreros a apoyarse
mutuamente. Por eso, hoy en día,
los obreros viajan en forma desinteresada
de un rincón a otro del país
y del mundo para socorrer a un amigo que
está caído.
Cuando
llega al pueblo o ciudad, el obrero que
visita se somete al ministerio local,
entendiendo que el pastor local es el
hombre que Dios puso allí, que
es la parte del cuerpo en aquel lugar
y que debe respetarla, quererla y amarla.
b)
La hermandad entre Iglesias.
Cuando
los padres son amigos, los hijos también
son amigos. Es muy lindo ver en todos
los rincones del país, las famosas
"reuniones especiales". Las Iglesias se
visitan, se hospedan, comen juntos y participan
juntos en la cena del Señor.
Aquel
obrero que se aísla, es responsable
del aislamiento de su congregación.
Dios nos ayude a acrecentar este sentido
de cuerpo, para que cada vez mas, seamos
uno como es el deseo del Señor.
c)
El reconocimiento del presbiterio como
cuerpo de guía, consejo y disciplina.
Y
no solamente esto, sino además,
en el presbiterio tenemos quién
nos presida y sea nuestra cubierta espiritual.
Pudieran
surgir con la observación de la
obra, otros principios que no se han enumerado
aquí. Quizá muchos de ellos
sean parte o surjan de la profundización
de estos mismos. Otros, no se han enumerado
por ser comunes a toda la Iglesia. Se
ha mirado a estos principios, porque se
consideran fundamentales en el Movimiento.
La
oración es, que como obreros no
solamente podamos conocerlos, sino vivirlos
cada día mas, para que aquellos
resultados que se vieron ayer, se repitan
HOY, en una dimensión mayor. amen.
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